Thursday, July 14, 2005

Para creer que se puede crecer

Esta semana hubo gran celebración porque una de las metas fijadas por el gobierno del Presidente Toledo se ha cumplido. En serio, las exportaciones peruanas se han duplicado un año antes de que el gobierno termine su mandato. Antes exportábamos siete mil millones de dólares hoy ya exportamos 14 mil millones de dólares. Es cierto que hemos tenido 4 años seguidos de aumento en los precios de nuestros productos de exportación pero también se han elevado los volúmenes de exportación.

Esto tiene una enorme importancia para nuestra economía. No sólo marca nuestra capacidad como nación, de nuestro conjunto de empresas y sus trabajadores de lograr venderle al mundo esos producto, sino que en términos más macroeconómicos implica una suerte de seguro. Déjenme que explico. El Perú como casi todas las economías subdesarrolladas del mundo tenemos más pasivos que activos con el resto del mundo. En palabras sencillas les debemos más de lo que nos deben a nosotros. Entonces necesitamos tener una mayor capacidad de generar recursos para repagar esas obligaciones. Una forma sana de hacerlo es aumentar nuestra capacidad exportadora. Esto no es fácil, ni mucho menos automático y por eso lo relevante del dato.

Lo más sorprendente es que este resultado se ha dado a pesar que aun no hemos hecho nada con el puerto del Callao, vía principal para nuestras exportaciones, y tampoco hemos firmado un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que garantice el acceso permanente a mercados más rentables sino seguimos bajo el amparo temporal del ATPDEA. Es más, el gobierno sigue medio temeroso respecto a que tanto se puede dejar que las protestas contra las empresas mineras sean sinónimos de ataques a los campamentos mineros, o decidir si permitir bloquear las carreteras es parte de un nuevo deporte nacional o en realidad constituye un grave ataque a nuestra capacidad productiva. Esto último no sólo atenta nuestro derecho de libre tránsito sino también nuestro derecho a progresar como país.

A veces no sé si nuestra economía en realidad podría crecer mucho más sólo que hay mucha más gente trabajando para que eso no pase. Algo que pasa aquí y en muchas partes es que las protestas aumentan cuando hay mayor crecimiento. La razón de esto es que ven más posible que los reclamos sean atendidos cuando los bolsillos están llenos, y basta que se ceda un espacio sin exigir nada a cambio para que se venga el desorden. Entonces se da este efecto perverso del crecimiento: más crecemos y más protestas tenemos. Obviamente no todos tienen igual capacidad de hacerse oír y por eso se dan decisiones injustificables junto con resultados increíbles como el de las exportaciones. ¿Alguien me podría decir que es lo que le estamos exigiendo a nuestros profesores de escuelas públicas a cambio del aumento de casi 50% en este gobierno? ¿Sólo menos huelgas, o es que se lo debíamos como país?

Publicado en El Comercio, Julio 14, 2005

1 comment:

Leuzor said...

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