No hay peor cosa en una mañana fría de invierno que enterarse que no había agua caliente una vez que uno está en la ducha y el chorro implacablemente ya te sacó hasta el último rastro de sueño que tenías. Frente a dicho evento uno puede optar por alguna de estas tres alternativas: (i) aguantar hasta que el cuerpo se acostumbre y bañarse como corresponde, (ii) bañarse como si uno estuviese batiendo un record olímpico de baño acelerado, o (iii) esperar pacientemente a que el agua esté caliente.
Empiezo así porque recibo muchas consultas de personas que están desconcertadas por el decepcionante resultado de los fondos de pensiones administrados por las AFP. Luego de un año de gloriosas rentabilidades no hay fondo que no haya perdido plata este año. Inclusive aquel que se vende como fondo para proteger el capital para aquellos que están próximos a su edad de jubilación ha perdido valor. Esto por sí sólo resulta inaceptable. Sea como fuera, lo cierto es que muchas personas empiezan a pasar de sentirse enfadadas a estafadas.
Todos preguntan ¿qué hacer? ¿Vale la pena reconocer las pérdidas y pasarse a un fondo aparentemente más protegido? Como siempre no hay una única respuesta pues mucho depende de la evaluación que cada persona hace del riesgo de su inversión. Muchos preferirán una larga ducha fría para recordar que así como se gana, igual se pierde y que lo que interesa es el largo plazo. Otros no van a querer quedarse un segundo más en el agua helada de los bajos retornos y saldrán despavoridos. Muchos otros que estaban pensando en poner aportes voluntarios optarán por esperar que el mercado esté otra vez caliente.
Pero el tema de la rentabilidad no es el único que se está moviendo en el mercado previsional. Para empezar me resultó curioso la decisión de la AFP más reciente en el mercado de subir su comisión. Esta AFP que de alguna manera logró refrescar el tema de la competencia al entrar con la comisión más barata seguirá teniendo dicha posición aunque ahora de manera claramente marginal. El otro dato es que los traspasos que hace un par de años llegaron a la cifra record de 70 mil al mes, hoy son algo más que 20 mil al mes. ¿No que se iba a promover la competencia con los traspasos por internet? Lo único cierto es que se redujo el número de promotores de un poco menos de 6 mil hace dos años a 2 mil. Claro, el boom económico parece que ha ampliado el mercado para las AFP pero ¿se acabó el incentivo por hacerse de más afiliados? ¿Cómo van a responder el resto de AFP a esta movida, subirán también sus comisiones decretando que la guerra por afiliados hace rato que se acabó?
Para completar la ducha fría los recientes rumores de malas prácticas y de sanciones que no terminan de hacerse públicas añaden mayor sensación de malestar. No ha habido un pronunciamiento público claro de parte de CONASEV o de la SBS al respecto. Inclusive los pedidos de algunas AFP para que se haga un deslinde a caído en saco roto. No hay comentarios claros al respecto. Sólo un tibio todo está bajo investigación y se llegará hasta las últimas consecuencias. ¿Suena conocido, no?
Publicado en El Comercio, Agosto 6, 2008
Mis opiniones sobre temas diversos sobre economía y política en el Perú y en el mundo.
Thursday, August 07, 2008
Thursday, July 31, 2008
El reto presidencial
Lamentablemente quienes hicimos espacio en la agenda familiar para escuchar al presidente no podemos sino decir que el mensaje fue una frustración. Es cierto que la novedad del discurso fue su tono más conciliador, pero la verdad que para el momento que vive el país se esperaba --al menos yo-- un mensaje que mostrara una mayor dosis de liderazgo. El resumen del mensaje fue que estamos avanzando lentamente, de puente en puente, de camino en camino y que la inflación que viene de afuera nos puede sacar de este camino si es que no se reacciona con oportunidad y prontitud. ¿Cómo? No lo dijo. Además, quedó una vez más muy claro que el objetivo es hacer que los peruanos más pobres dejen de serlo. ¿Cómo? Tampoco fue muy claro al respecto.
Déjenme insistir en este último punto que me parece clave. Lo que hoy tenemos de manera muy simplificada es una receta en la cual se ha optado por poner énfasis en la redistribución de recursos para de esa manera aliviar no solo la pobreza, sino también las tensiones sociales que vivimos. Con esa estrategia el Perú más productivo, más moderno y más integrado trata de despegar lo más posible generando más recursos fiscales para que el Gobierno sea quien logre sacar de la pobreza a ese tercio del país que aún está estancado. Para un estudio que acabamos de finalizar, calculamos cuán pro pobre había sido el crecimiento en el Perú de los últimos veinte años. Por crecimiento pro pobre se entiende aquel aumento en el PBI que viene junto con una reducción de la desigualdad en todo el país. Los resultados muestran que podemos decir que este modelo es cada vez más pro pobre. Pero (y este es uno bien grande) los resultados indican que la brecha de desigualdad entre la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia, poniendo en tela de juicio el carácter inclusivo de este crecimiento.
La estrategia de redistribuir claramente resulta insuficiente. El Estado no tiene la capacidad para hacerlo. ¿Poniendo a tres millones de peruanos bajo el amparo del programa Juntos será suficiente? Creo que la gran diferencia entre ese Perú moderno y el otro que vive en estos pequeños centros poblados a los cuales aludió Alan García es la enorme brecha en productividad. Y aquí no nos perdamos en tractores y laptops, sino en cosas más básicas. Piensen, por ejemplo, en el impacto de la salud en su capacidad de producir. Saque su cuenta de cuántos días al año usted deja de trabajar por enfermedad. Ahora piense en cuántos días debe dejar de trabajar una persona que no tiene acceso rápido a un centro de salud o a una nutrición más balanceada. Del mismo modo, piense en el tiempo que usted no tiene que invertir para acceder a los servicios básicos en medio de la ciudad frente al tiempo que una persona que vive alejada de la modernidad requiere para generar cosas tan simples como el agua caliente para el desayuno.
Por ello, los aumentos de productividad van de la mano en acceso a tecnologías relativamente sencillas que permitan no solo aumentar la rentabilidad de sus tierras, sino también la mejora significativa en sus condiciones de vida. La importancia de llegar a esos lugares del país con mejores prácticas de cocina e higiene parecen temas menores, pero pueden significar saltos en la capacidad productiva de dichas familias. Los vacíos del discurso en cuanto a qué estrategia se piensa seguir en materia de superación de la pobreza creo que deben llenarse no solo en palabras sino en acciones.
Publicado en El Comercio, Julio 31, 2008
Déjenme insistir en este último punto que me parece clave. Lo que hoy tenemos de manera muy simplificada es una receta en la cual se ha optado por poner énfasis en la redistribución de recursos para de esa manera aliviar no solo la pobreza, sino también las tensiones sociales que vivimos. Con esa estrategia el Perú más productivo, más moderno y más integrado trata de despegar lo más posible generando más recursos fiscales para que el Gobierno sea quien logre sacar de la pobreza a ese tercio del país que aún está estancado. Para un estudio que acabamos de finalizar, calculamos cuán pro pobre había sido el crecimiento en el Perú de los últimos veinte años. Por crecimiento pro pobre se entiende aquel aumento en el PBI que viene junto con una reducción de la desigualdad en todo el país. Los resultados muestran que podemos decir que este modelo es cada vez más pro pobre. Pero (y este es uno bien grande) los resultados indican que la brecha de desigualdad entre la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia, poniendo en tela de juicio el carácter inclusivo de este crecimiento.
La estrategia de redistribuir claramente resulta insuficiente. El Estado no tiene la capacidad para hacerlo. ¿Poniendo a tres millones de peruanos bajo el amparo del programa Juntos será suficiente? Creo que la gran diferencia entre ese Perú moderno y el otro que vive en estos pequeños centros poblados a los cuales aludió Alan García es la enorme brecha en productividad. Y aquí no nos perdamos en tractores y laptops, sino en cosas más básicas. Piensen, por ejemplo, en el impacto de la salud en su capacidad de producir. Saque su cuenta de cuántos días al año usted deja de trabajar por enfermedad. Ahora piense en cuántos días debe dejar de trabajar una persona que no tiene acceso rápido a un centro de salud o a una nutrición más balanceada. Del mismo modo, piense en el tiempo que usted no tiene que invertir para acceder a los servicios básicos en medio de la ciudad frente al tiempo que una persona que vive alejada de la modernidad requiere para generar cosas tan simples como el agua caliente para el desayuno.
Por ello, los aumentos de productividad van de la mano en acceso a tecnologías relativamente sencillas que permitan no solo aumentar la rentabilidad de sus tierras, sino también la mejora significativa en sus condiciones de vida. La importancia de llegar a esos lugares del país con mejores prácticas de cocina e higiene parecen temas menores, pero pueden significar saltos en la capacidad productiva de dichas familias. Los vacíos del discurso en cuanto a qué estrategia se piensa seguir en materia de superación de la pobreza creo que deben llenarse no solo en palabras sino en acciones.
Publicado en El Comercio, Julio 31, 2008
Thursday, July 24, 2008
A ritmo de procesión
Si usted escucha a alguien decir: “vivo a quince minutos de mi trabajo”, usted sabe con certeza que dicha afirmación es falsa. Nadie puede afirmar una cosa semejante –al menos no en Lima- porque el tiempo que demora depende totalmente de la hora en la que inicia el viaje. Puede que sea verdad a las 6:30am pero ese número se multiplica por cinco o seis veces a la hora punta. Ni hablemos si es que hay partido en el Monumental o concierto en el Jockey Plaza. En ese caso ya estaríamos en situación de catástrofe.
El otro día un amigo argentino que trabaja en Malawi, un país de los más pobres de Africa, nos contaba el impacto que tendría un programa social que les permitiría ahorrar alrededor de tres horas cada día a las mujeres. Bajo este novedoso programa ya no habría necesidad de ir a buscar agua a unos pozos que quedaban muy lejos del pueblo. Lo que se esperaba era un enorme aumento de la productividad de esas familias pues se estaba liberando valioso tiempo dedicado a una actividad que ahora se sustituía por una innovación en la infraestructura básica. Escuchándolo me vino inmediatamente a la cabeza nuestro diario peregrinar de la casa al trabajo. En muchos casos los limeños perdemos más de las tres horas que pierden las señoras en Malawi para buscar agua. Prácticamente es imposible hacer algo más durante ese tiempo pues parados en un paradero o sentados en una combi más vale que estemos mirando nuestros bolsillos para evitar sorpresas. Y para quienes lo sufrimos al frente del timón hay un riesgo enorme de contestar correos electrónicos mientras evitamos que algún microbús nos deje su recuerdo por ganar medio metro de pista.
Frente a este enorme costo de transacción el alcalde Castañeda responde mostrando su sonrisa más política invocándonos a tener un poco de paciencia. Podemos tener paciencia si es que viéramos eficiencia en el trabajo. Pero si lo que vemos es calles rotas donde el ritmo de trabajo es a paso de tortuga, la verdad es que provoca acordarnos de la madre del alcalde. En estas últimas semanas el tema se ha puesto singularmente peor. Visitar Barranco requiere de altas dosis de tranquilizantes. Almorzar en el centro de Lima es algo ridículo pues uno termina demorando más en entrar y salir del almuerzo que propiamente almorzar.
No sé si el llamado de atención del presidente surta efecto en el alcalde. Lo más curioso es que aún 7 de cada 10 limeños tiene una opinión favorable sobre el alcalde. No se de donde sacan tanta paciencia para soportar una calidad de vida tan pobre.
Saque su calculadora y haga el siguiente ejercicio para su caso particular. Pensando en los limeños diríamos que la remuneración promedio en Lima es algo así como 1200 soles. Por lo tanto una hora de su tiempo vale 7.50 soles. Si en promedio se pierde 2 horas diarias en el tránsito entonces ahí van 15 soles, eso al mes son 300 soles. Dado que hay más de 4 millones de trabajadores en Lima estaríamos hablando de algo más de 400 millones de dólares al mes en términos de la valorización del tiempo perdido. ¿Se atrevería el alcalde Castañeda a decirnos cuanto es lo que vamos a ahorrar en el futuro mientras en el presente seguimos pagando el costo de avanzar a ritmo de procesión por las calles de Lima? ¿No sería más barato para todos que se trabaje tres turnos todos los días? ¿O es que acaso los votantes sólo importan cuando las elecciones están próximas? Aprovecho para desearles felices fiestas patrias, si el tráfico se lo permite.
Publicado en El Comercio, Julio 24, 2008
El otro día un amigo argentino que trabaja en Malawi, un país de los más pobres de Africa, nos contaba el impacto que tendría un programa social que les permitiría ahorrar alrededor de tres horas cada día a las mujeres. Bajo este novedoso programa ya no habría necesidad de ir a buscar agua a unos pozos que quedaban muy lejos del pueblo. Lo que se esperaba era un enorme aumento de la productividad de esas familias pues se estaba liberando valioso tiempo dedicado a una actividad que ahora se sustituía por una innovación en la infraestructura básica. Escuchándolo me vino inmediatamente a la cabeza nuestro diario peregrinar de la casa al trabajo. En muchos casos los limeños perdemos más de las tres horas que pierden las señoras en Malawi para buscar agua. Prácticamente es imposible hacer algo más durante ese tiempo pues parados en un paradero o sentados en una combi más vale que estemos mirando nuestros bolsillos para evitar sorpresas. Y para quienes lo sufrimos al frente del timón hay un riesgo enorme de contestar correos electrónicos mientras evitamos que algún microbús nos deje su recuerdo por ganar medio metro de pista.
Frente a este enorme costo de transacción el alcalde Castañeda responde mostrando su sonrisa más política invocándonos a tener un poco de paciencia. Podemos tener paciencia si es que viéramos eficiencia en el trabajo. Pero si lo que vemos es calles rotas donde el ritmo de trabajo es a paso de tortuga, la verdad es que provoca acordarnos de la madre del alcalde. En estas últimas semanas el tema se ha puesto singularmente peor. Visitar Barranco requiere de altas dosis de tranquilizantes. Almorzar en el centro de Lima es algo ridículo pues uno termina demorando más en entrar y salir del almuerzo que propiamente almorzar.
No sé si el llamado de atención del presidente surta efecto en el alcalde. Lo más curioso es que aún 7 de cada 10 limeños tiene una opinión favorable sobre el alcalde. No se de donde sacan tanta paciencia para soportar una calidad de vida tan pobre.
Saque su calculadora y haga el siguiente ejercicio para su caso particular. Pensando en los limeños diríamos que la remuneración promedio en Lima es algo así como 1200 soles. Por lo tanto una hora de su tiempo vale 7.50 soles. Si en promedio se pierde 2 horas diarias en el tránsito entonces ahí van 15 soles, eso al mes son 300 soles. Dado que hay más de 4 millones de trabajadores en Lima estaríamos hablando de algo más de 400 millones de dólares al mes en términos de la valorización del tiempo perdido. ¿Se atrevería el alcalde Castañeda a decirnos cuanto es lo que vamos a ahorrar en el futuro mientras en el presente seguimos pagando el costo de avanzar a ritmo de procesión por las calles de Lima? ¿No sería más barato para todos que se trabaje tres turnos todos los días? ¿O es que acaso los votantes sólo importan cuando las elecciones están próximas? Aprovecho para desearles felices fiestas patrias, si el tráfico se lo permite.
Publicado en El Comercio, Julio 24, 2008
Wednesday, July 23, 2008
Nuevos datos, nuevos retos
El INEI presentó ayer los resultados del Censo 2007 y algunas cifras sorprenden y deberían marcar tanto la agenda de investigación como la redefinición de algunas políticas públicas. Déjenme poner algunos ejemplos que motivan esta breve nota. Para empezar la distinción entre lo urbano y lo rural. El Perú se está volviendo aceleradamente más urbano. Eso facilita el acceso a programas sociales pero también aumenta la demanda visible por los mismos. Tranquilamente podemos tener una sensación de que falta más por hacer cuando en realidad todo se trata de que más ciudadanos viven hoy más cerca de los medios de comunicación. Segundo tema hoy ya las peruanas tienen en promedio menos de dos hijos cada una. Sólo hace 15 años estábamos en 2.5 hijos, hoy es 1.7 hijos por mujer. Como siempre los promedios no cuentan toda la historia, al menos no la más importante. Si miramos el detalle el grupo de mujeres de 15 a 19 años es el único grupo que lejos de haber disminuido ha aumentado su número promedio de hijos. Aquí está el tema preocupante del ascenso de embarazos no deseados en mujeres adolescentes. ¿Dónde está la política clara del MIMDES sobre el tema? ¿Cómo le cambia la vida a una mujer que a esa edad debe asumir la maternidad? Tercer tema los invisibles. Más del 3 por ciento de los peruanos adultos no tienen DNI aunque esto es el promedio de 6 por ciento en zonas rurales y 2.3 por ciento en zonas urbanas. Además, más de un cuarto de millón de personas no tienen partida de nacimiento.
Publicado en El Comercio, Julio 23, 2008
Publicado en El Comercio, Julio 23, 2008
Thursday, July 17, 2008
El segundo semestre se complica
La euforia de la calificación de grado de inversión por parte de Standard & Poors duró casi nada. Las noticias afuera muestran un panorama internacional cada vez más complejo. La crisis financiera lejos de disiparse como otros ya anunciaban más bien se profundiza y extiende. Para complicar las cosas la inflación en EEUU ya superó la marca del 5% anual y la Reserva Federal empieza a ver cada vez más cerca la sombra de una estanflación y por lo tanto el dilema sobre cual parte del problema arreglar primero se torna más difícil de resolver. Los mercados asiáticos que habían estado relativamente inmunes a todas las malas noticias empiezan a ser fuente de malas noticias sobre sí mismos. Las bolsas en China e India han perdido un tercio de su valor en lo que va del año. Finalmente, la rápida desaceleración en Europa también muestra que los problemas se agravan en lugar de aliviarse.
Desde el escenario local la inflación nacional (no sólo la de Lima) ya superó la marca del 7 por ciento y es cada vez más claro que el tema de la inflación es el tema de preocupación del gobierno. La inflación reduce poder de compra en especial a los sectores pobres urbanos y eso tiene graves consecuencias políticas a través de una reducción en la aprobación del gobierno y en un aumento significativo de la conflictividad social. Según los cálculos del BID se estima que la tasa de pobreza en el Perú habría crecido más de 3 puntos porcentuales por el tema de los precios de los alimentos. Lo más preocupante es que tenemos esta inflación sin haber hecho aún el ajuste de los precios de los combustibles. Cualquiera que circula por Lima a las 6pm se dará perfecta cuenta que no pareciera que se hubiera reducido el consumo de combustible.
¿Qué esperar para los siguientes meses? Si continua el proceso de desaceleración de crecimiento en el mundo deberíamos ver una reversión parcial en los precios de los commodities incluyendo el petróleo en los próximos meses. Mientras tanto la principal tarea de la dupla MEF-BCRP es evitar que exista una sensación que la inflación está fuera del control de ambos. Por ello es destacable que la primera reunión del flamante ministro haya sido con el Presidente del BCRP. Es momento que el MEF retire un poco el pie del acelerador del gasto público y que de esa manera permita que una política monetaria que debería tener un sesgo más contractivo evite que las expectativas de inflación se desboquen. Hoy las expectativas de inflación para el 2010 de las empresas y de las financieras ya se ubican fuera del rango objetivo del Banco Central. Los únicos que aún siguen creyendo que el BCRP podrá domar para entonces a la inflación son mis colegas analistas económicos.
El tipo de cambio poco a poco irá reflejando el creciente deterioro de los términos de intercambio y el impacto de la evolución de la economía mundial en nuestro comercio internacional. El segundo grado de inversión inevitablemente traerá capitales extras al país, vamos a ver si este impacto prima sobre el comportamiento del canal comercial.
Ahora que se vienen las olimpiadas claramente el record que debemos seguir buscando como país es el de salto largo y no el de salto alto. No importa ser el país que más creció un mes en el mundo sino el país que creció por mucho más tiempo en el mundo.
Publicado en El Comercio, Julio 17, 2008
Desde el escenario local la inflación nacional (no sólo la de Lima) ya superó la marca del 7 por ciento y es cada vez más claro que el tema de la inflación es el tema de preocupación del gobierno. La inflación reduce poder de compra en especial a los sectores pobres urbanos y eso tiene graves consecuencias políticas a través de una reducción en la aprobación del gobierno y en un aumento significativo de la conflictividad social. Según los cálculos del BID se estima que la tasa de pobreza en el Perú habría crecido más de 3 puntos porcentuales por el tema de los precios de los alimentos. Lo más preocupante es que tenemos esta inflación sin haber hecho aún el ajuste de los precios de los combustibles. Cualquiera que circula por Lima a las 6pm se dará perfecta cuenta que no pareciera que se hubiera reducido el consumo de combustible.
¿Qué esperar para los siguientes meses? Si continua el proceso de desaceleración de crecimiento en el mundo deberíamos ver una reversión parcial en los precios de los commodities incluyendo el petróleo en los próximos meses. Mientras tanto la principal tarea de la dupla MEF-BCRP es evitar que exista una sensación que la inflación está fuera del control de ambos. Por ello es destacable que la primera reunión del flamante ministro haya sido con el Presidente del BCRP. Es momento que el MEF retire un poco el pie del acelerador del gasto público y que de esa manera permita que una política monetaria que debería tener un sesgo más contractivo evite que las expectativas de inflación se desboquen. Hoy las expectativas de inflación para el 2010 de las empresas y de las financieras ya se ubican fuera del rango objetivo del Banco Central. Los únicos que aún siguen creyendo que el BCRP podrá domar para entonces a la inflación son mis colegas analistas económicos.
El tipo de cambio poco a poco irá reflejando el creciente deterioro de los términos de intercambio y el impacto de la evolución de la economía mundial en nuestro comercio internacional. El segundo grado de inversión inevitablemente traerá capitales extras al país, vamos a ver si este impacto prima sobre el comportamiento del canal comercial.
Ahora que se vienen las olimpiadas claramente el record que debemos seguir buscando como país es el de salto largo y no el de salto alto. No importa ser el país que más creció un mes en el mundo sino el país que creció por mucho más tiempo en el mundo.
Publicado en El Comercio, Julio 17, 2008
Thursday, July 10, 2008
Deuda odiosa
Las autoridades ecuatorianas han movido el mercado financiero internacional y el político regional con una serie de anuncios que van desde la toma de dos canales de televisión hasta la potencial declaratoria de una parte de la deuda externa como deuda odiosa. En ambos casos las justificaciones son más bien débiles pero no por ello las consecuencias dejan de ser importantes. Las razones en el primer caso son bastante cuestionables pues ante la quiebra de un banco las empresas del grupo que controlaba el banco han sido intervenidas. Lo curioso es que el gobierno justifica dicha intervención porque quiere investigar si es que esas empresas como las restantes 190 intervenidas son en realidad de propiedad del grupo que manejó el banco. Desde el punto de vista de supervisión bancaria siempre es fundamental vigilar los llamados préstamos relacionados entre empresas vinculadas. Sea como fuere este caso lo prudencial es vigilar anticipadamente el tema y no esperar un problema en el banco para que surjan estas investigaciones.
Pero el tema que más preocupó a los mercados financieros fue el anuncio del presidente Correa de la posibilidad de declarar una parte de la deuda externa ecuatoriana en la categoría de deuda odiosa. Este término que suena medio extraño se refiere a que en varios países del mundo dictadores de todo tipo han conseguido engrosar sus cuentas bancarias a través de endeudar a sus países. Y no hay que irse muy lejos para recordar a personajes como Somoza en Nicaragua o Duvalier en Haití que encabezan la lista en este tema. En casos de ese tipo existe la tentación luego de un proceso de transición democrática que el siguiente gobierno señale que parte de la deuda es odiosa y por lo tanto dicho contrato no debe cumplirse.
Para empezar es obvio que es muy complicado probar enriquecimiento ilícito de los presidentes. En segundo lugar, incluso si se probara dicho enriquecimiento ilícito es difícil decir que los recursos extraídos provienen en particular de los fondos obtenidos vía un contrato de endeudamiento. El dinero es fungible, y una vez que entra a las arcas del Tesoro Público es difícil distinguir si el dinero robado es parte de los impuestos, una donación o los recursos provenientes de la venta de bonos de deuda. Además, es importante establecer la independencia de la institución o la instancia que declara la deuda como odiosa. ¿Es el poder judicial que puede estar bajo control del nuevo gobierno? ¿Es una comisión investigadora del Congreso, con mayoría oficialista? ¿Es una comisión ad-hoc de notables, pero con lazos en el gobierno? Los problemas potenciales de falta de independencia abundan y resultan críticos en este tema. Recuerden que del otro lado habrá un banco, un fondo mutuo, o un inversionista en general que habrá entregado dinero a cambio de un titulo que supuestamente tenía valor pero que ahora una comisión dice que no. Los juicios estarán a la orden del día.
Por lo pronto, estas medidas han provocado la renuncia del ministro de Finanzas ecuatoriano y su reemplazante se ha apresurado a anunciar que nada de esto pasará. Los mercados harían bien en seguir dudando de la palabra ecuatoriana porque el presidente Correa parece no estar muy preocupado por la alta rotación de sus ministros de Finanzas. Finalmente, ¿qué tan valiosa es el compromiso de pago de una persona cuando sabemos que lo más probable es que mañana no estará en el cargo?
Publicado en El Comercio, Julio 10, 2008
Pero el tema que más preocupó a los mercados financieros fue el anuncio del presidente Correa de la posibilidad de declarar una parte de la deuda externa ecuatoriana en la categoría de deuda odiosa. Este término que suena medio extraño se refiere a que en varios países del mundo dictadores de todo tipo han conseguido engrosar sus cuentas bancarias a través de endeudar a sus países. Y no hay que irse muy lejos para recordar a personajes como Somoza en Nicaragua o Duvalier en Haití que encabezan la lista en este tema. En casos de ese tipo existe la tentación luego de un proceso de transición democrática que el siguiente gobierno señale que parte de la deuda es odiosa y por lo tanto dicho contrato no debe cumplirse.
Para empezar es obvio que es muy complicado probar enriquecimiento ilícito de los presidentes. En segundo lugar, incluso si se probara dicho enriquecimiento ilícito es difícil decir que los recursos extraídos provienen en particular de los fondos obtenidos vía un contrato de endeudamiento. El dinero es fungible, y una vez que entra a las arcas del Tesoro Público es difícil distinguir si el dinero robado es parte de los impuestos, una donación o los recursos provenientes de la venta de bonos de deuda. Además, es importante establecer la independencia de la institución o la instancia que declara la deuda como odiosa. ¿Es el poder judicial que puede estar bajo control del nuevo gobierno? ¿Es una comisión investigadora del Congreso, con mayoría oficialista? ¿Es una comisión ad-hoc de notables, pero con lazos en el gobierno? Los problemas potenciales de falta de independencia abundan y resultan críticos en este tema. Recuerden que del otro lado habrá un banco, un fondo mutuo, o un inversionista en general que habrá entregado dinero a cambio de un titulo que supuestamente tenía valor pero que ahora una comisión dice que no. Los juicios estarán a la orden del día.
Por lo pronto, estas medidas han provocado la renuncia del ministro de Finanzas ecuatoriano y su reemplazante se ha apresurado a anunciar que nada de esto pasará. Los mercados harían bien en seguir dudando de la palabra ecuatoriana porque el presidente Correa parece no estar muy preocupado por la alta rotación de sus ministros de Finanzas. Finalmente, ¿qué tan valiosa es el compromiso de pago de una persona cuando sabemos que lo más probable es que mañana no estará en el cargo?
Publicado en El Comercio, Julio 10, 2008
Tuesday, July 08, 2008
Entrevista con el Toque de Midas
En este link encontraran una entrevista que me hicieron alumnos de Periodismo Económico en la UP.
Thursday, July 03, 2008
Cambiando el modelo
Por años se ha discutido que los elementos fundamentales del modelo económico que se estableció en los noventa debía ser reformado. La razón detrás de dichas quejas era básicamente redistributiva. La percepción y la evidencia muestran que el crecimiento económico alcanzado siempre benefició más a los que más tenían. Se podría decir que el propio diseño de las normas generó este resultado porque el tema redistributivo no estuvo presente en dichas reformas. La preocupación entonces era más básica: fundar una economía de mercado que funcionara sin generar inflación y desequilibrios macroeconómicos.
Algunos detalles que quedaron fuera entonces fue reformar el agro tradicional de la zona de sierra que tenía enormes problemas de capitalización, de escala de operaciones y por supuesto de mercado. Otra de esas patas cojas fue la reforma del Estado que se quedó a medias. Algunas entidades se crearon y otras se cerraron pero los mecanismos básicos de contratar gente que vale la pena, promover a los buenos funcionarios y dejar de lado a quienes no cumplían las metas nunca se logró aterrizar. Cualquier empresario sabe que es imposible atraer talento a una organización donde no hay mecanismos de premio y castigo basados en la productividad individual.
Finalmente, también se dejó de lado el que a mi juicio es el principal problema del país: la informalidad. La informalidad fruto de la baja productividad de la gran mayoría de la mano de obra del mercado peruano es una trampa de pobreza. Empresas diminutas que producen y ganan poco. Viven refugiadas en el limbo de la informalidad y obtienen parte de su rentabilidad al no tener que pagar impuestos. Pero la mayoría están condenadas a no poder capacitar a ningún trabajador, a no tener mayores posibilidades de acumulación de capital y por lo tanto a permanecer como empresas de subsistencia. Las microempresas un poco más modernas buscan asociarse con empresas de mayor tamaño que les permita tener un horizonte de prosperidad. Por más que 10 millones de personas trabajan en estas empresas la legislación las miró por encima. Hoy no tienen acceso a salud, pensiones o vacaciones pero eso no era lo urgente.
Esta semana que pasó se cerró la avalancha de decretos que completan el paquete de implementación del TLC. Dentro del paquete hay normas que apuntan a intentar resolver los tres problemas que mencioné. Hay que mirar los detalles porque si bien los objetivos son los correctos no necesariamente los instrumentos lo son. Por ahora miré la parte de pensiones de la Ley MYPE. La primera duda que me surgió es que se exige 25 años de aporte a los microempresarios para acceder a una pensión de jubilación pero cerca de la mitad de quienes trabajan en microempresas tienen más de 40 años y por lo tanto ni siquiera en el hipotético caso que aporten puntualmente el resto de meses hasta llegar a los 65 años podrían alcanzar ese requisito. ¿Cómo se va a actuar con aquellos trabajadores que no logren alcanzar dicho requisito? ¿Vamos a empezar a tener reclamos por bonos complementarios para jubilación anticipada? ¿O vale la pena pensar en fijar una pensión mínima universal no contributiva para los de muy bajos recursos?
En segundo lugar, los salarios reportados en la Encuesta de Hogares en personas que trabajan en microempresas son mucho menores al salario mínimo y por lo tanto el salto a la formalidad aún resulta muy oneroso. Aún no tenemos el detalle de los reglamentos de las normas para analizar el posible impacto, pero lo destacable es que se haya decidido avanzar en aquello que antes fue completamente ignorado.
Publicado en El Comercio Julio 3, 2008
Algunos detalles que quedaron fuera entonces fue reformar el agro tradicional de la zona de sierra que tenía enormes problemas de capitalización, de escala de operaciones y por supuesto de mercado. Otra de esas patas cojas fue la reforma del Estado que se quedó a medias. Algunas entidades se crearon y otras se cerraron pero los mecanismos básicos de contratar gente que vale la pena, promover a los buenos funcionarios y dejar de lado a quienes no cumplían las metas nunca se logró aterrizar. Cualquier empresario sabe que es imposible atraer talento a una organización donde no hay mecanismos de premio y castigo basados en la productividad individual.
Finalmente, también se dejó de lado el que a mi juicio es el principal problema del país: la informalidad. La informalidad fruto de la baja productividad de la gran mayoría de la mano de obra del mercado peruano es una trampa de pobreza. Empresas diminutas que producen y ganan poco. Viven refugiadas en el limbo de la informalidad y obtienen parte de su rentabilidad al no tener que pagar impuestos. Pero la mayoría están condenadas a no poder capacitar a ningún trabajador, a no tener mayores posibilidades de acumulación de capital y por lo tanto a permanecer como empresas de subsistencia. Las microempresas un poco más modernas buscan asociarse con empresas de mayor tamaño que les permita tener un horizonte de prosperidad. Por más que 10 millones de personas trabajan en estas empresas la legislación las miró por encima. Hoy no tienen acceso a salud, pensiones o vacaciones pero eso no era lo urgente.
Esta semana que pasó se cerró la avalancha de decretos que completan el paquete de implementación del TLC. Dentro del paquete hay normas que apuntan a intentar resolver los tres problemas que mencioné. Hay que mirar los detalles porque si bien los objetivos son los correctos no necesariamente los instrumentos lo son. Por ahora miré la parte de pensiones de la Ley MYPE. La primera duda que me surgió es que se exige 25 años de aporte a los microempresarios para acceder a una pensión de jubilación pero cerca de la mitad de quienes trabajan en microempresas tienen más de 40 años y por lo tanto ni siquiera en el hipotético caso que aporten puntualmente el resto de meses hasta llegar a los 65 años podrían alcanzar ese requisito. ¿Cómo se va a actuar con aquellos trabajadores que no logren alcanzar dicho requisito? ¿Vamos a empezar a tener reclamos por bonos complementarios para jubilación anticipada? ¿O vale la pena pensar en fijar una pensión mínima universal no contributiva para los de muy bajos recursos?
En segundo lugar, los salarios reportados en la Encuesta de Hogares en personas que trabajan en microempresas son mucho menores al salario mínimo y por lo tanto el salto a la formalidad aún resulta muy oneroso. Aún no tenemos el detalle de los reglamentos de las normas para analizar el posible impacto, pero lo destacable es que se haya decidido avanzar en aquello que antes fue completamente ignorado.
Publicado en El Comercio Julio 3, 2008
Thursday, June 26, 2008
Volatilidad y prudencia
Me resulta curioso la facilidad con la que se espanta la prensa por la subida del dólar de los últimos días. Inmediatamente preguntan si cuatro días de alza implican una tendencia irreversible y pronunciada. Lo curioso es que temores de similar intensidad se registran cuando apenas hace unas semanas estábamos en la situación exactamente opuesta con un tipo de cambio que sólo parecía apreciarse más y más. Más allá de las fobias de algunos creo que esta volatilidad es sana y ojalá el Banco Central se animara un poco más de lo que aparentemente está animado a dejar que el tipo de cambio siga su rumbo inclusive aunque vaya de tumbo en tumbo. Pero el Banco Central no pudo con su genio y apenas la percepción era que el tipo de cambio estaba al alza salió a detenerla con tres días de ventas sucesivas de dólares.
Creo que es importante entender que la volatilidad no es mala per se. La volatilidad hace que las personas y las empresas adopten un comportamiento distinto. Para empezar el que el tipo de cambio sea volátil hace que todos seamos más prudentes. Deberían ser menos frecuentes comportamientos donde todo el portafolio se coloca en una única moneda creyendo que pueden ganarle al mercado. No hay nadie que pueda ganarle todo el tiempo al mercado, por eso la gente diversifica. En estos días de volatilidad me gusta recordarles a aquellos que me pidieron consejo sólo para hacer oídos sordos y no mantuvieron un portafolio diversificado. La prudencia implica diversificación del riesgo. Y es bueno que la gente sienta que así como el dólar puede bajar también puede subir. Esa mayor volatilidad va a ser suficiente incentivo para que se siga desarrollando con mayor dinamismo el mercado de coberturas cambiarias para las empresas.
Nadie compra un paraguas donde no hay riesgo de grandes lluvias. Mire su closet y no va a encontrar un paraguas. Por eso que me parece bien que el Banco Central permita que haya mayor volatilidad, si no lo permite el mercado de paraguas cambiarios jamás se desarrollará con la fuerza necesaria. En ese sentido, la volatilidad que hoy vemos en nuestro reducido mercado cambiario es similar a la que vemos en el resto de mercados de la región y no como en años pasados en que nuestra volatilidad era la mitad o inclusive un tercio que el resto de mercados.
Es importante que el público sepa que aún quedan varios meses más de alta volatilidad. Buena parte de los dólares que entraron a comienzos del año para especular contra el sol aún están esperando el mejor momento para salir así que si algo es esperable es más volatilidad. El Banco Central no puede poner como objetivo de su acción en el mercado cambiario el que los especuladores pierdan. Lo que está en disputa aquí no es si esta vez ganan ellos o el Banco Central, la verdadera disputa es si volverán a venir o no a pretender ganar especulando contra las acciones a veces demasiado predecibles de nuestra autoridad monetaria.
Publicado En El Comercio, Junio 26, 2008
Creo que es importante entender que la volatilidad no es mala per se. La volatilidad hace que las personas y las empresas adopten un comportamiento distinto. Para empezar el que el tipo de cambio sea volátil hace que todos seamos más prudentes. Deberían ser menos frecuentes comportamientos donde todo el portafolio se coloca en una única moneda creyendo que pueden ganarle al mercado. No hay nadie que pueda ganarle todo el tiempo al mercado, por eso la gente diversifica. En estos días de volatilidad me gusta recordarles a aquellos que me pidieron consejo sólo para hacer oídos sordos y no mantuvieron un portafolio diversificado. La prudencia implica diversificación del riesgo. Y es bueno que la gente sienta que así como el dólar puede bajar también puede subir. Esa mayor volatilidad va a ser suficiente incentivo para que se siga desarrollando con mayor dinamismo el mercado de coberturas cambiarias para las empresas.
Nadie compra un paraguas donde no hay riesgo de grandes lluvias. Mire su closet y no va a encontrar un paraguas. Por eso que me parece bien que el Banco Central permita que haya mayor volatilidad, si no lo permite el mercado de paraguas cambiarios jamás se desarrollará con la fuerza necesaria. En ese sentido, la volatilidad que hoy vemos en nuestro reducido mercado cambiario es similar a la que vemos en el resto de mercados de la región y no como en años pasados en que nuestra volatilidad era la mitad o inclusive un tercio que el resto de mercados.
Es importante que el público sepa que aún quedan varios meses más de alta volatilidad. Buena parte de los dólares que entraron a comienzos del año para especular contra el sol aún están esperando el mejor momento para salir así que si algo es esperable es más volatilidad. El Banco Central no puede poner como objetivo de su acción en el mercado cambiario el que los especuladores pierdan. Lo que está en disputa aquí no es si esta vez ganan ellos o el Banco Central, la verdadera disputa es si volverán a venir o no a pretender ganar especulando contra las acciones a veces demasiado predecibles de nuestra autoridad monetaria.
Publicado En El Comercio, Junio 26, 2008
Thursday, June 12, 2008
La agenda alrededor del Censo
El más viejo remedio para dormir consiste en contar ovejas. Contar está asociado a hacer algo aburrido, hasta tedioso. Puede ser que sea así lo cierto es que también es útil y es más diría esencial para muchos aspectos de la vida, en especial de las decisiones de política pública. Lo primero que le sorprende a un extranjero que visita Lima es porqué no tenemos un sistema de metro. Recuerdo la pregunta de un amigo hace unos años: ¿Pero acaso no sabían hace muchos años que Lima iba a ser una ciudad de 8 millones de habitantes? En efecto, ese dato ya era previsible con la información del censo del año 1972 sino antes. Y en realidad optamos por hacer estudios, uno tras otro que no se materializaron sino en nuestro precario tren eléctrico. Van cinco años en que la Municipalidad de Lima está detrás del proyecto y más parece que el proyecto está detrás de la municipalidad pues no hay señales de avance.
Esta semana el INEI reveló los primeros datos del censo de población que se efectuó el año pasado. Más allá de la cifra de cuantos peruanos somos hay varios datos que requieren la atención de los encargados de la política pública. La semana previa en mi condición de Presidente del Consejo Directivo del Consorcio de Investigación Económica y Social tuvimos una reunión de trabajo a la cual asistieron 5 ministros del gabinete además de otros altos funcionarios públicos. Dicha reunión sirvió para que el sector académico del país escuchara de boca de los ministros qué temas sienten ellos que no están en la agenda de los investigadores a pesar de estar en la agenda de quienes toman las decisiones de política pública. Para mi sorpresa el tema que más se escuchó durante esas dos horas de amena conversación fue el tema de ordenamiento territorial.
Según los ministros era impostergable analizar cómo facilitar el proceso de que la población se aglomere más y se construyan ciudades intermedias. Cómo evitar los centros poblados de tamaño diminuto que resultan enormemente distantes para el Estado. El primer número que sale del último censo es la confirmación de la tendencia que muestra como la sierra se va despoblando relativamente al resto del país. Hace 70 años 65 de cada 100 peruanos vivía en la sierra, hoy la proporción es exactamente la mitad. Difícilmente nos atreveríamos a decir que eso fue el plan que tuvimos hace 70 años. Más bien este es el resultado de los errores que cometimos pensando en desarrollar la sierra. Un tema íntimamente asociado a esto es el tema no sólo de la migración externa sino de la migración interna. Y aquí hay una clara necesidad que el INEI busque mejorar la calidad de información sobre este tema que se va tornando cada vez más relevante en la agenda peruana.
Otro tema que el censo trae es el impacto del envejecimiento de la población peruana. Y aquí los impactos son múltiples. En primer lugar, la demanda por colegios se reduce, la presión sobre el mercado laboral se incrementará, la presión sobre pensiones también se hará más visible. La necesidad de una ciudad más pensada para el adulto mayor.
Investigador que no tiene datos sólo tiene hipótesis y no evidencia. Datos que no se utilizan se olvidan. Decisiones públicas que no son basadas en evidencias se volverán problemas y no soluciones. País que no construye su futuro basado en la ciencia es como dice el proverbio árabe: los ojos no le sirven de nada a un cerebro ciego. Ojalá el gobierno apueste por la construcción y fortalecimiento de las capacidades académicas del país.
Publicado en El Comercio Junio 12, 2008
Esta semana el INEI reveló los primeros datos del censo de población que se efectuó el año pasado. Más allá de la cifra de cuantos peruanos somos hay varios datos que requieren la atención de los encargados de la política pública. La semana previa en mi condición de Presidente del Consejo Directivo del Consorcio de Investigación Económica y Social tuvimos una reunión de trabajo a la cual asistieron 5 ministros del gabinete además de otros altos funcionarios públicos. Dicha reunión sirvió para que el sector académico del país escuchara de boca de los ministros qué temas sienten ellos que no están en la agenda de los investigadores a pesar de estar en la agenda de quienes toman las decisiones de política pública. Para mi sorpresa el tema que más se escuchó durante esas dos horas de amena conversación fue el tema de ordenamiento territorial.
Según los ministros era impostergable analizar cómo facilitar el proceso de que la población se aglomere más y se construyan ciudades intermedias. Cómo evitar los centros poblados de tamaño diminuto que resultan enormemente distantes para el Estado. El primer número que sale del último censo es la confirmación de la tendencia que muestra como la sierra se va despoblando relativamente al resto del país. Hace 70 años 65 de cada 100 peruanos vivía en la sierra, hoy la proporción es exactamente la mitad. Difícilmente nos atreveríamos a decir que eso fue el plan que tuvimos hace 70 años. Más bien este es el resultado de los errores que cometimos pensando en desarrollar la sierra. Un tema íntimamente asociado a esto es el tema no sólo de la migración externa sino de la migración interna. Y aquí hay una clara necesidad que el INEI busque mejorar la calidad de información sobre este tema que se va tornando cada vez más relevante en la agenda peruana.
Otro tema que el censo trae es el impacto del envejecimiento de la población peruana. Y aquí los impactos son múltiples. En primer lugar, la demanda por colegios se reduce, la presión sobre el mercado laboral se incrementará, la presión sobre pensiones también se hará más visible. La necesidad de una ciudad más pensada para el adulto mayor.
Investigador que no tiene datos sólo tiene hipótesis y no evidencia. Datos que no se utilizan se olvidan. Decisiones públicas que no son basadas en evidencias se volverán problemas y no soluciones. País que no construye su futuro basado en la ciencia es como dice el proverbio árabe: los ojos no le sirven de nada a un cerebro ciego. Ojalá el gobierno apueste por la construcción y fortalecimiento de las capacidades académicas del país.
Publicado en El Comercio Junio 12, 2008
Thursday, June 05, 2008
La receta del crecimiento
La pregunta que ha estado en la mente desde que surgió el primero de los economistas, Adam Smith, ha sido porqué crecen las economías. Han pasado más de 200 años desde entonces y los economistas seguimos dándole vueltas al asunto. Hace unos días la llamada Comisión para el Crecimiento y el Desarrollo publicó un extenso reporte tratando de responder esta añeja pregunta. La Comisión estuvo liderada por el premio Nóbel de Economía Michael Spence y compuesta por 19 distinguidos representantes de las economías en desarrollo (incluido el ex ministro Pedro Pablo Kuzcynski) a los que se les sumó Robert Solow, el padre de la teoría moderna del crecimiento económico y también galardonado con el Premio Nóbel. Así que mentes brillantes y experiencia no faltaron a esta tarea de más de dos años empujada por el Banco Mundial.
Para dar con la respuesta estos especialistas optaron por mirar a los países exitosos y buscar los elementos comunes en dichas experiencias. Para ello analizaron aquellas economías que no sólo habían logrado altas tasas de crecimiento sino que además habían podido acompañar dicho crecimiento con desarrollo inclusivo. Es decir, países que crecieron a tasas mayores a 7% al año por más de 25 años y pudieron ampliar el acceso a servicios a la mayor parte de su población.
Las características comunes de estos casos exitosos son varias pero quiero destacar cinco de ellas. Lo invito a sacar lápiz y papel para ver cual ya tenemos y cual nos falta alcanzar. Lo primero es una voluntad de ser parte de la economía global por dos razones fundamentales. Ahí está la verdadera demanda por lo que los países producen y porque ahí está también la fuente del conocimiento que las economías requieren para potenciar su crecimiento. Lo segundo estabilidad macroeconómica, es decir, nada de inflaciones descontroladas, o cuentas fiscales que acumulan deudas sin parar. Tercero, las economías deben tener una orientación a mirar el futuro y prever hoy para mañana. Se requieren políticas que fomenten el ahorro y su efectiva canalización en proyectos de inversión privada y pública.
En cuarto lugar, la economía que crece vigorosa necesita raíces vigorosas. Por ello, se requiere que la economía sea capaz de diversificar su oferta exportable, que los procesos de creación y destrucción de oportunidades de negocio no estén bloqueados. Finalmente, se necesita que el gobierno activamente lidere el largo proceso promoviendo un ambiente estable y predecible de negocios. El gobierno debe ser capaz de entender que su rol irá evolucionando en este proceso pero debe poner el acento es promover el crecimiento, pues es un elemento esencial para que pueda obtener un desarrollo inclusivo. Sin este último, el crecimiento no será sostenible. Tiene que buscarse la equidad y construirse la igualdad de oportunidades.
Como bien dice el propio reporte, este se pudo haber llamado un reporte sobre milagros económicos, pero eso hubiese sido un error porque a diferencia de los milagros estos eventos de crecimiento alto y sostenido suceden y lo más importante es que se pueden repetir.
Publicado en El Comercio, Junio 5, 2008
Para dar con la respuesta estos especialistas optaron por mirar a los países exitosos y buscar los elementos comunes en dichas experiencias. Para ello analizaron aquellas economías que no sólo habían logrado altas tasas de crecimiento sino que además habían podido acompañar dicho crecimiento con desarrollo inclusivo. Es decir, países que crecieron a tasas mayores a 7% al año por más de 25 años y pudieron ampliar el acceso a servicios a la mayor parte de su población.
Las características comunes de estos casos exitosos son varias pero quiero destacar cinco de ellas. Lo invito a sacar lápiz y papel para ver cual ya tenemos y cual nos falta alcanzar. Lo primero es una voluntad de ser parte de la economía global por dos razones fundamentales. Ahí está la verdadera demanda por lo que los países producen y porque ahí está también la fuente del conocimiento que las economías requieren para potenciar su crecimiento. Lo segundo estabilidad macroeconómica, es decir, nada de inflaciones descontroladas, o cuentas fiscales que acumulan deudas sin parar. Tercero, las economías deben tener una orientación a mirar el futuro y prever hoy para mañana. Se requieren políticas que fomenten el ahorro y su efectiva canalización en proyectos de inversión privada y pública.
En cuarto lugar, la economía que crece vigorosa necesita raíces vigorosas. Por ello, se requiere que la economía sea capaz de diversificar su oferta exportable, que los procesos de creación y destrucción de oportunidades de negocio no estén bloqueados. Finalmente, se necesita que el gobierno activamente lidere el largo proceso promoviendo un ambiente estable y predecible de negocios. El gobierno debe ser capaz de entender que su rol irá evolucionando en este proceso pero debe poner el acento es promover el crecimiento, pues es un elemento esencial para que pueda obtener un desarrollo inclusivo. Sin este último, el crecimiento no será sostenible. Tiene que buscarse la equidad y construirse la igualdad de oportunidades.
Como bien dice el propio reporte, este se pudo haber llamado un reporte sobre milagros económicos, pero eso hubiese sido un error porque a diferencia de los milagros estos eventos de crecimiento alto y sostenido suceden y lo más importante es que se pueden repetir.
Publicado en El Comercio, Junio 5, 2008
Monday, June 02, 2008
Comentarios en El Mercurio sobre leyes laborales
Comentarios a propósito de las acciones en nuestro Congreso. Click aqui
Thursday, May 29, 2008
Envejecer en el Perú
Hay pocas cosas en la vida que nos llegan con tanto aviso como la vejez. A pesar de ello en la mayoría de los casos la recibimos con una gran improvisación. Al contrario de lo que muchos de nosotros pensamos, la mayoría de los peruanos que llega a cumplir 65 años no cambia para nada su rutina de vida. La mayoría de ellos lejos de celebrar el haber cumplido esa edad, tendrá que seguir con lo mismo: trabajar para vivir. Suena dramático porque en efecto lo es. Sólo una pequeña minoría cuenta con activos suficientes para afrontar con comodidad el resto de su vida. Unos cuantos más tienen la fortuna de poder tener una pensión de jubilación fruto de su trabajo que les permitirá tener una relativa tranquilidad en esos años.
Cuando uno mira las cifras del Perú no puede más que sorprender la desidia. Si nos enfocamos en el grupo de personas que ya superó la barrera de los 65 años encontraremos que uno de cada tres estuvo afiliado a algún sistema previsional y por lo tanto algo de protección tendrá. Pero si uno hace la separación entre quienes no son pobres y los que efectivamente están en dicha condición encontrará el amargo sabor de los promedios en un país donde las distancias muchas veces son enormes. Prácticamente no hay personas pobres con acceso a una pensión de jubilación. Ese es el drama de un mercado laboral lleno de trabajadores informales.
En el Perú esta característica de nuestro mercado laboral fuerza a las personas a seguir trabajando pasados los 65 años, los fuerza a compartir la vivienda con los hijos. Siete de cada diez adultos mayores vive con los hijos (o al revés). Claramente no es lo mismo heredar de tus padres que heredar a tus padres. Por ello, muchos hijos no pueden salir de la pobreza pues deben afrontar los costos de salud que tienden a ser más elevados en la medida que la edad avanza. Hace bien el ministro de salud en apuntar al aseguramiento universal de los peruanos.
Nadie discute que el sistema de AFP funciona bien para aquellos que pueden acceder al mismo con un trabajo dependiente. Si vemos los números encontraremos que para aquel que puede aportar todos los meses tendrá al final de su vida laboral la paz de una pensión. Pero ese grupo no alcanza ni a dos de cada diez trabajadores en el Perú. Y que quede claro que el problema no está en el sistema de AFP sino en que ninguna reforma previsional se ha hecho pensando en las mayorías.
Lo que propongo es pensar en las mayorías, pero concentrarse en los ancianos pobres. Es cierto que son personas que ya no tienen obligación de ser votantes y por lo tanto su voz llega débil. A ellos no se les puede exigir que sigan trabajando o que se reciclen para reinsertarse al mercado laboral. Estas personas de una forma u otra pagaron vía IGV su cuota al Estado pero no tienen derecho a pensión alguna pues no tienen contribuciones suficientes a la ONP o a alguna AFP.
El costo de darle una pensión de un tercio del salario mínimo a adultos mayores que están en situación de pobreza no excede un punto del PBI. Ese es el precio de no desproteger a nuestros ancianos. Si no hay para tantos empecemos con 100 soles para los pobres extremos, lo cual cuesta la tercera parte. Hoy el Estado subsidia con la plata de todos y también de estos ancianos pensiones a personas que no están entre los más pobres tanto en la ONP como en las AFP. Eso es falsa solidaridad. Seamos verdaderamente solidarios, los recursos están, falta la voluntad política.
Publicado en El Comercio, Mayo 29, 2008
Cuando uno mira las cifras del Perú no puede más que sorprender la desidia. Si nos enfocamos en el grupo de personas que ya superó la barrera de los 65 años encontraremos que uno de cada tres estuvo afiliado a algún sistema previsional y por lo tanto algo de protección tendrá. Pero si uno hace la separación entre quienes no son pobres y los que efectivamente están en dicha condición encontrará el amargo sabor de los promedios en un país donde las distancias muchas veces son enormes. Prácticamente no hay personas pobres con acceso a una pensión de jubilación. Ese es el drama de un mercado laboral lleno de trabajadores informales.
En el Perú esta característica de nuestro mercado laboral fuerza a las personas a seguir trabajando pasados los 65 años, los fuerza a compartir la vivienda con los hijos. Siete de cada diez adultos mayores vive con los hijos (o al revés). Claramente no es lo mismo heredar de tus padres que heredar a tus padres. Por ello, muchos hijos no pueden salir de la pobreza pues deben afrontar los costos de salud que tienden a ser más elevados en la medida que la edad avanza. Hace bien el ministro de salud en apuntar al aseguramiento universal de los peruanos.
Nadie discute que el sistema de AFP funciona bien para aquellos que pueden acceder al mismo con un trabajo dependiente. Si vemos los números encontraremos que para aquel que puede aportar todos los meses tendrá al final de su vida laboral la paz de una pensión. Pero ese grupo no alcanza ni a dos de cada diez trabajadores en el Perú. Y que quede claro que el problema no está en el sistema de AFP sino en que ninguna reforma previsional se ha hecho pensando en las mayorías.
Lo que propongo es pensar en las mayorías, pero concentrarse en los ancianos pobres. Es cierto que son personas que ya no tienen obligación de ser votantes y por lo tanto su voz llega débil. A ellos no se les puede exigir que sigan trabajando o que se reciclen para reinsertarse al mercado laboral. Estas personas de una forma u otra pagaron vía IGV su cuota al Estado pero no tienen derecho a pensión alguna pues no tienen contribuciones suficientes a la ONP o a alguna AFP.
El costo de darle una pensión de un tercio del salario mínimo a adultos mayores que están en situación de pobreza no excede un punto del PBI. Ese es el precio de no desproteger a nuestros ancianos. Si no hay para tantos empecemos con 100 soles para los pobres extremos, lo cual cuesta la tercera parte. Hoy el Estado subsidia con la plata de todos y también de estos ancianos pensiones a personas que no están entre los más pobres tanto en la ONP como en las AFP. Eso es falsa solidaridad. Seamos verdaderamente solidarios, los recursos están, falta la voluntad política.
Publicado en El Comercio, Mayo 29, 2008
Thursday, May 22, 2008
Ganarle a Chile
Cualquier deportista se fija metas. No lo hace para desmoralizarse si no las alcanza sino las pone para saber a donde quiere llegar. Mirando a su competencia podrá analizar que fortalezas le faltan desarrollar y que debilidades debe corregir. El que el Presidente García haya puesto muy temprano en su mandato la meta de “ganarle a Chile” es útil porque orienta los esfuerzos y evita caminar en círculos en temas complejos. Esta semana el mercado financiero internacional sorprendió a todos al marcar que en términos de riesgo país Perú había desplazado a Chile del segundo lugar en la región. Esta noticia ha generado euforia en algunos. Pero entendamos algunas cosas antes de destapar las botellas.
Este indicador mide cual es la probabilidad de que el gobierno cumpla con sus obligaciones de deuda con el resto del mundo. Si soy un país como Argentina que acostumbra a no pagar a sus acreedores o si soy un país como Colombia que hace lo indecible para no caer en dicha situación. Este indicador está estrechamente relacionado al comportamiento de variables que midan capacidad de pago. Por ejemplo, si el país tiene mucha deuda pendiente de pago relativamente para el nivel de ingresos que genera el país o que recauda el fisco entonces lo lógico es que sea más riesgoso. Además, si la deuda que tiene el país esta denominada en una moneda distinta a la que el país emite entonces también es más riesgoso. Una cosa es que el Perú tenga deuda en soles y otra que tenga deuda en euros.
Si uno compara Perú y Chile en estos dos aspectos Chile nos aventaja y por mucho. Ellos tienen la mitad de la deuda que nosotros y no tienen un problema de dolarización de su deuda como todavía lo tenemos nosotros. Es por estas razones que Chile según las empresas clasificadoras de riesgo no sólo tiene grado de inversión sino que está dos peldaños arriba que el Perú cuando las comparamos. Por eso es que es tan sorpresivo que los mercados tengan un mayor apetito por bonos peruanos que por los chilenos y que este mayor apetito se haya reflejado en una percepción de riesgo más baja que Chile.
Probablemente la razón más relevante detrás de dicho dato es que también es importante en la valoración que hace el mercado la capacidad futura de la economía. Y ahí la percepción de los mercados no puede ser más positiva para el Perú y más preocupante para Chile. La economía chilena con las justas crecerá por encima del 4% este año y no hay nadie que apueste a que podrá revertir esta desaceleración en los próximos dos años. Por el contrario, la economía peruana sigue deslumbrando a todos con su vigoroso crecimiento a pesar de la crisis. El pronóstico para este año es un 7% que podría ser algo más y los conservadores apuntan a un 6% en los próximos dos años. Nada mal para una economía que está insertada en una economía global en crisis.
Pero la historia de triunfo y euforia se acaba ahí, en esos indicadores macroeconómicos. Chile nos lleva una enorme ventaja en el resto de indicadores. Su ingreso por habitante es mucho mayor, la efectividad de sus políticas sociales son largamente mejores. Chile cuando se compara no lo hace con América Latina, sino con los países de la OECD. Está en otra liga, eso aún nos falta. No se preocupe que allá vamos.
Publicado en El Comercio, Mayo 22, 2008
Este indicador mide cual es la probabilidad de que el gobierno cumpla con sus obligaciones de deuda con el resto del mundo. Si soy un país como Argentina que acostumbra a no pagar a sus acreedores o si soy un país como Colombia que hace lo indecible para no caer en dicha situación. Este indicador está estrechamente relacionado al comportamiento de variables que midan capacidad de pago. Por ejemplo, si el país tiene mucha deuda pendiente de pago relativamente para el nivel de ingresos que genera el país o que recauda el fisco entonces lo lógico es que sea más riesgoso. Además, si la deuda que tiene el país esta denominada en una moneda distinta a la que el país emite entonces también es más riesgoso. Una cosa es que el Perú tenga deuda en soles y otra que tenga deuda en euros.
Si uno compara Perú y Chile en estos dos aspectos Chile nos aventaja y por mucho. Ellos tienen la mitad de la deuda que nosotros y no tienen un problema de dolarización de su deuda como todavía lo tenemos nosotros. Es por estas razones que Chile según las empresas clasificadoras de riesgo no sólo tiene grado de inversión sino que está dos peldaños arriba que el Perú cuando las comparamos. Por eso es que es tan sorpresivo que los mercados tengan un mayor apetito por bonos peruanos que por los chilenos y que este mayor apetito se haya reflejado en una percepción de riesgo más baja que Chile.
Probablemente la razón más relevante detrás de dicho dato es que también es importante en la valoración que hace el mercado la capacidad futura de la economía. Y ahí la percepción de los mercados no puede ser más positiva para el Perú y más preocupante para Chile. La economía chilena con las justas crecerá por encima del 4% este año y no hay nadie que apueste a que podrá revertir esta desaceleración en los próximos dos años. Por el contrario, la economía peruana sigue deslumbrando a todos con su vigoroso crecimiento a pesar de la crisis. El pronóstico para este año es un 7% que podría ser algo más y los conservadores apuntan a un 6% en los próximos dos años. Nada mal para una economía que está insertada en una economía global en crisis.
Pero la historia de triunfo y euforia se acaba ahí, en esos indicadores macroeconómicos. Chile nos lleva una enorme ventaja en el resto de indicadores. Su ingreso por habitante es mucho mayor, la efectividad de sus políticas sociales son largamente mejores. Chile cuando se compara no lo hace con América Latina, sino con los países de la OECD. Está en otra liga, eso aún nos falta. No se preocupe que allá vamos.
Publicado en El Comercio, Mayo 22, 2008
Tuesday, May 20, 2008
Peru Now: El momento cumbre
No hay mejor forma de conocer un país que visitándolo personalmente. Estos días en medio de la congestión de tránsito trataremos que nuestros ilustres visitantes, muchos de ellos por primera vez, conozcan la promesa que significa el Perú. En realidad muchos de ellos mirarán en Internet antes de subirse al avión que noticias hay sobre el Perú y mirarán más de un reporte de algún banco de inversión señalando que el Perú es la nueva estrella de la región. El Perú crece mientras Chile parece acalambrado, producto de la crisis energética. El Perú recibe inversión extranjera mientras otros países se dedican a ahuyentarla como si se tratara de piratas de alta mar.
Nuestros visitantes tendrán la oportunidad de maravillarse de cosas tan especiales como nuestra hospitalidad, la calidad de nuestra comida y la variedad de nuestros bailes. Inclusive de nuestra capacidad por celebrar. Se sorprenderán de no ver trenes o metro, y de ver avenidas estrechas en una ciudad tan grande; y probablemente no sospecharán que esta es la tierra de las combis y los taxis instantáneos.
Sin embargo, muchos viajeros que llevan varios cientos de miles viajando por todo el planeta descubrirán las características de un país que puede volverse una promesa. Lo han visto antes en varios lugares. El boom de las construcciones y el nivel de los servicios son indicadores de que la economía poco a poco se va graduando.
Pero también encontrarán en esa búsqueda de información antes de subirse al avión el artículo en la última edición de The Economist, un respetado semanario global, mostrando las dos caras del Perú. Por un lado, este crecimiento económico por encima del promedio regional y por otro lado, el nivel de pobreza, también por encima del promedio regional. Y seguramente se preguntarán y tratarán de entender lo complicado que puede resultar gobernar un país que no tiene partidos estables, que tiene una geografía compleja y una red de infraestructura que no permite acercar los pueblos y los mercados.
Lo que es cierto es que el Perú estará en vitrina una vez más. Las oportunidades aparecerán y será una tarea para todos, Estado y sector privado, que éstas puedan volverse en instrumento de desarrollo inclusivo. Quizás lo mejor que podríamos sacar de esta visita de tantos extranjeros es sus lecciones de cómo lograr que la máquina anti-pobreza puesta en marcha por el gobierno funcione a la velocidad que quisiéramos; que los recursos dejen de perderse en el camino y que el Perú deje de ser lo que hoy aún somos: un país a dos ritmos, aún desencontrado pero esperanzado en salir esta vez sí, del subdesarrollo.
Publicado en El Comercio, Mayo 15, 2008
Nuestros visitantes tendrán la oportunidad de maravillarse de cosas tan especiales como nuestra hospitalidad, la calidad de nuestra comida y la variedad de nuestros bailes. Inclusive de nuestra capacidad por celebrar. Se sorprenderán de no ver trenes o metro, y de ver avenidas estrechas en una ciudad tan grande; y probablemente no sospecharán que esta es la tierra de las combis y los taxis instantáneos.
Sin embargo, muchos viajeros que llevan varios cientos de miles viajando por todo el planeta descubrirán las características de un país que puede volverse una promesa. Lo han visto antes en varios lugares. El boom de las construcciones y el nivel de los servicios son indicadores de que la economía poco a poco se va graduando.
Pero también encontrarán en esa búsqueda de información antes de subirse al avión el artículo en la última edición de The Economist, un respetado semanario global, mostrando las dos caras del Perú. Por un lado, este crecimiento económico por encima del promedio regional y por otro lado, el nivel de pobreza, también por encima del promedio regional. Y seguramente se preguntarán y tratarán de entender lo complicado que puede resultar gobernar un país que no tiene partidos estables, que tiene una geografía compleja y una red de infraestructura que no permite acercar los pueblos y los mercados.
Lo que es cierto es que el Perú estará en vitrina una vez más. Las oportunidades aparecerán y será una tarea para todos, Estado y sector privado, que éstas puedan volverse en instrumento de desarrollo inclusivo. Quizás lo mejor que podríamos sacar de esta visita de tantos extranjeros es sus lecciones de cómo lograr que la máquina anti-pobreza puesta en marcha por el gobierno funcione a la velocidad que quisiéramos; que los recursos dejen de perderse en el camino y que el Perú deje de ser lo que hoy aún somos: un país a dos ritmos, aún desencontrado pero esperanzado en salir esta vez sí, del subdesarrollo.
Publicado en El Comercio, Mayo 15, 2008
Thursday, May 08, 2008
Negocios inclusivos
Para quienes están en el mundo de la cooperación internacional este es el último grito de la moda. Ya no es lo más fashion hablar de responsabilidad social a secas. Ahora la idea es hacer negocios con la base de la pirámide, es decir, que la rentabilidad de la empresa surja de hacer negocios donde los clientes son los más pobres. La verdad que para mí este concepto me resulta mucho más interesante y aterrizado que el de responsabilidad social empresarial que era una suerte de cajón de sastre donde se ponía de todo sin mucho orden.
Lo cierto es que los pobres son sólo eso pobres, no es que no tengan necesidades o no estén dispuestos a gastar lo poco que tienen en una serie de bienes y servicios. El tema es que muchas veces la forma como las empresas comercializan sus productos y servicios no está pensada en ese segmento de la población. Con horror estamos viendo como la cifra de muertos en la ex Birmania producto de un devastador ciclón podría superar las cien mil personas. Más allá de las desgracias familiares el impacto en términos de la desaparición de activos productivos condena a millones a seguir viviendo en la más extrema de las pobrezas que nos podemos imaginar. Todo esto porque nadie en ese lugar cuenta con algún tipo de protección más allá de la ayuda humanitaria internacional que eventualmente superará los controles burocráticos del régimen de Myanmar.
Sin ir tan lejos, la mayoría de las víctimas del terremoto de Ica del año pasado no tenían ningún tipo de seguro ante una eventualidad así a pesar de que hace menos de 10 años la ciudad había sido castigada por un fenómeno similar. No sería negocio acaso vender seguros confeccionados pensando en las necesidades y posibilidad de dicha población. Por años viví en California donde es normal asegurar tu casa contra los incendios o contra los terremotos. Obviamente que los niveles de ingreso permiten gastar en ese tipo de cosas pero justamente ahí está el secreto del asunto. Esas personas que no tienen un millón de dólares para comprarse una casa, igual se compran una casa con varios ceros menos e igual están sujetos al riesgo de perder toda esa inversión, probablemente su mayor inversión, en unos pocos segundos en que la tierra tiemble más de la cuenta. ¿Por qué no van a estar dispuestos a pagar algo para intentar preservar el valor de su riqueza?
Ayer por la mañana me invitaron a un diálogo para discutir sobre lo que se debería hacer para que más peruanos tuvieran esto que se llama conectividad. Es decir, que tengan acceso al mercado de voz, datos, video, etc. Claramente algunas propuestas tecnológicas son inviables por el costo de las mismas, por ejemplo optar por telefonía fija en todo el territorio del Perú. Sin embargo, me vino a la mente esta discusión de negocios inclusivos. ¿Por qué si hay tantas personas necesitando una mayor conectividad nadie se las está brindando de manera más satisfactoria? ¿La propuesta tecnológica es inadecuada? ¿La labor del FITEL y de OSIPTEL están fuera de foco? Haciendo el paralelo con las carreteras, en el Perú se ha construido la Panamericana de las telecomunicaciones al tender cables de fibra óptica a lo largo de toda la costa, pero aún no se hacen las Carreteras Interoceánicas que posibiliten la aparición de oportunidades de negocios inclusivos.
Este será uno de los temas que se discuta en la cumbre de la próxima semana así que ya sabe, invite a su gerente de marketing a salir de su zona y a ver las necesidades que sus clientes ocultos tienen. No sólo será bueno para ellos sino también será bueno para la última línea de sus estados financieros. Construya país y haga plata.
Publicado en El Comercio, Mayo 8, 2008
Lo cierto es que los pobres son sólo eso pobres, no es que no tengan necesidades o no estén dispuestos a gastar lo poco que tienen en una serie de bienes y servicios. El tema es que muchas veces la forma como las empresas comercializan sus productos y servicios no está pensada en ese segmento de la población. Con horror estamos viendo como la cifra de muertos en la ex Birmania producto de un devastador ciclón podría superar las cien mil personas. Más allá de las desgracias familiares el impacto en términos de la desaparición de activos productivos condena a millones a seguir viviendo en la más extrema de las pobrezas que nos podemos imaginar. Todo esto porque nadie en ese lugar cuenta con algún tipo de protección más allá de la ayuda humanitaria internacional que eventualmente superará los controles burocráticos del régimen de Myanmar.
Sin ir tan lejos, la mayoría de las víctimas del terremoto de Ica del año pasado no tenían ningún tipo de seguro ante una eventualidad así a pesar de que hace menos de 10 años la ciudad había sido castigada por un fenómeno similar. No sería negocio acaso vender seguros confeccionados pensando en las necesidades y posibilidad de dicha población. Por años viví en California donde es normal asegurar tu casa contra los incendios o contra los terremotos. Obviamente que los niveles de ingreso permiten gastar en ese tipo de cosas pero justamente ahí está el secreto del asunto. Esas personas que no tienen un millón de dólares para comprarse una casa, igual se compran una casa con varios ceros menos e igual están sujetos al riesgo de perder toda esa inversión, probablemente su mayor inversión, en unos pocos segundos en que la tierra tiemble más de la cuenta. ¿Por qué no van a estar dispuestos a pagar algo para intentar preservar el valor de su riqueza?
Ayer por la mañana me invitaron a un diálogo para discutir sobre lo que se debería hacer para que más peruanos tuvieran esto que se llama conectividad. Es decir, que tengan acceso al mercado de voz, datos, video, etc. Claramente algunas propuestas tecnológicas son inviables por el costo de las mismas, por ejemplo optar por telefonía fija en todo el territorio del Perú. Sin embargo, me vino a la mente esta discusión de negocios inclusivos. ¿Por qué si hay tantas personas necesitando una mayor conectividad nadie se las está brindando de manera más satisfactoria? ¿La propuesta tecnológica es inadecuada? ¿La labor del FITEL y de OSIPTEL están fuera de foco? Haciendo el paralelo con las carreteras, en el Perú se ha construido la Panamericana de las telecomunicaciones al tender cables de fibra óptica a lo largo de toda la costa, pero aún no se hacen las Carreteras Interoceánicas que posibiliten la aparición de oportunidades de negocios inclusivos.
Este será uno de los temas que se discuta en la cumbre de la próxima semana así que ya sabe, invite a su gerente de marketing a salir de su zona y a ver las necesidades que sus clientes ocultos tienen. No sólo será bueno para ellos sino también será bueno para la última línea de sus estados financieros. Construya país y haga plata.
Publicado en El Comercio, Mayo 8, 2008
Thursday, May 01, 2008
Prohibiciones ciegas
El mundo está hambriento. El desarrollo de las economías con las mayores poblaciones en el mundo ha generado no sólo una creciente demanda por metales sino por comida. El que millones de chinos e hindúes salgan de la pobreza les ha permitido dar un salto en sus condiciones de vida. Lo primero que han demandado es comer más. La economía china que sigue su paso a toda marcha ahora convive con una inflación de más de 8% y una inflación de alimentos que ya está por encima del 20%. Los gobiernos se desesperan al ver que la inflación de los alimentos se dispara porque tiene un impacto directo en el bienestar de los más pobres y por lo tanto en la popularidad del gobierno. Cualquiera que lee los diarios habrá visto que en más de 30 países en el mundo hay protestas en las calles por culpa de esta situación.
Pero la desesperación no es precisamente la mejor consejera y menos cuando se trata de política económica. Frente a estos hechos varios gobiernos no han encontrado mejor alternativa para evitar que la demanda de otros países presione los precios internos de los productos agrícolas que restringiendo las exportaciones de dichos bienes. La lógica es clara: mientras menos bocas estén dispuestas a pagar por mis productos el precio debería bajar.
En línea con lo señalado los gobiernos de Argentina, China, Egipto, India, Indonesia, Kazajstán, Malawi, Rusia, Serbia, Ucrania y Vietnam han introducido ya sea impuestos a las exportaciones de alimentos o prohibiciones totales de las mismas. El impacto de esta medida termina agravando el problema en lugar de solucionarlo.
Lamentablemente la respuesta de los mercados no es como muchos gobernantes quisieran. Las restricciones de exportación tienen una serie de efectos no deseados que terminan dominando sobre el aparente efecto deseado con el que fueron establecidos. Es decir, es un clásico tiro por la culata. Expliquemos con detalle el asunto. Para empezar la restricción de exportación reduce drásticamente los incentivos de los productores que estaban sembrando y exportando dichos bienes. En lugar de aumentar la oferta dado el contexto de precios altos se les reduce la rentabilidad con lo cual el problema futuro será aún peor que el actual.
En la gran mayoría de los casos la producción local es más que suficiente para satisfacer la demanda local así que se está hablando en realidad de exportar los excedentes. No por un tema de nacionalismo sino porque no se tienen que incurrir en fletes tan altos que reducen la rentabilidad. No olvidemos que estos son commodities, es decir, bienes estandarizados. No es que estemos exportando fresas orgánicas o camu-camu tropical. Los precios que distintos mercados están dispuestos a pagar están más asociados a los fletes extra que hay que pagar y no a la capacidad de pago de sus consumidores.
Pero la prohibición es ciega y olvida que lo primero que genera es un fuerte incentivo al contrabando ilegal a aquellos países desde donde sí se puede exportar. No sé si se acuerdan cuando hace varios años atrás Bolivia decidió prohibir la exportación de estaño y terminamos viendo como el Perú se volvió de la noche a la mañana en importante exportador de estaño, cosa que nunca habíamos sido. Hace unos días Ucrania cambió su decisión y levantó la prohibición de exportación de cereales. Esperemos que los demás gobiernos entren en razón y no en desesperación.
Publicado en El Comercio Mayo 1, 2008
Pero la desesperación no es precisamente la mejor consejera y menos cuando se trata de política económica. Frente a estos hechos varios gobiernos no han encontrado mejor alternativa para evitar que la demanda de otros países presione los precios internos de los productos agrícolas que restringiendo las exportaciones de dichos bienes. La lógica es clara: mientras menos bocas estén dispuestas a pagar por mis productos el precio debería bajar.
En línea con lo señalado los gobiernos de Argentina, China, Egipto, India, Indonesia, Kazajstán, Malawi, Rusia, Serbia, Ucrania y Vietnam han introducido ya sea impuestos a las exportaciones de alimentos o prohibiciones totales de las mismas. El impacto de esta medida termina agravando el problema en lugar de solucionarlo.
Lamentablemente la respuesta de los mercados no es como muchos gobernantes quisieran. Las restricciones de exportación tienen una serie de efectos no deseados que terminan dominando sobre el aparente efecto deseado con el que fueron establecidos. Es decir, es un clásico tiro por la culata. Expliquemos con detalle el asunto. Para empezar la restricción de exportación reduce drásticamente los incentivos de los productores que estaban sembrando y exportando dichos bienes. En lugar de aumentar la oferta dado el contexto de precios altos se les reduce la rentabilidad con lo cual el problema futuro será aún peor que el actual.
En la gran mayoría de los casos la producción local es más que suficiente para satisfacer la demanda local así que se está hablando en realidad de exportar los excedentes. No por un tema de nacionalismo sino porque no se tienen que incurrir en fletes tan altos que reducen la rentabilidad. No olvidemos que estos son commodities, es decir, bienes estandarizados. No es que estemos exportando fresas orgánicas o camu-camu tropical. Los precios que distintos mercados están dispuestos a pagar están más asociados a los fletes extra que hay que pagar y no a la capacidad de pago de sus consumidores.
Pero la prohibición es ciega y olvida que lo primero que genera es un fuerte incentivo al contrabando ilegal a aquellos países desde donde sí se puede exportar. No sé si se acuerdan cuando hace varios años atrás Bolivia decidió prohibir la exportación de estaño y terminamos viendo como el Perú se volvió de la noche a la mañana en importante exportador de estaño, cosa que nunca habíamos sido. Hace unos días Ucrania cambió su decisión y levantó la prohibición de exportación de cereales. Esperemos que los demás gobiernos entren en razón y no en desesperación.
Publicado en El Comercio Mayo 1, 2008
Monday, April 28, 2008
El inestable precio del dólar
No hay que ser economista para entender que detrás de todo precio hay quienes quieren vender y quienes quieren comprar algo. Lo que se vende en el caso de una moneda es la promesa que ese papelito de colores tenga alguna capacidad de compra en el futuro. Es decir, detrás del precio hay un enorme acto de confianza colectivo. Si la gente no cree que ese papel va a tener valor en el futuro sencillamente el precio de dicha moneda se derrumbaría con rapidez hacia cero. Póngase a pensar porqué usted no puede fabricar sus propios billetes. La respuesta es que la gran mayoría de las personas no cree que sus billetes hechos en casa valgan algo. ¿Porqué no? Porque para que valgan necesito que alguien esté dispuesto a entregar bienes o servicios a cambio de un billete de colores con su firma, y la gente no es tan tonta.
La semana pasada el tipo de cambio (soles por dólar) se depreció (subió para los no economistas) de manera repentina la semana pasada porque el BCRP anunció un cambio drástico en las condiciones bajo las cuales opera el mercado cambiario. En dicho mercado entran y salen dólares de dos fuentes: de las operaciones de comercio exterior y de las operaciones financieras. Si por alguna razón nuestras importaciones crecen más que las exportaciones entonces en neto el mercado cambiario estará buscando dólares y el tipo de cambio se depreciará (se hacen más escasos los dólares por lo tanto su precio sube). De la misma manera, si el BCRP limita la entrada de capitales que vienen atraídos por las oportunidades de hacer ganancias puramente financieras en un breve plazo entonces los dólares escasearán y otra vez el dólar subirá de precio. Estos capitales que típicamente se les llama capitales golondrinos andan a la caza de retornos derivados de una combinación de altas tasas de interés y una clara perspectiva que el tipo de cambio se apreciará (se caerá).
El precio de hoy de cualquier activo no sólo depende de las condiciones que hoy día presenta el mercado sino que también depende de las condiciones futuras del mercado. Es decir, el precio de hoy refleja los cambios en las expectativas con respecto al futuro. Por lo tanto, los anuncios o las señales son las armas más poderosas de los bancos centrales.
En los mercados cambiarios de países desarrollados los bancos centrales pueden hacer muy poco para influir en el precio de las divisas. Basta mirar el decepcionante comportamiento del dólar que ha perdido más de 30% de su valor con respecto a la mayoría de las monedas en los últimos 5 años. Y eso que los ministros de finanzas del gobierno americano han repetido hasta el cansancio que ellos buscan un dólar fuerte.
En el Perú el peso de las decisiones del BCRP han tenido un peso enorme en el comportamiento del dólar. Ese peso lo pierden una vez que los que manejan miles de millones de dólares desde una oficina en Nueva York encuentran una y otra vez oportunidades de hacer dinero en el mercado local. El BCRP cree estar ganando la batalla contra los especuladores internacionales. Los especuladores internacionales que ven las enormes ganancias que han logrado piensan exactamente lo contrario. Hace falta una receta distinta para alejarlos.
Publicado en El Comercio, Abril 26, 2008
La semana pasada el tipo de cambio (soles por dólar) se depreció (subió para los no economistas) de manera repentina la semana pasada porque el BCRP anunció un cambio drástico en las condiciones bajo las cuales opera el mercado cambiario. En dicho mercado entran y salen dólares de dos fuentes: de las operaciones de comercio exterior y de las operaciones financieras. Si por alguna razón nuestras importaciones crecen más que las exportaciones entonces en neto el mercado cambiario estará buscando dólares y el tipo de cambio se depreciará (se hacen más escasos los dólares por lo tanto su precio sube). De la misma manera, si el BCRP limita la entrada de capitales que vienen atraídos por las oportunidades de hacer ganancias puramente financieras en un breve plazo entonces los dólares escasearán y otra vez el dólar subirá de precio. Estos capitales que típicamente se les llama capitales golondrinos andan a la caza de retornos derivados de una combinación de altas tasas de interés y una clara perspectiva que el tipo de cambio se apreciará (se caerá).
El precio de hoy de cualquier activo no sólo depende de las condiciones que hoy día presenta el mercado sino que también depende de las condiciones futuras del mercado. Es decir, el precio de hoy refleja los cambios en las expectativas con respecto al futuro. Por lo tanto, los anuncios o las señales son las armas más poderosas de los bancos centrales.
En los mercados cambiarios de países desarrollados los bancos centrales pueden hacer muy poco para influir en el precio de las divisas. Basta mirar el decepcionante comportamiento del dólar que ha perdido más de 30% de su valor con respecto a la mayoría de las monedas en los últimos 5 años. Y eso que los ministros de finanzas del gobierno americano han repetido hasta el cansancio que ellos buscan un dólar fuerte.
En el Perú el peso de las decisiones del BCRP han tenido un peso enorme en el comportamiento del dólar. Ese peso lo pierden una vez que los que manejan miles de millones de dólares desde una oficina en Nueva York encuentran una y otra vez oportunidades de hacer dinero en el mercado local. El BCRP cree estar ganando la batalla contra los especuladores internacionales. Los especuladores internacionales que ven las enormes ganancias que han logrado piensan exactamente lo contrario. Hace falta una receta distinta para alejarlos.
Publicado en El Comercio, Abril 26, 2008
Thursday, April 24, 2008
Economía en la ciudad
En estos días es imposible sentir que las autoridades nos tratan a toda costa de darnos unas lecciones de economía. Para muestra algunos de los conceptos que nos saltan a la vista en esta lucha diaria por transitar por la ciudad de Lima.
Externalidades. No son extremidades ni esas cosas que nos salen en la piel cuando el cebiche de mariscos tenía alguno que no estaba totalmente limpio. Externalidades son costos que alguien nos impone. A veces, somos nosotros los que imponemos esos costos en otros. Lo central es que no son costos que nosotros mismos nos imponemos. Ahora esos costos no es plata que tengamos que pagar sino molestias que nos obligan a padecer. Ejemplo de esto es el tráfico en la ciudad que se ha vuelto un dolor de cabeza producto de la decisión del alcalde de iniciar varias obras a la vez en las principales avenidas de la ciudad. El alcalde Castañeda está empeñado en que recordemos a su parentela en doble turno. Premio para él por generar un costo a todos los limeños a quienes conducen o son conducidos en mayor tiempo perdido, más hígados revueltos que sanar, y por supuesto menos tiempo en la cama para dormir.
Monopolio natural. No, no es una versión diet del clásico juego de Parker Brothers sino cuando es más eficiente que una única empresa atienda a todo el mercado porque resultan mucho más importante consideraciones de economías de escala, es decir, ahorros por producir muchas unidades. Ejemplo de esto es la empresa que va a producir las nuevas placas de rodaje. No tiene sentido tener dos empresas haciendo placas porque los costos por unidad serán mucho más reducidos en la medida que se puedan hacer más con la misma máquina. Ojo que esto depende de si la máquina es o no lo suficientemente flexible para hacer otras cosas. Normalmente, estas empresas requieren que alguien las regule pues pueden aprovechar para poner el precio que se les antoje. Lo ideal es que el Estado tenga información muy precisa sobre los costos de la empresa para regular el precio. Sin eso no hay forma de evitar los potenciales abusos.
Costo hundido. ¿Usted es de los que pidió permiso en el trabajo, o peor aún no fue a trabajar todo el día para pasar con su auto la revisión técnica que arbitrariamente estableció la Municipalidad de Lima? El costo de haberlo hecho más el precio del supuestamente importantísimo servicio que recibió es lo que se conoce como costo hundido. Es decir, plata que no podrás recuperar. En muchos otros casos uno siempre puede recuperar parte de lo invertido, por ejemplo, ese auto que pasó la revisión técnica podrá ser vendido y usted recuperará parte de su capital. Otro ejemplo, es el costo que usted pagó por las placas del auto que hoy conduce. Esas que por alguna razón dejarán de ser válidas en unos meses más. Usted ya pagó por registrar su auto pero ahora quieren que paguemos otra vez y para completar la novillada ¡quieren que lo hagamos cada cinco años! Un escándalo.
Publicado en El Comercio, Abril 24, 2008
Externalidades. No son extremidades ni esas cosas que nos salen en la piel cuando el cebiche de mariscos tenía alguno que no estaba totalmente limpio. Externalidades son costos que alguien nos impone. A veces, somos nosotros los que imponemos esos costos en otros. Lo central es que no son costos que nosotros mismos nos imponemos. Ahora esos costos no es plata que tengamos que pagar sino molestias que nos obligan a padecer. Ejemplo de esto es el tráfico en la ciudad que se ha vuelto un dolor de cabeza producto de la decisión del alcalde de iniciar varias obras a la vez en las principales avenidas de la ciudad. El alcalde Castañeda está empeñado en que recordemos a su parentela en doble turno. Premio para él por generar un costo a todos los limeños a quienes conducen o son conducidos en mayor tiempo perdido, más hígados revueltos que sanar, y por supuesto menos tiempo en la cama para dormir.
Monopolio natural. No, no es una versión diet del clásico juego de Parker Brothers sino cuando es más eficiente que una única empresa atienda a todo el mercado porque resultan mucho más importante consideraciones de economías de escala, es decir, ahorros por producir muchas unidades. Ejemplo de esto es la empresa que va a producir las nuevas placas de rodaje. No tiene sentido tener dos empresas haciendo placas porque los costos por unidad serán mucho más reducidos en la medida que se puedan hacer más con la misma máquina. Ojo que esto depende de si la máquina es o no lo suficientemente flexible para hacer otras cosas. Normalmente, estas empresas requieren que alguien las regule pues pueden aprovechar para poner el precio que se les antoje. Lo ideal es que el Estado tenga información muy precisa sobre los costos de la empresa para regular el precio. Sin eso no hay forma de evitar los potenciales abusos.
Costo hundido. ¿Usted es de los que pidió permiso en el trabajo, o peor aún no fue a trabajar todo el día para pasar con su auto la revisión técnica que arbitrariamente estableció la Municipalidad de Lima? El costo de haberlo hecho más el precio del supuestamente importantísimo servicio que recibió es lo que se conoce como costo hundido. Es decir, plata que no podrás recuperar. En muchos otros casos uno siempre puede recuperar parte de lo invertido, por ejemplo, ese auto que pasó la revisión técnica podrá ser vendido y usted recuperará parte de su capital. Otro ejemplo, es el costo que usted pagó por las placas del auto que hoy conduce. Esas que por alguna razón dejarán de ser válidas en unos meses más. Usted ya pagó por registrar su auto pero ahora quieren que paguemos otra vez y para completar la novillada ¡quieren que lo hagamos cada cinco años! Un escándalo.
Publicado en El Comercio, Abril 24, 2008
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