Que llueva torrencialmente en la zona de Machu Picchu es inusual pero sucede. El SENAMHI le avisó al Presidente Regional del Cusco y no hubo respuesta. En este caso, no faltó recursos o alerta oportuna, lo que faltó fue la respuesta prudencial. Se optó por suponer que el riesgo no se convertiría en daños para las personas, en destrucción de infraestructura, y en la imagen de incompetencia que se llevan los turistas. Ojalá las silenciosas muestras de solidaridad individual hayan sido abundantes.
Pero mayor es la desgracia que vive Haití tras el devastador terremoto. Más allá de las cuantiosas pérdidas de vidas humanas, macroeconómicamente el terremoto implica una reducción sustancial en la actividad económica de una nación y en su capital acumulado. El país se paraliza varios días, y los daños en infraestructura son tan severos que hay gente que en serio piensa en refundar Puerto Príncipe en una zona más lejos de la falla geológica sobre la que se encontraba la capital.
Los terremotos son imposibles de predecir. Por lo tanto, la mejor respuesta es fomentar las construcciones con estándares apropiados, y tener los recursos para atender la emergencia que un sismo provoque e iniciar una rápida reconstrucción. Para ello, los mercados financieros han introducido los llamados bonos catástrofe. Estos bonos sirven para tener acceso inmediato a fondos frente a un sismo de magnitud considerable. Este es un instrumento interesante para el Perú. Más allá de la generosidad de la comunidad internacional o de la solidaridad local el país estará más protegido financieramente hablando frente a una calamidad como un terremoto.
Haití junto con otras 15 naciones del Caribe tenía una cobertura de este tipo gracias a una iniciativa del Banco Mundial. Haití ya recibió 8 millones de dólares y pagó menos de 400,000 dólares en primas. El MEF estuvo en discusión con el Banco Mundial para hacer algo similar para el Perú. ¿Quién quiere apostar a que en los próximos 20 años no habrá terremotos en el Perú?
Publicado en El Comercio Febrero 3, 2010
Mis opiniones sobre temas diversos sobre economía y política en el Perú y en el mundo.
Tuesday, February 02, 2010
Wednesday, January 20, 2010
Sorpresas de verano
Empezamos el año muy lejos de casa con varias sorpresas acumuladas en el correo. La principal no es este falso verano sino la decisión presidencial de volver a cambiar a su Ministro de Economía. Si algo empezaba a ser un claro matiz distinto con respecto al pasado era la mayor duración de los ministros en los gabinetes. Esto es algo muy positivo porque las políticas sorpresivas son reducidas al mínimo si son las mismas personas las que están en los cargos durante todo el mandato presidencial. Y la verdad que ese tipo de sorpresas son justamente las que quisiéramos dejar en el cajón de los recuerdos.
Lo cierto es que este año vendrá justamente cargado por ese tipo de potenciales sorpresas. La discusión pre-electoral inevitablemente se teñirá de exageradas propuestas de aquellos candidatos que no encuentran otra manera de aparecer en las portadas. Discutía esta semana que pasó con una docena de colegas de todas partes del mundo que en mi opinión el Perú ya entró a la zona de países donde las políticas no cambian de manera tan brusca. Ojalá no me equivoque porque esto es un elemento esencial para aspirar a ser un país más próspero.
Pero sólo el tiempo nos dirá como será este 2010 que empieza bastante movido. China será el centro de la atención más que EEUU. China debería empezar a desandar sus estímulos fiscal y monetario para aliviar el cargamontón internacional que no deja de pedirle que modifique su política cambiaria. Estos cambios en el manejo económico de China tendrán consecuencias significativas en los mercados de commodities y en los mercados financieros globales. El Perú volverá a enfrentar este año una larga lista de incertidumbres que son tanto malas como positivas. Insisto en algo que vendo diciendo hace tiempo, la tarea del MEF y del BCRP es tratar de manejar la economía reduciendo la posibilidad de que si alguno de estos riesgos se materialice ello implique un severo obstáculo al desarrollo de nuestra economía.
La Ministra Aráoz tendrá que ir suavemente removiendo el impulso fiscal que ayudó hasta donde pudo y la inversión privada hará lo suyo para retomar el dinamismo del crecimiento. Las buenas noticias locales serán en los próximos meses los bálsamos sagrados de las expectativas. Así que la Ministra tendrá la dura labor de encontrar la velocidad adecuada del gasto sin que eso implique la ira presidencial o la revuelta de los presidentes regionales y alcaldes que andarán en campaña tratando de inaugurar hasta lo inimaginable.
La agenda de la Ministra, que ya debe tener más borrones y anotaciones al margen que correcciones de una novela, deberá tener un objetivo central suponiendo que cualquier candidatura quedó en la lista de aquellas cosas que le negamos a nuestro ego. Para mi gusto aún no es claro en que consistirá el legado de mi ex vecina de oficina en la Universidad. Supongo que lo mejor es que el tema no será una sorpresa, sino el hecho que finalmente algún ministro intente asumir ese reto. Ayudemos que a todos nos conviene.
Publicado en El Comercio Enero 20, 2010
Lo cierto es que este año vendrá justamente cargado por ese tipo de potenciales sorpresas. La discusión pre-electoral inevitablemente se teñirá de exageradas propuestas de aquellos candidatos que no encuentran otra manera de aparecer en las portadas. Discutía esta semana que pasó con una docena de colegas de todas partes del mundo que en mi opinión el Perú ya entró a la zona de países donde las políticas no cambian de manera tan brusca. Ojalá no me equivoque porque esto es un elemento esencial para aspirar a ser un país más próspero.
Pero sólo el tiempo nos dirá como será este 2010 que empieza bastante movido. China será el centro de la atención más que EEUU. China debería empezar a desandar sus estímulos fiscal y monetario para aliviar el cargamontón internacional que no deja de pedirle que modifique su política cambiaria. Estos cambios en el manejo económico de China tendrán consecuencias significativas en los mercados de commodities y en los mercados financieros globales. El Perú volverá a enfrentar este año una larga lista de incertidumbres que son tanto malas como positivas. Insisto en algo que vendo diciendo hace tiempo, la tarea del MEF y del BCRP es tratar de manejar la economía reduciendo la posibilidad de que si alguno de estos riesgos se materialice ello implique un severo obstáculo al desarrollo de nuestra economía.
La Ministra Aráoz tendrá que ir suavemente removiendo el impulso fiscal que ayudó hasta donde pudo y la inversión privada hará lo suyo para retomar el dinamismo del crecimiento. Las buenas noticias locales serán en los próximos meses los bálsamos sagrados de las expectativas. Así que la Ministra tendrá la dura labor de encontrar la velocidad adecuada del gasto sin que eso implique la ira presidencial o la revuelta de los presidentes regionales y alcaldes que andarán en campaña tratando de inaugurar hasta lo inimaginable.
La agenda de la Ministra, que ya debe tener más borrones y anotaciones al margen que correcciones de una novela, deberá tener un objetivo central suponiendo que cualquier candidatura quedó en la lista de aquellas cosas que le negamos a nuestro ego. Para mi gusto aún no es claro en que consistirá el legado de mi ex vecina de oficina en la Universidad. Supongo que lo mejor es que el tema no será una sorpresa, sino el hecho que finalmente algún ministro intente asumir ese reto. Ayudemos que a todos nos conviene.
Publicado en El Comercio Enero 20, 2010
Wednesday, December 23, 2009
Los riesgos del 2010
La mejor forma de empezar el balance del 2009 es notar el extraordinario optimismo con el que cerramos el año a pesar que las cifras de crecimiento fueron sólo marginalmente positivas. Hay buenas razones para serlo pero también hay riesgos en el horizonte que no debemos descuidar. Este año el mundo cayó 1% y el Perú crecerá 2 puntos por encima del mundo con un modesto 1%. El próximo año se prevé que el mundo crezca 3.5% y el Perú crecerá otra vez 2 puntos por encima. Mientras el Perú pueda mantener ese desempeño iremos aumentando nuestro ingreso per capita de manera sostenida y reduciendo el lastre de la tasa de pobreza.
Pero vayamos a los riesgos que enfrenta Perú. El primero y más importante es que la economía mundial aún no muestra señales de que la recuperación será sostenida y a un paso firme. Las razones detrás de esta duda son varias pero las dos más importantes están ligadas al comportamiento del consumidor norteamericano y a la situación de dicho sistema financiero.
Para empezar, el consumidor gringo sufrió una rebaja sustancial en todos los activos que conforman su riqueza financiera y real. Su casa vale menos, sus activos financieros valen menos, puede haber perdido su trabajo o estar en mayor riesgo de perderlo. Para complicar más las cosas la expectativa respecto al futuro parece no despejarse pues el país pasará ampliamente la cifra de 10 por ciento de desempleo: su peor resultado desde la Gran Depresión. Para efectos del crecimiento global un consumidor gringo pesa igual que seis consumidores chinos así que hay varios vagones desalentados que no empujarán tanto el PBI mundial. Estos días salió la cifra revisada para el PBI del tercer trimestre y en lugar de 2.8% la cifra se corrigió a un tímido 2.2%.
Además, los problemas financieros aún están presentes y esto no debería ser sorpresa pues las crisis financieras tienden a tener impactos más permanentes que transitorios. El crédito de bancos comerciales que crecía a tasas por encima del 10% al año antes de la crisis hoy están a –5% y aún no se observa un cambio en la tendencia.
Es por todo esto que el impacto de la crisis global aún se sentirá desde nuestro lado por un mercado más complicado para nuestros productos de exportación. Por ello, mi impresión es que si bien el 2010 será un año largamente superior al 2009, creo que volveremos a crecer más que el mundo, pero éste a su vez crecerá menos que lo que ahora anticipamos.
El último riesgo que podríamos enfrentar el 2010 es un influjo significativo de capitales que presione al tipo de cambio hacia una mayor apreciación. Creo que el MEF debe estar dispuesto a dejarle mayor margen de maniobra al BCRP, es decir, debería estar dispuesto a retirar antes el estímulo fiscal. ¿A propósito, alguien me puede explicar porqué se necesita estímulo fiscal cuando una economía crecerá por encima del 5%?
Publicado en El Comercio 24 de Diciembre de 2009
Pero vayamos a los riesgos que enfrenta Perú. El primero y más importante es que la economía mundial aún no muestra señales de que la recuperación será sostenida y a un paso firme. Las razones detrás de esta duda son varias pero las dos más importantes están ligadas al comportamiento del consumidor norteamericano y a la situación de dicho sistema financiero.
Para empezar, el consumidor gringo sufrió una rebaja sustancial en todos los activos que conforman su riqueza financiera y real. Su casa vale menos, sus activos financieros valen menos, puede haber perdido su trabajo o estar en mayor riesgo de perderlo. Para complicar más las cosas la expectativa respecto al futuro parece no despejarse pues el país pasará ampliamente la cifra de 10 por ciento de desempleo: su peor resultado desde la Gran Depresión. Para efectos del crecimiento global un consumidor gringo pesa igual que seis consumidores chinos así que hay varios vagones desalentados que no empujarán tanto el PBI mundial. Estos días salió la cifra revisada para el PBI del tercer trimestre y en lugar de 2.8% la cifra se corrigió a un tímido 2.2%.
Además, los problemas financieros aún están presentes y esto no debería ser sorpresa pues las crisis financieras tienden a tener impactos más permanentes que transitorios. El crédito de bancos comerciales que crecía a tasas por encima del 10% al año antes de la crisis hoy están a –5% y aún no se observa un cambio en la tendencia.
Es por todo esto que el impacto de la crisis global aún se sentirá desde nuestro lado por un mercado más complicado para nuestros productos de exportación. Por ello, mi impresión es que si bien el 2010 será un año largamente superior al 2009, creo que volveremos a crecer más que el mundo, pero éste a su vez crecerá menos que lo que ahora anticipamos.
El último riesgo que podríamos enfrentar el 2010 es un influjo significativo de capitales que presione al tipo de cambio hacia una mayor apreciación. Creo que el MEF debe estar dispuesto a dejarle mayor margen de maniobra al BCRP, es decir, debería estar dispuesto a retirar antes el estímulo fiscal. ¿A propósito, alguien me puede explicar porqué se necesita estímulo fiscal cuando una economía crecerá por encima del 5%?
Publicado en El Comercio 24 de Diciembre de 2009
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Crisis,
Internacional,
Politica Fiscal
Monday, November 23, 2009
Ecos del CADE
La pregunta que trató de responder este CADE fue como hacer para que se repitan los maravillosos años previos a la crisis que han permitido que el Perú crezca 60% en esta década. Mi lectura de la respuesta sugerida por varios de los expositores es que finalmente el gobierno dejó de ser una fuente de incertidumbre empresarial al mantener los equilibrios macroeconómicos. Eso permitió y –yo diría- exigió a los empresarios a tener un rol distinto por crear valor. Los empresarios empezaron a entender que el juego que el Estado proponía era una apuesta por la apertura a los nuevos mercados. Para muchos esos nuevos mercados quedaban en el cono norte de Lima para otros esos nuevos mercados implicaban aprender que es lo que puede interesarle a un chino o como hacer que una sudafricana se interese por productos de belleza peruanos.
Parte de este nuevo reto era dejar de intentar hacer negocios basados en que el Estado transfiriera una renta a través de un permiso especial o de una autorización extraordinariamente discrecional. No dudo que aún muchos empresarios tienen este reflejo condicionado en sus arterias. Ante las dificultades en lugar de pensar como reintentar salir a flote basados en una innovación que cree valor hacen su cola para resolver su problema con una mano y algunos soles del Estado. Aprendimos como las empresas peruanas pueden dar el salto, ser competitivas y desafiar mercados en América Latina y aún más lejos. En todos los casos, resulta fundamental tener una política enfocada a la constante búsqueda de nuevas oportunidades y de un manejo financiero que les permita ser socios globales.
Creo que todos aprendimos que también mucho de este excelente resultado está basado en que se aprovechó la oportunidad de largo plazo que el mundo le ofreció al Perú y a sus empresarios. Hemos vivido años de una renta adicional fruto de los extraordinarios precios de los productos que exportamos al mundo. Lo que aún nos falta por aprender es que el Perú no puede depender de que la balanza de oportunidades y riesgos esté siempre inclinada a nuestro favor. Por eso que la apuesta por la educación, por la innovación, por ser Schumpeterianos, exige mucho más de todos.
Lo que creo faltó contestarse en esta CADE fue en qué se materializa el compromiso de los empresarios por mejorar la educación en el país. Ese entusiasmo debe transformarse en acción. A mi juicio, los empresarios deben usar sus capacidades de influenciar en todos los niveles de gobierno para obtener tres cosas concretas: (i) que la educación sea una prioridad presupuestalmente hablando y esté enfocada en dar oportunidades a todos los peruanos; (ii) usar el poder de la información para que el mercado de la educación no sea un engaño para los jóvenes y para sus padres; y (iii) que los gobiernos regionales y locales entiendan que son ellos los responsables de atraer inversión, de tener un mejor riesgo que el riesgo país.
Publicado en El Comercio Noviembre 23, 2009
Parte de este nuevo reto era dejar de intentar hacer negocios basados en que el Estado transfiriera una renta a través de un permiso especial o de una autorización extraordinariamente discrecional. No dudo que aún muchos empresarios tienen este reflejo condicionado en sus arterias. Ante las dificultades en lugar de pensar como reintentar salir a flote basados en una innovación que cree valor hacen su cola para resolver su problema con una mano y algunos soles del Estado. Aprendimos como las empresas peruanas pueden dar el salto, ser competitivas y desafiar mercados en América Latina y aún más lejos. En todos los casos, resulta fundamental tener una política enfocada a la constante búsqueda de nuevas oportunidades y de un manejo financiero que les permita ser socios globales.
Creo que todos aprendimos que también mucho de este excelente resultado está basado en que se aprovechó la oportunidad de largo plazo que el mundo le ofreció al Perú y a sus empresarios. Hemos vivido años de una renta adicional fruto de los extraordinarios precios de los productos que exportamos al mundo. Lo que aún nos falta por aprender es que el Perú no puede depender de que la balanza de oportunidades y riesgos esté siempre inclinada a nuestro favor. Por eso que la apuesta por la educación, por la innovación, por ser Schumpeterianos, exige mucho más de todos.
Lo que creo faltó contestarse en esta CADE fue en qué se materializa el compromiso de los empresarios por mejorar la educación en el país. Ese entusiasmo debe transformarse en acción. A mi juicio, los empresarios deben usar sus capacidades de influenciar en todos los niveles de gobierno para obtener tres cosas concretas: (i) que la educación sea una prioridad presupuestalmente hablando y esté enfocada en dar oportunidades a todos los peruanos; (ii) usar el poder de la información para que el mercado de la educación no sea un engaño para los jóvenes y para sus padres; y (iii) que los gobiernos regionales y locales entiendan que son ellos los responsables de atraer inversión, de tener un mejor riesgo que el riesgo país.
Publicado en El Comercio Noviembre 23, 2009
Friday, October 23, 2009
La inversión privada, sana y sagrada
El MEF invitó a Arnold Harberger, padre de la evaluación de proyectos de inversión, a la reunión de todos los sistemas nacionales de inversión pública de América Latina. Harberger fue mi profesor y mi asesor académico así que el viernes luego del seminario del MEF almorzamos y charlamos sobre diversos temas compartiendo un tiradito. En medio de la charla me sorprendió un comentario suyo que reproduzco aquí. El profesor Harberger luego de dialogar con los medios de prensa se quedó sorprendido porque en la mayoría de ellos había este concepto que toda inversión privada era buena para el país. Me señaló con insistencia que nadie parecía preocupado por el otro lado de la ecuación en un proyecto de inversión.
En la práctica cualquier proyecto de inversión tiene costos y beneficios privados. Pero también costos y beneficios sociales que muchas veces no tienen porqué parecerse a los primeros.
Frente a la crisis muchos vieron la oportunidad para sugerir políticas de “emergencia” y de “necesidad nacional” con un objetivo más individual que colectivo. Estos pedidos han caído en el saco roto del MEF como correspondía. En efecto, las respuestas han sido en su mayoría más horizontales que puntuales. Muchas de las exoneraciones para dinamizar la inversión privada -que se desplomó con la crisis- terminan siendo no rentables desde el punto de vista social.
Si por ejemplo, exoneramos del SNIP la evaluación de un proyecto importante porque tendrá un impacto considerable en la inversión, ¿no estamos acaso asumiendo un costo para la sociedad? Cuando se discuten incentivos se suele separar los incentivos verticales (para un sector/grupo específico) de los incentivos horizontales (en teoría, para todos). Lo usual es decir que no se deben utilizar incentivos verticales pues generan distorsiones. Sin embargo, la línea que los separa es bastante borrosa. Piensen en el actual subsidio que se da vía el fondo de estabilización de combustibles. ¿Es acaso neutral entre personas o entre empresas? Claramente beneficia más a las empresas y personas que utilizan con mayor intensidad ese insumo. Parece para todos pero no todos se benefician igual.
Nadie duda del poder de la inversión privada como motor del crecimiento, arma para luchar contra la pobreza pero no toda es sana y sagrada, también hay de la otra que no hace falta promover. El Estado está forzado a priorizar porque sus recursos son siempre escasos y los fondos que hoy sirven para promover alguna actividad son los que no se le dan a otros. El Estado puede cofinanciar proyectos y compartir riesgos. El problema está en donde se pone la línea de balance. No puede permitirse que el privado le pida al Estado que asuma riesgos cuando el privado no está dispuesto a hacerlo.
Publicado en El Comercio Octubre 29, 2010
En la práctica cualquier proyecto de inversión tiene costos y beneficios privados. Pero también costos y beneficios sociales que muchas veces no tienen porqué parecerse a los primeros.
Frente a la crisis muchos vieron la oportunidad para sugerir políticas de “emergencia” y de “necesidad nacional” con un objetivo más individual que colectivo. Estos pedidos han caído en el saco roto del MEF como correspondía. En efecto, las respuestas han sido en su mayoría más horizontales que puntuales. Muchas de las exoneraciones para dinamizar la inversión privada -que se desplomó con la crisis- terminan siendo no rentables desde el punto de vista social.
Si por ejemplo, exoneramos del SNIP la evaluación de un proyecto importante porque tendrá un impacto considerable en la inversión, ¿no estamos acaso asumiendo un costo para la sociedad? Cuando se discuten incentivos se suele separar los incentivos verticales (para un sector/grupo específico) de los incentivos horizontales (en teoría, para todos). Lo usual es decir que no se deben utilizar incentivos verticales pues generan distorsiones. Sin embargo, la línea que los separa es bastante borrosa. Piensen en el actual subsidio que se da vía el fondo de estabilización de combustibles. ¿Es acaso neutral entre personas o entre empresas? Claramente beneficia más a las empresas y personas que utilizan con mayor intensidad ese insumo. Parece para todos pero no todos se benefician igual.
Nadie duda del poder de la inversión privada como motor del crecimiento, arma para luchar contra la pobreza pero no toda es sana y sagrada, también hay de la otra que no hace falta promover. El Estado está forzado a priorizar porque sus recursos son siempre escasos y los fondos que hoy sirven para promover alguna actividad son los que no se le dan a otros. El Estado puede cofinanciar proyectos y compartir riesgos. El problema está en donde se pone la línea de balance. No puede permitirse que el privado le pida al Estado que asuma riesgos cuando el privado no está dispuesto a hacerlo.
Publicado en El Comercio Octubre 29, 2010
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inversión privada,
Reforma del Estado
Wednesday, September 23, 2009
Estampitas con héroes locales
¿Se ha preguntado usted porqué acepta voluntariamente esas estampitas de colores impresas con los héroes nacionales a cambio de cosas tan importantes como su trabajo o sus bienes? ¿Por qué la gente acepta el dinero si solo son pedacitos de papel pintado? La respuesta simple es porque usted, el falsificador de billetes y yo seguimos creyendo que mañana alguien más también los va a querer aceptar por el valor que tienen impreso. Si alguien nos convence que la mitad son falsificados nosotros buscaremos otra forma de hacer nuestras transacciones. El valor como dinero de esas estampitas de colores simplemente se reducirá de manera abrupta.
Digo todo esto porque una vez más el mercado se ha llenado de gente pronosticando el colapso del dólar como consecuencia final de la crisis financiera global. Hace más de una década se viene diciendo lo mismo. La justificación para tan tremendo anuncio ha estado asociada en un principio a la idea que un país no puede tener de forma perpetua un desbalance en sus cuentas externas. Lo usual para cualquier país que por alguna razón exporta mucho menos que lo que importa estará forzado a tener muchas reservas en monedas fuertes (dólar, euro, yenes, etc) o a recibir largas sumas de capital que compensen los flujos negativos de dólares que el país envía al resto del mundo producto de unas importaciones muy superiores a las exportaciones. Por eso, lo usual en países pequeños es ver que años de saldos negativos se compensan con años de saldos positivos. De esa manera el país no vive “prestándose” recursos del resto del mundo de forma permanente sino sólo temporalmente.
Bueno, esa es exactamente la situación de EEUU. El país ha vivido por décadas con una situación deficitaria en sus cuentas externas pues en el resto de mundo había países dispuestos a “prestarle” recursos a cambio de activos denominados en dólares como los bonos del Tesoro americano o simplemente personas como usted que aún mantienen dólares en su billetera o en su cuenta bancaria. Lo cierto es que los bancos centrales de todos los países mantienen como medida de precaución una gran cantidad de ese tipo de activos. Por ejemplo, tres cuartas partes de las reservas del banco central chino están en dólares (algo más de 2 trillones de dólares).
Pero ahora la razón para pronosticar el colapso del dólar es el aumento sin precedentes de la deuda (82% del PBI) y el masivo financiamiento monetario que la Reserva Federal ha usado en su plan de salvataje bancario. Pero en finanzas también todo es relativo. El resto de las economías desarrolladas han hecho cosas similares y por lo tanto no hay razones para decir que el euro, la libra, o el yen estén mejor. En cambio, los emergentes si han hecho su tarea pero eso no significa que sus monedas lograrán “graduarse” de monedas duras. Les va a ser más fácil colocar bonos en sus monedas en los mercados globales pero aún están muy lejos de volverse monedas de transacción global. Creo que por lo menos la próxima década el dólar seguirá siendo la moneda internacional más utilizada por todos a pesar de que muchos quisieran ver a sus héroes locales en manos (y billeteras) de otros.
Publicado en El Comercio Setiembre 30, 2010
Digo todo esto porque una vez más el mercado se ha llenado de gente pronosticando el colapso del dólar como consecuencia final de la crisis financiera global. Hace más de una década se viene diciendo lo mismo. La justificación para tan tremendo anuncio ha estado asociada en un principio a la idea que un país no puede tener de forma perpetua un desbalance en sus cuentas externas. Lo usual para cualquier país que por alguna razón exporta mucho menos que lo que importa estará forzado a tener muchas reservas en monedas fuertes (dólar, euro, yenes, etc) o a recibir largas sumas de capital que compensen los flujos negativos de dólares que el país envía al resto del mundo producto de unas importaciones muy superiores a las exportaciones. Por eso, lo usual en países pequeños es ver que años de saldos negativos se compensan con años de saldos positivos. De esa manera el país no vive “prestándose” recursos del resto del mundo de forma permanente sino sólo temporalmente.
Bueno, esa es exactamente la situación de EEUU. El país ha vivido por décadas con una situación deficitaria en sus cuentas externas pues en el resto de mundo había países dispuestos a “prestarle” recursos a cambio de activos denominados en dólares como los bonos del Tesoro americano o simplemente personas como usted que aún mantienen dólares en su billetera o en su cuenta bancaria. Lo cierto es que los bancos centrales de todos los países mantienen como medida de precaución una gran cantidad de ese tipo de activos. Por ejemplo, tres cuartas partes de las reservas del banco central chino están en dólares (algo más de 2 trillones de dólares).
Pero ahora la razón para pronosticar el colapso del dólar es el aumento sin precedentes de la deuda (82% del PBI) y el masivo financiamiento monetario que la Reserva Federal ha usado en su plan de salvataje bancario. Pero en finanzas también todo es relativo. El resto de las economías desarrolladas han hecho cosas similares y por lo tanto no hay razones para decir que el euro, la libra, o el yen estén mejor. En cambio, los emergentes si han hecho su tarea pero eso no significa que sus monedas lograrán “graduarse” de monedas duras. Les va a ser más fácil colocar bonos en sus monedas en los mercados globales pero aún están muy lejos de volverse monedas de transacción global. Creo que por lo menos la próxima década el dólar seguirá siendo la moneda internacional más utilizada por todos a pesar de que muchos quisieran ver a sus héroes locales en manos (y billeteras) de otros.
Publicado en El Comercio Setiembre 30, 2010
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Internacional,
Politica Monetaria
Tuesday, September 08, 2009
El triple reto: instituciones, infraestructura e innovación
En medio de la crisis mundial llega una buena noticia, en la carrera global de ser la economía más competitiva del mundo el Perú se adelantó cinco posiciones este último año. El Perú esta vez está en el puesto 78 entre un total de 134 economías, el año pasado éramos puesto 83. Curiosamente nuestros lastres más grandes son también los puntos en los que más hemos avanzado en el último año. El Perú es menos competitivo que muchas economías porque tiene instituciones débiles, todavía le falta infraestructura e innova muy poco. Las tres cosas no se pueden resolver con un decreto, con un ministro motivado o con un Congreso despabilado. Son objetivos de largo plazo que nos exigen algo que muchas veces nos cuesta más de la cuenta como país: persistir en buenas políticas a pesar de las encuestas, y apostar por ellas aunque los logros de dichas políticas los veremos cuando pasen los años en lugar de apuntar a aquello que podemos inaugurar antes de terminar el mandato.
Estos años el Perú parece que ha entendido el mensaje y ha trabajado consistentemente en algunas de estas políticas que nos fuerzan a ser más competitivos. Ejemplo de ello es la decidida política de apertura comercial que se viene siguiendo hace varios años. Persistir en ello en lugar de esconder nuestras debilidades las hace más visibles. Se vuelve obvio que nuestros puertos no estaban listos, que nuestra carretera central no sería suficiente, inclusive que faltaban profesionales y técnicos dedicados a temas relacionados con la minería, etc.
Del mismo modo, se ha iniciado un proceso de reforma de la educación pública que también tardará años en dar frutos, pero que requiere insistir, resistir, no aflojar hasta que ese estándar que pedimos sea cada vez más alto. Es increíble pero hoy nos damos por satisfechos si los muchachos que terminan el colegio pueden hacer las operaciones matemáticas básicas y entender un texto.
El MEF acaba de poner como centro de su atención la búsqueda de mejorar nuestra ubicación en este ranking. Este esfuerzo en los dos años que le quedan al gobierno será insuficiente si luego no seguimos empujando en la misma dirección.
Estos años el Perú parece que ha entendido el mensaje y ha trabajado consistentemente en algunas de estas políticas que nos fuerzan a ser más competitivos. Ejemplo de ello es la decidida política de apertura comercial que se viene siguiendo hace varios años. Persistir en ello en lugar de esconder nuestras debilidades las hace más visibles. Se vuelve obvio que nuestros puertos no estaban listos, que nuestra carretera central no sería suficiente, inclusive que faltaban profesionales y técnicos dedicados a temas relacionados con la minería, etc.
Del mismo modo, se ha iniciado un proceso de reforma de la educación pública que también tardará años en dar frutos, pero que requiere insistir, resistir, no aflojar hasta que ese estándar que pedimos sea cada vez más alto. Es increíble pero hoy nos damos por satisfechos si los muchachos que terminan el colegio pueden hacer las operaciones matemáticas básicas y entender un texto.
El MEF acaba de poner como centro de su atención la búsqueda de mejorar nuestra ubicación en este ranking. Este esfuerzo en los dos años que le quedan al gobierno será insuficiente si luego no seguimos empujando en la misma dirección.
Impuesto a los gordos (capitales)
Debo reconocer que estoy perdiendo la batalla contra la balanza y cada intento nuevo se estrella contra la imparable aguja que tercamente insiste en señalar que esta semana peso más que la anterior. Pero esa no es la razón para pensar en un impuesto a los gordos. En una de las últimas ediciones del semanario The Economist se discute la idea de los impuestos inspirados en A.C. Pigou. Este célebre economista inglés del siglo pasado se hizo famoso por proponer que los problemas que la presencia de externalidades ocasionan en la sociedad se pueden corregir a través de impuestos. A esos impuestos los economistas los llamamos impuestos Pigovianos.
Pongamos un ejemplo sencillo para entender esto. Fumar mata, no sólo al que lo hace sino que el humo del cigarrillo mata a los que están cerca de quien fuma. Los mata en el sentido que les eleva la probabilidad de morir por cáncer al pulmón. El tipo que prende un cigarrillo no está pensando en los demás y por eso en todo el mundo hay impuestos selectivos a los cigarrillos para intentar disminuir su consumo. El costo de la externalidad (el humo de segunda mano) debería ser asumida (internalizarse, diríamos los economistas) por la persona que fuma a través de hacerle más caro fumar.
Como eso no ha funcionado, se ha optado en muchos lugares por simplemente prohibir el consumo en lugares públicos lo cual sin duda es una restricción mucho mayor que apunta a evitar el consumo de algo que se considera malo. Digamos que la tasa de impuesto se ha hecho prohibitivamente alta en los lugares públicos y casi todos (aunque siempre hay frescos) cumplen con dicha disposición.
En muchos países se está empezando a discutir formas alternativas de ponerle un impuesto a los gordos, mejor dicho a la obesidad mórbida. La razón es que los problemas de salud que acarrean este tipo de personas representan un costo muy alto para la sociedad. Esto era pasable cuando unos pocos pesaban más de 100 kilos pero ahora un tercio de los norteamericanos son obesos.
Pero dejemos en paz a los gordos y sus problemas, porque en realidad que quería hablar del impuesto a los (gordos) retornos de los capitales que ha regresado al debate nacional. Al inicio del gobierno se legisló sin reglamento con la justificación de que todo tipo de ingresos deben ser gravados sin importar la fuente. Es decir, rentas del trabajo y del capital deberían ambas pagar impuestos. Pero no se tomó en cuenta que un impuesto desalienta la actividad financiera que es una externalidad en este caso positiva para aquellos que no necesariamente pueden ahorrar pero que si necesitan recursos para sus decisiones de inversión y consumo. Es decir, estaríamos desincentivando una actividad que a diferencia del humo del cigarro o la obesidad mórbida si es buena para la sociedad. ¿Usted que opina, promovemos o desincentivamos el crecimiento de nuestro sistema financiero?
Publicado en El Comercio, 29 Setiembre 2009
Pongamos un ejemplo sencillo para entender esto. Fumar mata, no sólo al que lo hace sino que el humo del cigarrillo mata a los que están cerca de quien fuma. Los mata en el sentido que les eleva la probabilidad de morir por cáncer al pulmón. El tipo que prende un cigarrillo no está pensando en los demás y por eso en todo el mundo hay impuestos selectivos a los cigarrillos para intentar disminuir su consumo. El costo de la externalidad (el humo de segunda mano) debería ser asumida (internalizarse, diríamos los economistas) por la persona que fuma a través de hacerle más caro fumar.
Como eso no ha funcionado, se ha optado en muchos lugares por simplemente prohibir el consumo en lugares públicos lo cual sin duda es una restricción mucho mayor que apunta a evitar el consumo de algo que se considera malo. Digamos que la tasa de impuesto se ha hecho prohibitivamente alta en los lugares públicos y casi todos (aunque siempre hay frescos) cumplen con dicha disposición.
En muchos países se está empezando a discutir formas alternativas de ponerle un impuesto a los gordos, mejor dicho a la obesidad mórbida. La razón es que los problemas de salud que acarrean este tipo de personas representan un costo muy alto para la sociedad. Esto era pasable cuando unos pocos pesaban más de 100 kilos pero ahora un tercio de los norteamericanos son obesos.
Pero dejemos en paz a los gordos y sus problemas, porque en realidad que quería hablar del impuesto a los (gordos) retornos de los capitales que ha regresado al debate nacional. Al inicio del gobierno se legisló sin reglamento con la justificación de que todo tipo de ingresos deben ser gravados sin importar la fuente. Es decir, rentas del trabajo y del capital deberían ambas pagar impuestos. Pero no se tomó en cuenta que un impuesto desalienta la actividad financiera que es una externalidad en este caso positiva para aquellos que no necesariamente pueden ahorrar pero que si necesitan recursos para sus decisiones de inversión y consumo. Es decir, estaríamos desincentivando una actividad que a diferencia del humo del cigarro o la obesidad mórbida si es buena para la sociedad. ¿Usted que opina, promovemos o desincentivamos el crecimiento de nuestro sistema financiero?
Publicado en El Comercio, 29 Setiembre 2009
Wednesday, August 05, 2009
¡Hazlo tú!, si puedes
Estoy aburrido de escuchar que el sector público es lento y que la inversión pública no crece como debía hacerlo. La verdad es que se escuchan cosas que son ciertas y también varios disparates. Pero el más notable de todos lo escuché el otro día antes de entrar a una entrevista en la TV. Un ilustre analista me dijo (y hay testigo) que la inversión privada se había desacelerado este año fundamentalmente por que el sector público había sido incapaz de acelerar más su gasto y así impedir la desaceleración de la economía peruana. Para este analista no interesaba que el mundo entero está en recesión. El insistió que la señal de desaceleración de la actividad pública había sido el detonante del desánimo en las decisiones de inversión privadas.
Hoy el Perú tiene ahorros acumulados y acceso al crédito y eso permite poder gastar cuando nuestros ingresos se desploman. Es cierto que al sector público le cuesta ser flexible. Podríamos por ejemplo, relajar ciertos parámetros para que las distintas entidades del sector público pudieran pagar mejor a aquellos puestos necesarios para gerenciar los mayores presupuestos que hoy manejan.
Pero también es cierto que el gobierno viene gastando mucho más que el año pasado a pesar que los ingresos fiscales se vienen cayendo. A junio, los ingresos son menores en casi 5 mil millones de soles. Eso representa una caída de casi el 18 por ciento respecto al año pasado. Muchos hablan de los montos que tenemos ahorrados pero no de cuanto se va a dejar de recibir. Déjenme poner algunas cifras que pensé que el Presidente utilizaría en su discurso pero no lo hizo. Se dice que se está gastando poco. Si comparamos los gastos (hasta fin de julio) del 2009 con los del 2008 veremos que eso no es cierto. Los gobiernos locales y los regionales han gastado 17% más, y el gobierno nacional 42% más que el año pasado.
Además, a pesar de tener mayores presupuestos los niveles de ejecución (hasta fin de julio) son en todos los casos mayores que los del año pasado. El gobierno nacional pasó de ejecutar el 24.7% a ejecutar el 26.8% . Los gobiernos regionales de 19.7% a 22.1%. Los gobiernos locales aumentaron su nivel de ejecución de 24.2% a 29.3%.
Por supuesto que todo eso es poco para sacar la economía de la desaceleración en la que seguimos (los datos de junio serán aún peores que los que hasta ahora hemos visto). Pero eso no es por ineptitud o incapacidad sino porque sencillamente no hay forma que la inversión pública que pesa menos que 5% del PBI pueda revertir la desaceleración de la inversión privada que es cinco veces más grande. Los inversionistas privados se quejen del supuesto lento avance de la inversión pública pero ellos han decidido por voluntad y beneficio propios no hacer más que lo que hicieron el año pasado. Es fácil pedir que sea otro el que saque la billetera cuando las cosas se complican. ¡Hazlo tú!, si puedes.
Publicado en El Comercio, Agosto 5, 2009
Hoy el Perú tiene ahorros acumulados y acceso al crédito y eso permite poder gastar cuando nuestros ingresos se desploman. Es cierto que al sector público le cuesta ser flexible. Podríamos por ejemplo, relajar ciertos parámetros para que las distintas entidades del sector público pudieran pagar mejor a aquellos puestos necesarios para gerenciar los mayores presupuestos que hoy manejan.
Pero también es cierto que el gobierno viene gastando mucho más que el año pasado a pesar que los ingresos fiscales se vienen cayendo. A junio, los ingresos son menores en casi 5 mil millones de soles. Eso representa una caída de casi el 18 por ciento respecto al año pasado. Muchos hablan de los montos que tenemos ahorrados pero no de cuanto se va a dejar de recibir. Déjenme poner algunas cifras que pensé que el Presidente utilizaría en su discurso pero no lo hizo. Se dice que se está gastando poco. Si comparamos los gastos (hasta fin de julio) del 2009 con los del 2008 veremos que eso no es cierto. Los gobiernos locales y los regionales han gastado 17% más, y el gobierno nacional 42% más que el año pasado.
Además, a pesar de tener mayores presupuestos los niveles de ejecución (hasta fin de julio) son en todos los casos mayores que los del año pasado. El gobierno nacional pasó de ejecutar el 24.7% a ejecutar el 26.8% . Los gobiernos regionales de 19.7% a 22.1%. Los gobiernos locales aumentaron su nivel de ejecución de 24.2% a 29.3%.
Por supuesto que todo eso es poco para sacar la economía de la desaceleración en la que seguimos (los datos de junio serán aún peores que los que hasta ahora hemos visto). Pero eso no es por ineptitud o incapacidad sino porque sencillamente no hay forma que la inversión pública que pesa menos que 5% del PBI pueda revertir la desaceleración de la inversión privada que es cinco veces más grande. Los inversionistas privados se quejen del supuesto lento avance de la inversión pública pero ellos han decidido por voluntad y beneficio propios no hacer más que lo que hicieron el año pasado. Es fácil pedir que sea otro el que saque la billetera cuando las cosas se complican. ¡Hazlo tú!, si puedes.
Publicado en El Comercio, Agosto 5, 2009
Sunday, July 05, 2009
Piñata party
No termino de entender el valor de un primer ministro que ha presentado hace más de una semana una renuncia calificada por el mismo como “prácticamente irrevocable”. Los jefes de gabinete están para eso, para ser jefes de un grupo de ministros. Están para liderar un grupo de trabajo con un horizonte pero con un conjunto mínimo de tareas y algunos objetivos concretos que deberán ser consultados con el propio presidente. Es obvio para todos que esa agenda y ese horizonte que pueden ser muy claros y precisos al inicio de un mandato con el tiempo se hacen más borrosos. Las tareas muy urgentes son las que llenan la agenda y el horizonte muy rápidamente pierde importancia porque deja de ser una variable que uno elija voluntariamente.
Creo que Simon era una persona con buena voluntad pero sin ninguna dirección. Sus cambios de idea podían ser tan abruptos como los de un chofer de combi en hora punta. Su ingreso fue precedido por un escándalo de corrupción. Sin embargo, han pasado casi nueve meses de dicho episodio y lo poco que queda en limpio es que Rómulo León hoy se irá a su casa. ¿Cuál es su mayor logro anticorrupción en estos nueve meses? Nada en concreto. El gabinete Simon no cuajó nunca. Fue un primer ministro fusible, y cual fusible, quemado se va.
Lo más complicado de su legado es que el final de su gestión ha pasado de conducir el país a ser el centro de una suerte de piñata party. Todos hacen fila para azotar al gobierno para ver cuantos premios pueden recolectar para ellos. Luego de varios hijos y varias fiestas infantiles todos sabemos que este tipo de fiestas no terminan bien. La piñata se termina por romper y queda en el suelo con destino al basurero y la fiesta nunca complace a todos. Algunos quedan con la sangre en el ojo viendo lo que el resto consiguió por golpear más certeramente y otros simplemente no saben decir basta.
El gobierno tiene dos largos años por delante donde el escenario internacional no proveerá buenas noticias como lo hizo en los dos primeros. Al contrario será una fuente de preocupación y tensión porque el empleo no abundará. Del mismo modo, serán años de menores ingresos fiscales y mayores angustias empresariales.
Esta semana toca cambio de gabinete. El próximo deberá marcar su agenda con prisa si no quiere ser visto como la nueva piñata a quien azotar. Temas abundan, pero si me preguntaran por uno en que la oposición puede quedar atrapada entre la demagogia y la presión popular es la reforma de los programas sociales. Empiecen instaurando un patrón único de beneficiarios para todos los programas. El tema no puede bloquearse sin quedar mal parado ante la opinión pública y los resultados pueden verse antes de que el primero de la fila agite amenazante su mazo hacia la piñata.
Publicado en El Comercio Julio 6, 2009
Creo que Simon era una persona con buena voluntad pero sin ninguna dirección. Sus cambios de idea podían ser tan abruptos como los de un chofer de combi en hora punta. Su ingreso fue precedido por un escándalo de corrupción. Sin embargo, han pasado casi nueve meses de dicho episodio y lo poco que queda en limpio es que Rómulo León hoy se irá a su casa. ¿Cuál es su mayor logro anticorrupción en estos nueve meses? Nada en concreto. El gabinete Simon no cuajó nunca. Fue un primer ministro fusible, y cual fusible, quemado se va.
Lo más complicado de su legado es que el final de su gestión ha pasado de conducir el país a ser el centro de una suerte de piñata party. Todos hacen fila para azotar al gobierno para ver cuantos premios pueden recolectar para ellos. Luego de varios hijos y varias fiestas infantiles todos sabemos que este tipo de fiestas no terminan bien. La piñata se termina por romper y queda en el suelo con destino al basurero y la fiesta nunca complace a todos. Algunos quedan con la sangre en el ojo viendo lo que el resto consiguió por golpear más certeramente y otros simplemente no saben decir basta.
El gobierno tiene dos largos años por delante donde el escenario internacional no proveerá buenas noticias como lo hizo en los dos primeros. Al contrario será una fuente de preocupación y tensión porque el empleo no abundará. Del mismo modo, serán años de menores ingresos fiscales y mayores angustias empresariales.
Esta semana toca cambio de gabinete. El próximo deberá marcar su agenda con prisa si no quiere ser visto como la nueva piñata a quien azotar. Temas abundan, pero si me preguntaran por uno en que la oposición puede quedar atrapada entre la demagogia y la presión popular es la reforma de los programas sociales. Empiecen instaurando un patrón único de beneficiarios para todos los programas. El tema no puede bloquearse sin quedar mal parado ante la opinión pública y los resultados pueden verse antes de que el primero de la fila agite amenazante su mazo hacia la piñata.
Publicado en El Comercio Julio 6, 2009
Sunday, June 07, 2009
Políticas contracíclicas en el Perú
Hasta hace unos años nadie hablaba de economías emergentes. Se utilizaba la expresión países menos desarrollados que era una forma menos directa de decir que el ciudadano promedio de dichos países era pobre. Pero en dicha categoría caían los países en desarrollo que les iba bien y también los que le iba mal. Para marcar la diferencia se empezó a utilizar el término “economía emergente”, entendiendo que eran economías que empezaban su proceso de despegue económico. El Perú hoy es un país emergente. La crisis global ha puesto a todos los emergentes contra las cuerdas y le pregunta ahora es si los emergentes podrán resistir la crisis o serán un país en desarrollo más.
El Perú como el resto de países de la región soportó todas las crisis financieras internacionales pasadas en clara posición de desventaja. En cada una de estas crisis la demanda externa se desplomó pero sobre todo aumentó mucho el costo del servicio de la deuda y los mercados internacionales de financiamiento se cerraban. Las crisis externas se volvían crisis cambiarias, bancarias y fiscales. Todo esto llevaba a que la duración de la crisis fuera mucho más larga y que la recuperación fuera una lenta convalecencia.
Durante los últimos veinte años el Perú ha luchado por avanzar en tener capacidad de adoptar políticas contracíclicas tanto fiscales como monetarias. Por un lado, se necesitaba hacer más independiente la política monetaria a pesar de estar más integrado a los mercados mundiales de capitales. El BCRP debe ser capaz de mover su tasa de interés de referencia cuando hiciera falta sin preocuparse porque se abra un diferencial entre esta tasa y la tasa de referencia de la Reserva Federal que promueva un desajuste en el mercado cambiario. Para que esa preocupación exista se necesita un menor nivel de dolarización financiera, mejores prácticas regulatorias en materia de riesgo cambiario y crediticio y fomentar el dinamismo de un mercado de coberturas cambiarias.
De otro lado, para que el MEF pueda hacer política contracíclica se necesita generar ahorros en los tiempos buenos para gastarlos en los tiempos malos. Esto no ha sido así. Lo que ha sucedido es que los tiempos han sido extraordinariamente buenos y eso ha permitido a la vez ser fiscalmente imprudente (gastar más de la cuenta cuando no hacía falta) y reducir el nivel de deuda de casi 50% a casi 20% del PBI. Esto, unido a la incapacidad de gasto de los gobiernos subnacionales, permitió tener mejores resultados fiscales que lo que realmente se tenía previsto. Pero a diferencia de lo que sucede en materia monetaria, en el lado fiscal no existen mecanismos automáticos para poner en funcionamiento la política contracíclica. Se han requerido una lluvia de decretos de urgencia para flexibilizar reglas y parámetros con el fin de aumentar el ritmo de ejecución del gasto fiscal.
No hay duda que hoy tenemos espacio para hacer políticas contracíclicas. A diferencia de lo que muchos creen, este espacio no es muy amplio; y por lo tanto, el crecimiento de la economía peruana seguirá dependiendo más de la reactivación económica mundial que la capacidad de maniobra local.
Publicado en revista de la Universidad del Centro, Agosto 2009
El Perú como el resto de países de la región soportó todas las crisis financieras internacionales pasadas en clara posición de desventaja. En cada una de estas crisis la demanda externa se desplomó pero sobre todo aumentó mucho el costo del servicio de la deuda y los mercados internacionales de financiamiento se cerraban. Las crisis externas se volvían crisis cambiarias, bancarias y fiscales. Todo esto llevaba a que la duración de la crisis fuera mucho más larga y que la recuperación fuera una lenta convalecencia.
Durante los últimos veinte años el Perú ha luchado por avanzar en tener capacidad de adoptar políticas contracíclicas tanto fiscales como monetarias. Por un lado, se necesitaba hacer más independiente la política monetaria a pesar de estar más integrado a los mercados mundiales de capitales. El BCRP debe ser capaz de mover su tasa de interés de referencia cuando hiciera falta sin preocuparse porque se abra un diferencial entre esta tasa y la tasa de referencia de la Reserva Federal que promueva un desajuste en el mercado cambiario. Para que esa preocupación exista se necesita un menor nivel de dolarización financiera, mejores prácticas regulatorias en materia de riesgo cambiario y crediticio y fomentar el dinamismo de un mercado de coberturas cambiarias.
De otro lado, para que el MEF pueda hacer política contracíclica se necesita generar ahorros en los tiempos buenos para gastarlos en los tiempos malos. Esto no ha sido así. Lo que ha sucedido es que los tiempos han sido extraordinariamente buenos y eso ha permitido a la vez ser fiscalmente imprudente (gastar más de la cuenta cuando no hacía falta) y reducir el nivel de deuda de casi 50% a casi 20% del PBI. Esto, unido a la incapacidad de gasto de los gobiernos subnacionales, permitió tener mejores resultados fiscales que lo que realmente se tenía previsto. Pero a diferencia de lo que sucede en materia monetaria, en el lado fiscal no existen mecanismos automáticos para poner en funcionamiento la política contracíclica. Se han requerido una lluvia de decretos de urgencia para flexibilizar reglas y parámetros con el fin de aumentar el ritmo de ejecución del gasto fiscal.
No hay duda que hoy tenemos espacio para hacer políticas contracíclicas. A diferencia de lo que muchos creen, este espacio no es muy amplio; y por lo tanto, el crecimiento de la economía peruana seguirá dependiendo más de la reactivación económica mundial que la capacidad de maniobra local.
Publicado en revista de la Universidad del Centro, Agosto 2009
Saturday, June 06, 2009
En el dolor, (también) cobramos: Las AFP en debate
Dicen que lo único peor que perder dinero es pagar para que eso nos suceda. Esta frase resume el sentimiento de mucha gente hacia las AFP por su pobre actuación durante el 2008. Nosotros los afiliados les pagamos a alguna de estas cuatro empresas para que administren nuestros fondos para que luego tengamos una jubilación más tranquila. Si miramos las cifras del 2008 las cosas son de terror. Si fuimos de los que les gusta el riesgo y soñar con altas rentabilidades (fondo 3) a Diciembre del 2008 habíamos perdido 41.7% del valor de nuestro fondo en ese año. Si somos de los que ya peinamos canas pero todavía podemos correr sin pedir auxilio a paramédicos (fondo 2) la pérdida fue de 26.7%, y si somos de los que ya estamos próximos a la jubilación (fondo 1) la pérdida fue de 10.2%. Estas son las rentabilidades reales anuales, es decir, netas de la inflación. No quiero ni empezar a hacer cuentas de cuánto se cobró para merecer esto.
Pero el punto de este artículo es que basados en el razonamiento del párrafo anterior algunos han empezado a sugerir algunas soluciones que son desafortunadas. Una primera idea –aunque en realidad es reciclada- desde Plaza Bolívar es ponerle un tope máximo a las comisiones que cobran las AFP. ¡Gran solución! De esta manera los dueños de las AFP no podrán ganar tanto dinero. Para empezar, ¿acaso tiene sentido limitar cuanto dinero pueden hacer las empresas privadas? No creo. En segundo lugar, sabemos perfectamente que cada vez que ponemos un precio máximo generamos un montón de problemas al costado de esa solución tan creativa. Para empezar, la empresa puede empezar a cobrar por ofrecernos cualquier servicio que antes no pagábamos, es decir, cobrarnos por todo aquello que antes incluía dentro del paquete por el que pagábamos una sola vez. Talvez los congresistas no han leído la Constitución, la cual impide aprobar normas de control de precios.
La segunda idea es cobrarle a los dueños de las AFP cuando obtengan pérdidas manejando los fondos de pensiones de los afiliados. La intención es buena pues se ponen en línea los intereses de los afiliados con los de los dueños de las AFP. Si hay pérdidas a ambos les duele y ambos pagan. Lo que me parece poco apropiado es que este esquema sea para los 3 tipos de fondos que hoy las AFP ofrecen a sus afiliados. La SBS viene promoviendo –hasta ahora sin éxito- la idea del fondo cero, la cual creo que no tiene mayor utilidad.
Lo que tendría que suceder es que el fondo uno, que se llama de mantenimiento del capital no debería jamás tener una pérdida de capital. Las AFP deberían ofrecer cubrir patrimonialmente esas pérdidas porque no se puede vender algo con la promesa que no vas a perder el capital para luego decir que lamentablemente las condiciones de mercado no permitieron evitar esa situación. Me parece que el compromiso de las AFP debe ser patrimonial pero debe estar limitado a este conjunto de afiliados, aquellos que no tendrán más años para ver recuperar el valor de sus ahorros. En ese sentido, la propuesta actual de la SBS de compartir riesgos y ganancias entre las AFP y todos sus afiliados me parece inadecuada. Esos afiliados en los fondos 2 y 3 que ayer se estaban quejando, hoy están calladitos viendo que la BVL ha ganado más de 100 por ciento en lo que va del año.
Publicado en Negocios Internacionales, COMEXPERU, Junio 2009
Pero el punto de este artículo es que basados en el razonamiento del párrafo anterior algunos han empezado a sugerir algunas soluciones que son desafortunadas. Una primera idea –aunque en realidad es reciclada- desde Plaza Bolívar es ponerle un tope máximo a las comisiones que cobran las AFP. ¡Gran solución! De esta manera los dueños de las AFP no podrán ganar tanto dinero. Para empezar, ¿acaso tiene sentido limitar cuanto dinero pueden hacer las empresas privadas? No creo. En segundo lugar, sabemos perfectamente que cada vez que ponemos un precio máximo generamos un montón de problemas al costado de esa solución tan creativa. Para empezar, la empresa puede empezar a cobrar por ofrecernos cualquier servicio que antes no pagábamos, es decir, cobrarnos por todo aquello que antes incluía dentro del paquete por el que pagábamos una sola vez. Talvez los congresistas no han leído la Constitución, la cual impide aprobar normas de control de precios.
La segunda idea es cobrarle a los dueños de las AFP cuando obtengan pérdidas manejando los fondos de pensiones de los afiliados. La intención es buena pues se ponen en línea los intereses de los afiliados con los de los dueños de las AFP. Si hay pérdidas a ambos les duele y ambos pagan. Lo que me parece poco apropiado es que este esquema sea para los 3 tipos de fondos que hoy las AFP ofrecen a sus afiliados. La SBS viene promoviendo –hasta ahora sin éxito- la idea del fondo cero, la cual creo que no tiene mayor utilidad.
Lo que tendría que suceder es que el fondo uno, que se llama de mantenimiento del capital no debería jamás tener una pérdida de capital. Las AFP deberían ofrecer cubrir patrimonialmente esas pérdidas porque no se puede vender algo con la promesa que no vas a perder el capital para luego decir que lamentablemente las condiciones de mercado no permitieron evitar esa situación. Me parece que el compromiso de las AFP debe ser patrimonial pero debe estar limitado a este conjunto de afiliados, aquellos que no tendrán más años para ver recuperar el valor de sus ahorros. En ese sentido, la propuesta actual de la SBS de compartir riesgos y ganancias entre las AFP y todos sus afiliados me parece inadecuada. Esos afiliados en los fondos 2 y 3 que ayer se estaban quejando, hoy están calladitos viendo que la BVL ha ganado más de 100 por ciento en lo que va del año.
Publicado en Negocios Internacionales, COMEXPERU, Junio 2009
Thursday, April 30, 2009
Punto de Equilibrio número 100
Como uno de los creadores de este boletín de coyuntura me es muy grato anunciar que ya salió el número 100 de la revista que edita la UP.
Puede visitar la página web y hacer comentarios en la siguiente dirección web:
http://www.puntodeequilibrio.com.pe
O puede descargar la versión PDF en el enlace.
Puede visitar la página web y hacer comentarios en la siguiente dirección web:
http://www.puntodeequilibrio.com.pe
O puede descargar la versión PDF en el enlace.
Coyuntura Económica Mundial
Ayer 29 de abril, la UP organizó un interesante foro para discutir la crisis global.
Para ello se contó con la participación de Klaus Schmidt-Hebbel (ex Chief Economist de la OECD), Piero Ghezzi (chief economist para emerging markets en Barclays) y Ya Lan Liu (economista del BBVA para Asia-ex China).
El consenso es que saldremos pero muy lentamente. Es decir, nada de tasas de crecimiento de 4-5% en el mundo para el futuro cercano.
Para ello se contó con la participación de Klaus Schmidt-Hebbel (ex Chief Economist de la OECD), Piero Ghezzi (chief economist para emerging markets en Barclays) y Ya Lan Liu (economista del BBVA para Asia-ex China).
El consenso es que saldremos pero muy lentamente. Es decir, nada de tasas de crecimiento de 4-5% en el mundo para el futuro cercano.
Monday, April 20, 2009
El juego de echar la culpa

Políticos, analistas económicos, y periodistas y se encuentran enfrascados en echarse culpas por la difícil situación económica. Lo curioso es que a muchos les cuesta darse cuenta que la crisis es mundial a pesar de que las proyecciones de crecimiento son cada vez más negativas. Se habla de un frenazo y en efecto hay un frenazo global. La economía mundial entera se ha detenido abruptamente. Las economías desarrolladas que en el 2008 se anticipaba crecerían 2.2%, en realidad caerán en 3%. La producción industrial en los principales países del mundo muestran caídas que van entre –10% y –35%.
Pero esta semana el anuncio del bajo crecimiento de febrero ha llevado a diversos analistas a intentar explicar la crisis y a buscar los culpables del frenazo local. Lamentablemente no quieren ver el enorme elefante en medio de la cristalería responsable de los destrozos que hoy empezamos a sentir con más fuerza. El gráfico muestra que el comportamiento del PBI está estrechamente asociado a lo que sucede con los términos de intercambio. Mientras estos fueron favorables el PBI creció sostenidamente. Este viento a favor que gozamos en el 2006 desapareció y se hoy es más bien viento en contra.
Frente a estos números tiene poco sentido culpar a la mala gestión de los funcionarios públicos, o a decisiones locales que descarrillaron -según los más críticos- el camino de crecimiento acelerado que tenía el Perú. Nuestra economía es un pequeño bote con una vela hecha de reglas de juego y un par de remos: la política monetaria y la política fiscal. Lamentablemente, esos remos no tienen la potencia para enfrentar la tormenta mundial en la que estamos metidos.
¿Porqué sino un país como Chile con un manejo fiscal más prudente que el nuestro, con mayores recursos fiscales acumulados que el nuestro, enfrenta desde inicios del 2008 un marcado proceso de desaceleración que ya se convirtió en recesión? Los culpables no están adentro, y esa no es la discusión que deberíamos tener. El escenario que realmente enfrentamos es una larga recesión mundial y deberíamos diseñar nuestras acciones con una mirada que no sólo enfatice las preocupaciones de corto plazo.
Publicado en Peru 21, Abril 18, 2009
Tuesday, September 02, 2008
Política anti-inflacionaria
Los datos de la inflación para Lima muestran que la tasa superó la barrera de 6 por ciento en agosto. Es decir, estamos a un nivel dos veces más alto que la inflación máxima que quisiéramos tener. Hoy el Banco Central no está solo en el combate anti-inflacionario. El MEF acaba de dar una señal muy importante, en una economía que crece a ritmo de casi 10 por ciento el presupuesto público del próximo año crecerá a un ritmo menor al 2 por ciento. ¿Podía ser más claro el MEF? Creo que no. Lo cierto es que se han cumplido 10 trimestres consecutivos en que la demanda interna crece por encima que lo que crece la producción. Cuando eso pasa típicamente tenemos más inflación que la que queremos. El rol de ambas autoridades es modular el crecimiento del gasto. Para ello el Banco Central ya subió trece veces la tasa desde inicios del 2006. La tasa de interés pasó de 3 a 6.25 por ciento. ¿Qué esperar? Por unos meses más, tendremos más inflación. Luego, la recesión mundial se encargará de frenar más decididamente el aumento de los precios de los commodities agrícolas, lo cual facilitará el trabajo del MEF y del BCRP. Siempre es más fácil bailar cuando los dos pies siguen la misma música.
Publicado en El Comercio, Setiembre 2, 2008
Publicado en El Comercio, Setiembre 2, 2008
Friday, August 29, 2008
Pensiones para microempresas
El titular de ayer de este diario señalaba que las micro y pequeñas empresas se incorporarían al sistema de pensiones. La razón de tremendo titular era que una comisión conformada por el MEF, la SBS y la ONP estaban ultimando los detalles del reglamento de la Ley MYPE, ley que fue parte del paquete de decretos legislativos de junio. Se establece en el informe de la comisión que los trabajadores de estas microempresas podrían pagar 15 soles al mes y el Estado aportaría una suma similar para de esta forma apoyar la inclusión de un millón ochocientos mil nuevos afiliados al sistema previsional. Obviamente que faltan detalles para poder evaluar con seriedad la propuesta pero quisiera presentar algunos puntos que me parece importante mencionar antes de embarcarnos en un subsidio de semejantes proporciones.
Un primer punto es si es que el Estado realmente quiere ahorrar recursos debería forzar a que los trabajadores de las microempresas se inscriban en el sistema privado de pensiones que puede a través de una mayor rentabilidad permitirle al Estado un menor subsidio. Al menos podría generar una mayor pensión con la misma contribución estatal.
Un segundo punto es que la ley de MYPEs establece un mínimo de años de aporte para poder obtener el subsidio. Es decir, sólo aquellos trabajadores que se inscriban siendo jóvenes y se mantengan aportando podrían hacerse acreedores del subsidio del Estado. Hicimos números para ver cuanto podía representar el costo del aporte estatal sólo a aquellos trabajadores de las MYPEs que estén entre los 20 y los 39 años y por lo tanto podrían alcanzar el mínimo de número de aportaciones que establece la ley. El costo anual para el Estado estaría en el orden del 0.75 por ciento del PBI (unos 1,300 millones de soles al año) aunque se iría reduciendo terminando en 20 años a representar algo más que el 0.5 por ciento del PBI. Esto no es poca plata pero habría un gran avance en materia de cobertura previsional.
Un tercer punto es quienes quedan al margen. Para empezar los trabajadores que ya tienen cierta edad (40 años o más) y que no podrían acumular suficientes derechos para jubilarse bajo este esquema. En este grupo hay personas que aún no están en edad de jubilarse (menores a 65 años) pero también otro grupo de personas mayores a 65 años que siguen trabajando porque no les queda otra opción. Finalmente, un grupo que está de alguna manera siendo ignorado por la ley son aquellos adultos mayores que no trabajan pero que tampoco tienen pensión. Si se estableciera un apoyo de parte del Estado a estos grupos el aporte estatal sin duda pasa a estar en niveles absolutamente inmanejables (más de 5 por ciento del PBI al año).
Un cuarto punto para esta discusión es cuantas MYPEs realmente están en capacidad de aportar al sistema. La ley habla que los trabajadores deberían recibir salarios mayores o iguales al mínimo. Cuando uno mira al universo de las MYPEs hay un gran número de ellas que más bien pagan salarios por debajo del mínimo y por lo tanto cumplir con esta norma es demasiado oneroso. Según cálculos propios a lo más un 40 por ciento de las MYPEs podría estar en esta categoría.
Como vemos el reto es enorme. Una pregunta final para los diseñadores de esta política: ¿es mejor subsidiar al trabajador MYPE antes o después de que se jubile? Es decir, ¿no es más eficaz un programa de pensiones sociales dirigida a las personas mayores a 65 años en condición de pobreza?
Publicado en El Comercio, Agosto 28, 2008
Un primer punto es si es que el Estado realmente quiere ahorrar recursos debería forzar a que los trabajadores de las microempresas se inscriban en el sistema privado de pensiones que puede a través de una mayor rentabilidad permitirle al Estado un menor subsidio. Al menos podría generar una mayor pensión con la misma contribución estatal.
Un segundo punto es que la ley de MYPEs establece un mínimo de años de aporte para poder obtener el subsidio. Es decir, sólo aquellos trabajadores que se inscriban siendo jóvenes y se mantengan aportando podrían hacerse acreedores del subsidio del Estado. Hicimos números para ver cuanto podía representar el costo del aporte estatal sólo a aquellos trabajadores de las MYPEs que estén entre los 20 y los 39 años y por lo tanto podrían alcanzar el mínimo de número de aportaciones que establece la ley. El costo anual para el Estado estaría en el orden del 0.75 por ciento del PBI (unos 1,300 millones de soles al año) aunque se iría reduciendo terminando en 20 años a representar algo más que el 0.5 por ciento del PBI. Esto no es poca plata pero habría un gran avance en materia de cobertura previsional.
Un tercer punto es quienes quedan al margen. Para empezar los trabajadores que ya tienen cierta edad (40 años o más) y que no podrían acumular suficientes derechos para jubilarse bajo este esquema. En este grupo hay personas que aún no están en edad de jubilarse (menores a 65 años) pero también otro grupo de personas mayores a 65 años que siguen trabajando porque no les queda otra opción. Finalmente, un grupo que está de alguna manera siendo ignorado por la ley son aquellos adultos mayores que no trabajan pero que tampoco tienen pensión. Si se estableciera un apoyo de parte del Estado a estos grupos el aporte estatal sin duda pasa a estar en niveles absolutamente inmanejables (más de 5 por ciento del PBI al año).
Un cuarto punto para esta discusión es cuantas MYPEs realmente están en capacidad de aportar al sistema. La ley habla que los trabajadores deberían recibir salarios mayores o iguales al mínimo. Cuando uno mira al universo de las MYPEs hay un gran número de ellas que más bien pagan salarios por debajo del mínimo y por lo tanto cumplir con esta norma es demasiado oneroso. Según cálculos propios a lo más un 40 por ciento de las MYPEs podría estar en esta categoría.
Como vemos el reto es enorme. Una pregunta final para los diseñadores de esta política: ¿es mejor subsidiar al trabajador MYPE antes o después de que se jubile? Es decir, ¿no es más eficaz un programa de pensiones sociales dirigida a las personas mayores a 65 años en condición de pobreza?
Publicado en El Comercio, Agosto 28, 2008
Thursday, August 21, 2008
Memorias que matan
No hay banquero central en el mundo que hoy no comparta la misma preocupación de quien hace las compras en su casa. La inflación es un fenómeno en todo el mundo desde Vietnam hasta Perú pasando por casos extremos como el de Zimbabwe que tiene más de once millones por ciento de inflación al año, y se prevé que pronto supere los ¡50 millones por ciento al año! Obviamente que en el mundo ya no hay muchos países en la crítica situación de esta última nación pero las tasas de inflación superiores al 5 por ciento están por todos lados. Incluso varios de los países que creyeron haberle dicho adiós definitivo a tasas de inflación de dos dígitos están pasando exactamente por ese difícil trance.
Los bancos centrales en el mundo tienen varias formas de impedir que esta situación inflacionaria se torne aún más compleja. Para ello un grupo cada vez mayor de países optó por utilizar lo que en inglés se conoce como “inflation targeting”, que en español sería utilizar metas de inflación. Lo central de este esquema es que el Banco Central busca que quienes tengan que fijar nuevos precios de sus respectivos bienes o servicios en la economía utilicen como referencia la meta a la cual se compromete el Banco Central. Es decir, si la autoridad monetaria señala que la inflación de los próximos años será 2 por ciento y no tengo razones para creer que eso no va a ser cierto entonces elevaré los precios de los productos en 2 por ciento. Es decir, el anuncio de una meta de inflación sirve como una guía para la fijación de nuevos precios. Es un típico mecanismo que permite “anclar” expectativas, es decir, que todas las personas o las empresas coinciden en esperar algo similar en lugar de que cada uno piense algo distinto.
El problema que hoy enfrentan los banqueros centrales es que eventos externos han disparado los precios de un grupo de bienes de la canasta de precios. Este hecho ha sido suficiente para que un grupo de personas y empresas piensen que los elementos más importantes para la fijación de precios futuros están más bien asociados a la memoria inflacionaria en lugar del compromiso del BCRP. Hasta hace un tiempo en el Perú el BCRP gozaba de esa credibilidad y primaba el componente de credibilidad de la meta inflacionaria. En un estudio econométrico que hicimos se observa que desde hace un tiempo ya pesa más la memoria inflacionaria que la confianza en que el BCRP alcanzará su meta inflacionaria.
Este hecho podría explicar los motivos de que ahora se adopte una acción tan decidida de parte del Banco Central y también de parte del MEF. Si hay algo que las autoridades no quieren tener es un escenario en el que su credibilidad es cuestionada. Buena parte de la efectividad de la política monetaria esta estrechamente relacionada a si las palabras y compromisos de las autoridades son tomadas como relevantes en la toma de decisiones empresariales o si estas son sustituidas por la expectativa de una mayor inflación.
Un riesgo típico en el manejo de la política monetaria es actuar a destiempo. En el 2007 se actuó con menos intensidad porque el escenario que se tenía para el 2008 era que buena parte de la inflación era reducida por la contracción de la economía mundial. Hoy nos corremos el riesgo a sobre actuar pues buena parte de la contracción mundial se está dando a partir del segundo semestre del año. Por eso dicen los que saben que ser banquero central es medio ciencia y medio arte.
Publicado en El Comercio Agosto 21, 2008
Los bancos centrales en el mundo tienen varias formas de impedir que esta situación inflacionaria se torne aún más compleja. Para ello un grupo cada vez mayor de países optó por utilizar lo que en inglés se conoce como “inflation targeting”, que en español sería utilizar metas de inflación. Lo central de este esquema es que el Banco Central busca que quienes tengan que fijar nuevos precios de sus respectivos bienes o servicios en la economía utilicen como referencia la meta a la cual se compromete el Banco Central. Es decir, si la autoridad monetaria señala que la inflación de los próximos años será 2 por ciento y no tengo razones para creer que eso no va a ser cierto entonces elevaré los precios de los productos en 2 por ciento. Es decir, el anuncio de una meta de inflación sirve como una guía para la fijación de nuevos precios. Es un típico mecanismo que permite “anclar” expectativas, es decir, que todas las personas o las empresas coinciden en esperar algo similar en lugar de que cada uno piense algo distinto.
El problema que hoy enfrentan los banqueros centrales es que eventos externos han disparado los precios de un grupo de bienes de la canasta de precios. Este hecho ha sido suficiente para que un grupo de personas y empresas piensen que los elementos más importantes para la fijación de precios futuros están más bien asociados a la memoria inflacionaria en lugar del compromiso del BCRP. Hasta hace un tiempo en el Perú el BCRP gozaba de esa credibilidad y primaba el componente de credibilidad de la meta inflacionaria. En un estudio econométrico que hicimos se observa que desde hace un tiempo ya pesa más la memoria inflacionaria que la confianza en que el BCRP alcanzará su meta inflacionaria.
Este hecho podría explicar los motivos de que ahora se adopte una acción tan decidida de parte del Banco Central y también de parte del MEF. Si hay algo que las autoridades no quieren tener es un escenario en el que su credibilidad es cuestionada. Buena parte de la efectividad de la política monetaria esta estrechamente relacionada a si las palabras y compromisos de las autoridades son tomadas como relevantes en la toma de decisiones empresariales o si estas son sustituidas por la expectativa de una mayor inflación.
Un riesgo típico en el manejo de la política monetaria es actuar a destiempo. En el 2007 se actuó con menos intensidad porque el escenario que se tenía para el 2008 era que buena parte de la inflación era reducida por la contracción de la economía mundial. Hoy nos corremos el riesgo a sobre actuar pues buena parte de la contracción mundial se está dando a partir del segundo semestre del año. Por eso dicen los que saben que ser banquero central es medio ciencia y medio arte.
Publicado en El Comercio Agosto 21, 2008
Thursday, August 07, 2008
Ni rentabilidad, ni información, sino comisión
No hay peor cosa en una mañana fría de invierno que enterarse que no había agua caliente una vez que uno está en la ducha y el chorro implacablemente ya te sacó hasta el último rastro de sueño que tenías. Frente a dicho evento uno puede optar por alguna de estas tres alternativas: (i) aguantar hasta que el cuerpo se acostumbre y bañarse como corresponde, (ii) bañarse como si uno estuviese batiendo un record olímpico de baño acelerado, o (iii) esperar pacientemente a que el agua esté caliente.
Empiezo así porque recibo muchas consultas de personas que están desconcertadas por el decepcionante resultado de los fondos de pensiones administrados por las AFP. Luego de un año de gloriosas rentabilidades no hay fondo que no haya perdido plata este año. Inclusive aquel que se vende como fondo para proteger el capital para aquellos que están próximos a su edad de jubilación ha perdido valor. Esto por sí sólo resulta inaceptable. Sea como fuera, lo cierto es que muchas personas empiezan a pasar de sentirse enfadadas a estafadas.
Todos preguntan ¿qué hacer? ¿Vale la pena reconocer las pérdidas y pasarse a un fondo aparentemente más protegido? Como siempre no hay una única respuesta pues mucho depende de la evaluación que cada persona hace del riesgo de su inversión. Muchos preferirán una larga ducha fría para recordar que así como se gana, igual se pierde y que lo que interesa es el largo plazo. Otros no van a querer quedarse un segundo más en el agua helada de los bajos retornos y saldrán despavoridos. Muchos otros que estaban pensando en poner aportes voluntarios optarán por esperar que el mercado esté otra vez caliente.
Pero el tema de la rentabilidad no es el único que se está moviendo en el mercado previsional. Para empezar me resultó curioso la decisión de la AFP más reciente en el mercado de subir su comisión. Esta AFP que de alguna manera logró refrescar el tema de la competencia al entrar con la comisión más barata seguirá teniendo dicha posición aunque ahora de manera claramente marginal. El otro dato es que los traspasos que hace un par de años llegaron a la cifra record de 70 mil al mes, hoy son algo más que 20 mil al mes. ¿No que se iba a promover la competencia con los traspasos por internet? Lo único cierto es que se redujo el número de promotores de un poco menos de 6 mil hace dos años a 2 mil. Claro, el boom económico parece que ha ampliado el mercado para las AFP pero ¿se acabó el incentivo por hacerse de más afiliados? ¿Cómo van a responder el resto de AFP a esta movida, subirán también sus comisiones decretando que la guerra por afiliados hace rato que se acabó?
Para completar la ducha fría los recientes rumores de malas prácticas y de sanciones que no terminan de hacerse públicas añaden mayor sensación de malestar. No ha habido un pronunciamiento público claro de parte de CONASEV o de la SBS al respecto. Inclusive los pedidos de algunas AFP para que se haga un deslinde a caído en saco roto. No hay comentarios claros al respecto. Sólo un tibio todo está bajo investigación y se llegará hasta las últimas consecuencias. ¿Suena conocido, no?
Publicado en El Comercio, Agosto 6, 2008
Empiezo así porque recibo muchas consultas de personas que están desconcertadas por el decepcionante resultado de los fondos de pensiones administrados por las AFP. Luego de un año de gloriosas rentabilidades no hay fondo que no haya perdido plata este año. Inclusive aquel que se vende como fondo para proteger el capital para aquellos que están próximos a su edad de jubilación ha perdido valor. Esto por sí sólo resulta inaceptable. Sea como fuera, lo cierto es que muchas personas empiezan a pasar de sentirse enfadadas a estafadas.
Todos preguntan ¿qué hacer? ¿Vale la pena reconocer las pérdidas y pasarse a un fondo aparentemente más protegido? Como siempre no hay una única respuesta pues mucho depende de la evaluación que cada persona hace del riesgo de su inversión. Muchos preferirán una larga ducha fría para recordar que así como se gana, igual se pierde y que lo que interesa es el largo plazo. Otros no van a querer quedarse un segundo más en el agua helada de los bajos retornos y saldrán despavoridos. Muchos otros que estaban pensando en poner aportes voluntarios optarán por esperar que el mercado esté otra vez caliente.
Pero el tema de la rentabilidad no es el único que se está moviendo en el mercado previsional. Para empezar me resultó curioso la decisión de la AFP más reciente en el mercado de subir su comisión. Esta AFP que de alguna manera logró refrescar el tema de la competencia al entrar con la comisión más barata seguirá teniendo dicha posición aunque ahora de manera claramente marginal. El otro dato es que los traspasos que hace un par de años llegaron a la cifra record de 70 mil al mes, hoy son algo más que 20 mil al mes. ¿No que se iba a promover la competencia con los traspasos por internet? Lo único cierto es que se redujo el número de promotores de un poco menos de 6 mil hace dos años a 2 mil. Claro, el boom económico parece que ha ampliado el mercado para las AFP pero ¿se acabó el incentivo por hacerse de más afiliados? ¿Cómo van a responder el resto de AFP a esta movida, subirán también sus comisiones decretando que la guerra por afiliados hace rato que se acabó?
Para completar la ducha fría los recientes rumores de malas prácticas y de sanciones que no terminan de hacerse públicas añaden mayor sensación de malestar. No ha habido un pronunciamiento público claro de parte de CONASEV o de la SBS al respecto. Inclusive los pedidos de algunas AFP para que se haga un deslinde a caído en saco roto. No hay comentarios claros al respecto. Sólo un tibio todo está bajo investigación y se llegará hasta las últimas consecuencias. ¿Suena conocido, no?
Publicado en El Comercio, Agosto 6, 2008
Thursday, July 31, 2008
El reto presidencial
Lamentablemente quienes hicimos espacio en la agenda familiar para escuchar al presidente no podemos sino decir que el mensaje fue una frustración. Es cierto que la novedad del discurso fue su tono más conciliador, pero la verdad que para el momento que vive el país se esperaba --al menos yo-- un mensaje que mostrara una mayor dosis de liderazgo. El resumen del mensaje fue que estamos avanzando lentamente, de puente en puente, de camino en camino y que la inflación que viene de afuera nos puede sacar de este camino si es que no se reacciona con oportunidad y prontitud. ¿Cómo? No lo dijo. Además, quedó una vez más muy claro que el objetivo es hacer que los peruanos más pobres dejen de serlo. ¿Cómo? Tampoco fue muy claro al respecto.
Déjenme insistir en este último punto que me parece clave. Lo que hoy tenemos de manera muy simplificada es una receta en la cual se ha optado por poner énfasis en la redistribución de recursos para de esa manera aliviar no solo la pobreza, sino también las tensiones sociales que vivimos. Con esa estrategia el Perú más productivo, más moderno y más integrado trata de despegar lo más posible generando más recursos fiscales para que el Gobierno sea quien logre sacar de la pobreza a ese tercio del país que aún está estancado. Para un estudio que acabamos de finalizar, calculamos cuán pro pobre había sido el crecimiento en el Perú de los últimos veinte años. Por crecimiento pro pobre se entiende aquel aumento en el PBI que viene junto con una reducción de la desigualdad en todo el país. Los resultados muestran que podemos decir que este modelo es cada vez más pro pobre. Pero (y este es uno bien grande) los resultados indican que la brecha de desigualdad entre la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia, poniendo en tela de juicio el carácter inclusivo de este crecimiento.
La estrategia de redistribuir claramente resulta insuficiente. El Estado no tiene la capacidad para hacerlo. ¿Poniendo a tres millones de peruanos bajo el amparo del programa Juntos será suficiente? Creo que la gran diferencia entre ese Perú moderno y el otro que vive en estos pequeños centros poblados a los cuales aludió Alan García es la enorme brecha en productividad. Y aquí no nos perdamos en tractores y laptops, sino en cosas más básicas. Piensen, por ejemplo, en el impacto de la salud en su capacidad de producir. Saque su cuenta de cuántos días al año usted deja de trabajar por enfermedad. Ahora piense en cuántos días debe dejar de trabajar una persona que no tiene acceso rápido a un centro de salud o a una nutrición más balanceada. Del mismo modo, piense en el tiempo que usted no tiene que invertir para acceder a los servicios básicos en medio de la ciudad frente al tiempo que una persona que vive alejada de la modernidad requiere para generar cosas tan simples como el agua caliente para el desayuno.
Por ello, los aumentos de productividad van de la mano en acceso a tecnologías relativamente sencillas que permitan no solo aumentar la rentabilidad de sus tierras, sino también la mejora significativa en sus condiciones de vida. La importancia de llegar a esos lugares del país con mejores prácticas de cocina e higiene parecen temas menores, pero pueden significar saltos en la capacidad productiva de dichas familias. Los vacíos del discurso en cuanto a qué estrategia se piensa seguir en materia de superación de la pobreza creo que deben llenarse no solo en palabras sino en acciones.
Publicado en El Comercio, Julio 31, 2008
Déjenme insistir en este último punto que me parece clave. Lo que hoy tenemos de manera muy simplificada es una receta en la cual se ha optado por poner énfasis en la redistribución de recursos para de esa manera aliviar no solo la pobreza, sino también las tensiones sociales que vivimos. Con esa estrategia el Perú más productivo, más moderno y más integrado trata de despegar lo más posible generando más recursos fiscales para que el Gobierno sea quien logre sacar de la pobreza a ese tercio del país que aún está estancado. Para un estudio que acabamos de finalizar, calculamos cuán pro pobre había sido el crecimiento en el Perú de los últimos veinte años. Por crecimiento pro pobre se entiende aquel aumento en el PBI que viene junto con una reducción de la desigualdad en todo el país. Los resultados muestran que podemos decir que este modelo es cada vez más pro pobre. Pero (y este es uno bien grande) los resultados indican que la brecha de desigualdad entre la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia, poniendo en tela de juicio el carácter inclusivo de este crecimiento.
La estrategia de redistribuir claramente resulta insuficiente. El Estado no tiene la capacidad para hacerlo. ¿Poniendo a tres millones de peruanos bajo el amparo del programa Juntos será suficiente? Creo que la gran diferencia entre ese Perú moderno y el otro que vive en estos pequeños centros poblados a los cuales aludió Alan García es la enorme brecha en productividad. Y aquí no nos perdamos en tractores y laptops, sino en cosas más básicas. Piensen, por ejemplo, en el impacto de la salud en su capacidad de producir. Saque su cuenta de cuántos días al año usted deja de trabajar por enfermedad. Ahora piense en cuántos días debe dejar de trabajar una persona que no tiene acceso rápido a un centro de salud o a una nutrición más balanceada. Del mismo modo, piense en el tiempo que usted no tiene que invertir para acceder a los servicios básicos en medio de la ciudad frente al tiempo que una persona que vive alejada de la modernidad requiere para generar cosas tan simples como el agua caliente para el desayuno.
Por ello, los aumentos de productividad van de la mano en acceso a tecnologías relativamente sencillas que permitan no solo aumentar la rentabilidad de sus tierras, sino también la mejora significativa en sus condiciones de vida. La importancia de llegar a esos lugares del país con mejores prácticas de cocina e higiene parecen temas menores, pero pueden significar saltos en la capacidad productiva de dichas familias. Los vacíos del discurso en cuanto a qué estrategia se piensa seguir en materia de superación de la pobreza creo que deben llenarse no solo en palabras sino en acciones.
Publicado en El Comercio, Julio 31, 2008
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