Saturday, May 05, 2012

Disciplina Fiscal, Credibilidad y Crecimiento


Imagine una familia con una deuda por pagar que es equivalente al doble de su ingreso anual total. En principio ese monto podría no ser problema. Por ejemplo, puede ser que la tasa a la cual crecen los ingresos de esa familia sea digamos 10% al año, con lo cual esa cifra no parece tan complicada de manejar porque esa familia duplica su nivel de ingreso cada siete años. Pero uno podría genuinamente preocuparse si nos dijeran que la tasa de interés que paga por esa deuda es cercana al 10%. Si fuera así más vale que los ingresos crezcan a velocidad similar o sino pronto la familia deberá 3 veces su ingreso anual.

También sería motivo de preocupación si el repago de esa deuda estuviera muy concentrado en el año actual o en el siguiente.  Otra razón para preocuparse sería si los gastos de esta familia superaran en mas del 10% sus ingresos, y dicha diferencia se financiaran con más deuda.

Esta discusión informal muestra los elementos centrales de un ejercicio estándar de sostenibilidad fiscal que los bancos de inversión hacen cotidianamente para evaluar la salud financiera de los países o de las empresas.

Este ejercicio muestra que tan dinámica debe ser una economía que parte de un cierto nivel de deuda para no enfrentar presiones excesivas de pago de sus obligaciones que lo fuercen a tomar acciones que pueden tener consecuencias exactamente opuestas a las previstas. Es decir los ajustes severos pueden reducir el ritmo de inversión y crecimiento y al final se termina recaudando menos y con una mayor presión por mayor financiamiento.

Si los miembros de esta familia que anda con problemas financieros se sienta a la mesa y deciden que lo mejor es que todos hagan ajustes en gastos y busquen otras formas de generar ingresos, uno estaría tentado a decir que pronto (aunque con sacrificio) estarán en una mucho mejor situación. Pero, ¿qué pasa si no hay coordinación y no todos cooperan? Entonces, el esfuerzo no es creíble y no sirve para mucho.

Hoy Europa cambia políticas y cambia líderes y a pesar de ello le falta caminar juntos en un decidido camino de salvación del proyecto de integración. Mientras menos hagan unos, los otros se verán forzados a adoptar políticas de austeridad que ninguna población esta dispuesta a tolerar.

Si una economía adopta ajustes fiscales es porque quiere demostrar que está decidida a reducir sus necesidades de financiamiento. Pero la prudencia fiscal no crea crecimiento si no hay la capacidad de que el mercado crea en que se está en un camino virtuoso. Si los mercados no creen en nuestras acciones nos exigirán más de lo que quisiéramos dar, incluso más de lo que es aconsejable.

A mi juicio Europa debe aceptar lo inaceptable y sorprender al mercado optando no por más recursos via impuestos sino por menor necesidad de financiamiento vía restructuración de la montaña de deuda en la cual están sentados. Economías como Grecia, Portugal o Italia no pueden salir de esta situación sólo con austeridad fiscal. Junto con ello tendrán que implementar programas agresivos para poner sus economías en forma para competir no sólo con Alemania sino con Asia. Otras economías como España y Francia eventualmente seguirán el mismo camino.  Europa tiene que construir este Pacto Fiscal si quiere que el esfuerzo de integración no termine mal.

Publicado en El Comercio Mayo 5, 2012 

Saturday, April 21, 2012

Buenas intenciones que empobrecen


Una idea que ha sido incuestionable en la región desde hace más de 3 décadas es la necesidad de las políticas sociales.  La justificación ha ido cambiando en el tiempo pero siempre ha habido forma de promoverla.  En un comienzo fue para aliviar los costos de los ajustes para salir de la inflación, luego el discurso fue más redistributivo, y ahora es la inclusión y la necesidad de fortalecer la democracia. Como fuere,  el mandato es que el presupuesto para políticas sociales debe ocupar un gran espacio en el presupuesto público.  

Santiago Levy, vicepresidente del BID, y padre del programa de transferencias condicionadas en México escribió hace unos años un libro que debería ser de lectura obligatoria para todos aquellos que se ponen fajín ministerial. El libro se llama “Buenas intenciones y malos resultados” . El libro en una frase muestra cómo muchos gobiernos se equivocan completamente al adoptar políticas sociales sin preguntarse cuáles son las consecuencias en otros sectores de la economía de esas políticas que parecen tan bien intencionadas.  

Un ejemplo típico es la seguridad social. Estos programas nacieron en la región después de la posguerra (para los más jóvenes, después de la segunda guerra mundial). Era el boom de los sectores industriales en nuestros países y empezaban a ser más visibles en las ciudades las masas de trabajadores dependientes.  Europa continental ya había adoptado estas políticas varias décadas antes y era más que una conquista social una señal de progreso. En la mayoría de los países los trabajadores, las empresas, y el Estado pagaban de manera conjunta este beneficio que permitiría atender a una creciente masa de trabajadores. Hasta ahí las buenas intenciones.

El problema de esta decisión es que este beneficio no tenía el carácter universal a pesar de ser financiado (en parte) con impuestos que todos pagaban. Entonces, este beneficio aparentemente bien diseñado con el corazón pecaba de ser muy inequitativo. Se estaba redistribuyendo exactamente al revés de lo que uno quería.  Pero ese no era el único problema. Sin pensarlo mucho, el gobierno había establecido una diferencia entre el costo salarial de un trabajador formalmente empleado y uno informalmente empleado. Para la empresa de tamaño medio o pequeño se abría la posibilidad de querer contratar a esta persona de manera informal confiado en que los gobiernos pueden fiscalizar medianamente bien a las empresas grandes pero es casi imposible hacerlo a empresas más chicas.  Lo cierto es que ahora había un incentivo para demandar más trabajadores informales. Ese es un resultado que no lo quiere el Ministro de Economía, ni tampoco el de Trabajo o inclusive el de Salud.
Lo que corresponde es dar ese beneficio de manera universal pero financiarlo con impuestos generales. Hoy, los países de la región están muy lejos de este ideal. El financiamiento de muchos de estos programas está asociado a ser trabajador dependiente. Es decir, cada programa adicional hace más y delgado al sector formal. Es decir, se promueve la informalidad, las firmas más chicas y por tanto más improductivas.  ¿Están los gobiernos dispuestos a reducir significativamente el costo de ser formal? 

Las políticas sociales mal diseñadas terminan segmentando el mercado laboral, es decir, promoviendo informalidad y baja productividad. Como dice Levy, la informalidad cuesta, nos empobrece.

Publicado en El Comercio, Abril 21, 2012

Saturday, March 24, 2012

Premortem


Empezaré aclarando que esta columna no significa que proyecte mi próxima muerte  sino sobre el optimismo excesivo que muchas veces es un virus con efectos mortales en los empresarios, y en general en quienes toman decisiones. Esta columna es sobre proyectos que mueren. Mejor diremos sobre proyectos que fallan para quitarle el drama al asunto. En el fascinante libro de Daniel Kahneman que sigo leyendo con mucho entusiasmo (Thinking, fast and slow) el refiere a un trabajo junto con Gary Klein sobre algo que es muy común en los proyectos empresariales: el optimismo excesivo.
Cuando un empresario tiene una idea de un nuevo negocio lo más común que se encuentra en los estudios que se han hecho sobre el tema es que abunda el optimismo más allá de lo aconsejable.  La gente que emprende negocios cree que va a ser exitosa y no quiere escuchar que en promedio 70 por ciento de los nuevos negocios a los tres años habrán cerrado. Este exceso de optimismo hace que tomemos decisiones erradas. Nuestra condición de promotores de la iniciativa nos impide tener una mirada desapasionada de las proyecciones y nuestro entusiasmo prima sobre las dudas.  Para esta situación, estos dos autores proponen un ejercicio (el premortem) que es una suerte de ducha fría de realidad que puede evitar perder no sólo la ilusión de un buen negocio sino también los ahorros de una vida.
El ejercicio del premortem exige que los responsables del proyecto piensen en la decisión que se está a punto de tomar.  Deben suponer que ha pasado un año y en efecto la idea se puso en marcha pero fue un rotundo fracaso. Los responsables deben de escribir en 5 ó 10 minutos una pequeña historia sobre lo que ellos creen provocó el desastre. Es mucho mejor hacer un premortem que equivocarse en la realidad y hacer un postmortem donde se recojan las razones por las cuales el proyecto efectivamente no funcionó.
Este simple ejercicio sirve para hacer visibles algunos temores que más tiene pero no quiere hacer público para no ser el aguafiestas o parecer poco comprometido con la idea.  Además, rompe la marea incontenible que muchas veces representa una idea que madura dentro de un equipo, y donde las dudas iniciales no son aceptadas con tanta apertura y por lo tanto muchas quedan sin ser siquiera consideradas.
Así que ya sabe, la próxima vez que esté a punto de tomar una decisión empresarial importante o que un funcionario público acepte el diseño de una reforma, exija a su equipo hacer un premortem. Muchas de las ideas que surjan seguro servirán para mejorar el plan de negocios o la propuesta de política. Es común olvidarse que la competencia responderá, que la última línea del proyecto depende demasiado de una regulación que podría ser modificada, o que esa innovación dejó de serlo hace meses y no somos los únicos detrás de la misma idea.
Sea cual fuere la posible razón del anticipable fracaso de su proyecto sería mucho mejor enterarnos ahora y poder evitarlo pidiéndole a su equipo hacer un serio ejercicio de escribir un premortem, que luego escribir un postmortem con olor a autopsia de una idea que algún día pareció brillante, y con una billetera doliente.
Publicado en El Comercio, Marzo 24, 2012 

Saturday, March 10, 2012

La reforma incompleta

En pocos días el Ejecutivo cumplirá su promesa de entregarle al Congreso una propuesta de reforma del sistema de pensiones en el Perú. El diagnóstico es clarísimo. La mayoría de los trabajadores (7 de cada 10) no tienen acceso a una pensión luego de cumplir su edad de jubilación. Esto no es una falla del sistema privado o del sistema público de pensiones. Esto es una característica de nuestro mercado de trabajo. La gran mayoría de los trabajadores en el Perú no tienen empleos permanentes y formales durante toda su vida laboral. Esta baja frecuencia de cotizaciones hará que las pensiones sean bajas porque simplemente se ahorró poco y tarde. Frente a esto uno puede mirar los sistemas previsionales (privado y público) y darles con palo por múltiples razones. El punto que quiero quede meridianamente claro es que es inútil buscar ampliar la cobertura con pequeñas modificaciones a los actuales sistemas. Esos 7 de cada 10 trabajadores que hoy no tienen cobertura no se afiliarán mágicamente a algún sistema previsional aportando su plata. Si pensamos así es porque en realidad no estamos pensando. Es cierto que hay mucho espacio para mejorar lo que hoy tenemos en el sistema privado. Pero si el foco de la reforma se queda exclusivamente en el sistema privado estaremos dejando pasar como normal que más de la mitad de los actuales afiliados al sistema público al momento de jubilarse recibirán una notificación diciendo que no les corresponde pensión, pues no alcanzaron a tener suficientes años de aporte. Así como lo lee. Ese sistema es regresivo, pues con los aportes de personas de bajos ingresos se subsidia a otros de ingresos más altos o al menos más regulares. Si la reforma sólo se concentra en el sistema privado de pensiones será una reforma incompleta. Irrelevante para la gran mayoría de los trabajadores en el Perú y positiva para una minoría. Será un muy buen primer paso en mejorar el sistema que debería ser la base de cualquier reforma mayor. En el camino, se puede diseñar un sistema que ofrezca una protección mínima a aquellos que hoy no tienen nada. La responsabilidad de la política pública es pensar en el problema mayor, no sólo en el que se puede resolver. Publicado en El Comercio, Marzo 10, 2012

Saturday, February 25, 2012

Competitivos con y sin China

La versión miope y simplona de la gestión macroeconómica sugiere que basta ponerle velitas al buen viento que viene de China y basar nuestro crecimiento de la próxima década en ese factor. Claro, si China siguiera creciendo a tasas por encima de 5 por ciento, países como el Perú verán como el ingreso por habitante sigue una marcha frenética. Esto genera un riesgo de complacencia. ¿Para qué hacer algo más si así nos va estupendo? Sin embargo, son cada vez más las voces que advierten sobre la posibilidad de que China pronto encuentre que su modelo es insostenible y se vea forzado a aceptar un ajuste drástico que implicará una reducción abrupta en su crecimiento, y por consiguiente en el nuestro. ¿Qué hacer? Mejor dicho, qué hacer hoy para cuando eso suceda, pues esto eventualmente sucederá. Una primera forma de enfrentar este riesgo es mostrar la necesidad de empujar el carro de la competitividad. El MEF acaba de anunciar su nueva agenda en la materia, y en ella se establece con claridad siete pilares y se detallan, con responsables y plazos, 60 metas para hacer más competitiva la economía peruana. En esta visión se opta por mejorar el piso común para los empresarios. Si cumplimos las 60 metas, tendremos mejor infraestructura, será más fácil constituir una empresa, estaremos mejor integrados al mundo, etc. El problema con este enfoque es que sin duda estamos de acuerdo en los siete pilares, pero no es tan claro que las 60 metas tengan un retorno tan importante en el camino de ser más competitivos. No es que estas 60 acciones estén mal orientadas. Sin duda la economía andaría mejor si se alcanzaran al menos parcialmente dichas metas. Mi duda es si será suficiente esfuerzo si China deja de ser nuestro motor de crecimiento. Una manera diferente de plantear el problema es si sabemos hacia donde deberíamos ir como economía si China se detiene en seco. Cuando uno mira al mundo, observa que la flexibilidad de la economía norteamericana le permite a diferencia de la europea empezar a salir de la crisis. ¿Queremos saber el camino o estar seguros que tenemos los músculos para caminar a donde corresponda? Mientras discutimos vamos cumpliendo con la agenda planteada por el MEF, ¿no? Publicado en El Comercio, Febrero 24, 2012

Thursday, February 23, 2012

Obstáculos a la bancarización

El crédito (en todas sus modalidades) es una de las variables que ha crecido más en los últimos años. El ritmo ha sido tan alto que muchos sugieren que estamos en una burbuja inmobiliaria impulsada por financiamiento excesivo. Lo cierto es que en buena medida nos estamos recuperando de un largo período de poco crédito formal y por lo tanto hay mucho espacio para seguir creciendo. Sin embargo, este camino no ha estado libre de obstáculos. En realidad tanto del lado de la demanda como de la oferta hay muchas razones por las cuales dar (y tomar) crédito se hace difícil. Y si ahora está de moda hablar de inclusión, uno de esos espacios donde falta mucha inclusión es en la parte financiera. Empecemos por los factores de demanda que limitan el acceso a servicios financieros. Lo primero es que la gente en Perú tiene –en promedio- ingresos bajos y volátiles. Esto reduce el respaldo más importante para ser sujetos de crédito. Dar un crédito chico es caro respecto a un crédito grande. Si los ingresos son bajos, no sólo el riego de no pago es mayor sino que la operación es más costosa. Si hoy tengo un trabajo y mañana no, soy un sujeto de crédito más riesgoso. Por eso aún vemos tasas de interés que parecen altas. Lo segundo es que estos productos financieros no son fáciles de entender por la mayoría y eso hace que muchos prefieran no pisar este mercado. La mayoría no entiende como calculan las tasas, no sabe cuáles son las comisiones que si pueden cobrar, y no puede evaluar si lo que le conviene es un préstamo a 6 meses o a un año. Del lado de la oferta también hay piedras en el camino de la inclusión financiera. Lo más importante es que el futuro deudor no sabe cómo informarle de manera creíble a su potencial acreedor que es un buen cliente. Lo segundo es el balance de poder entre acreedor y deudor. Si el acreedor puede cobrarse cualquier deuda de manera muy fácil entonces no interesa el primer obstáculo y descuidará la evaluación de sus clientes porque siempre podrá cobrar sus deudas. Si el balance está del lado del deudor, entonces los acreedores sólo querrán protegerse y prestarán poco y caro. Por eso se necesita un buen balance y un Poder Judicial u otras instituciones (por ejemplo, la Defensoría del Cliente Financiero) para resolver potenciales conflictos de manera justa, clara y rápida. Hace unas semanas, Indecopi resolvió permitir que se compensen deudas y eso ayuda a ofrecer un mejor colateral, sobre todo para aquellos clientes chicos que tienen pocas cosas que ofrecer como colateral. Esta medida fortalece el proceso de inclusión financiera. El Perú tiene un ratio de crédito sobre PBI de 32 por ciento y debería estar en 40 por ciento. Estamos avanzando, pero miremos el tamaño y el costo del mercado informal de crédito para saber cuánto falta aún. Publicado en Economía sin Anestesia, Febrero, 2012

Saturday, January 14, 2012

Indecopi y los incompensables

Todos nos equivocamos pero pocos nos rectificamos. Cuando el Estado lo hace siempre cabe un espacio de suspicacia. Hace un par de semanas, Indecopi sorprendió dando un vuelco en su posición respecto a si los bancos pueden compensar deudas no pagadas. Producto de un par de quejas, se había puesto en cuestión si es que los bancos podían cobrarse de una cuenta del cliente sus deudas no pagadas (eso es compensar) con conocimiento del cliente. Como no soy abogado no miraré lo que dicen las leyes. Supongamos que en efecto esta cláusula podría ser añadida en un contrato estándar de préstamo. En principio, debería ser visible en el contrato que uno firma voluntariamente con el banco. Pensemos en el valor de dicha cláusula. Lo mejor es pensar en una hipoteca o en un crédito vehicular. Suponga que usted quiere un crédito para comprarse un auto o una casa pero usted quiere un contrato en el que se impida al banco quedarse con el bien (auto o casa) si usted no paga, nada menos. El banco nunca aceptará dicho contrato pues se queda sin un bien que garantice el pago de la deuda. De repente el banco aceptará dicho contrato cobrando un interés muy alto que cubra el costo de todos los que no pagarán. Del ejemplo resulta obvio que tanto el banco como usted estarán de acuerdo en establecer un colateral que reduzca el riesgo de no pago y por lo tanto reduzca el costo de dicho crédito. Sería tonto no hacerlo y sería estúpido poner una norma que impidiera hacerlo de manera voluntaria. Si por alguna razón alguien aprueba una norma prohibiendo que el banco compense las deudas hipotecarias porque sería una maldad dejar a una familia sin casa o cualquier cosa por el estilo, tendríamos una larguísima lista de familias que no tendrían más remedio que recurrir a los mercados informales de crédito o ahorrar hasta pagar en efectivo el valor de sus casas. Sin duda, los mercados informales tendrán maneras muy efectivas de garantizar el pago de sus deudas. Así que si queremos bancarizar a más familias, aplaudamos la decisión de Indecopi, que va en el camino correcto, y pidamos a la SBS que exija que los bancos nos pregunten si queremos firmar un papel de color amarillo fosforescente donde voluntariamente ofrecemos un mejor colateral y por ende nos merecemos una menor tasa. Publicado en El Comercio, Enero 14, 2012

Monday, January 09, 2012

Doce preguntas para el 2012

El próximo año recién empieza y se viene cargado de dudas. Resumamos las 12 más importantes tanto internacionales como locales. Uno. ¿Se romperá el Euro? En mi opinión no, pero la presión de los mercados sobre las economías europeas incluidos países tan importantes como Italia hará temblar los mercados financieros. Dos. ¿Saldrá USA de la recesión? Yo diría que no. En todo caso si sale será sólo para volver a entrar a un período que será recesivo o de muy bajo crecimiento. Tres. ¿China tendrá su crisis financiera? Creo que eso está descartado por ahora. Hay mucho espacio para seguir postergando ajustes en serio en dicho país. Cuatro. ¿Crecerá el mundo más de 4%? No hay forma. Cinco. ¿Habrá una crisis global tipo 2008? Creo que aún no. Pero aquel país que crezca más de 5% debería darse de golpes en el pecho. Seis. ¿Habrá más primaveras árabes fuera del mundo árabe? Mi apuesta es que por lo menos en un par de países más habrá cambios profundos de régimen político. Siete. ¿Durará el gabinete Valdés todo el año? Creo que sí, pero no todos. Ocho. ¿Cambiará el sentido de la política económica? No, pero seguirán las dudas. Nueve. ¿Podrá el gobierno alinear a las regiones? No hay forma que eso pase en todas las regiones. Diez. ¿Crecerá la inversión privada más de 10%? Sólo si el gobierno logra que Conga empiece operaciones. Once. ¿La inflación será más de 3%? No. Pronto estará en línea. Doce. ¿Creceremos a más de 5%? Creo que con suerte pasaremos el 4%. Publicado en la revista de la Camara de Comercio de Lima, Enero 2012

Thursday, January 05, 2012

Cinco años de chancho

Para los chinos cada año es un animal diferente. Lo bueno de dicha tradición es que permite renovar las esperanzas y confiar que si el año en curso fue malo el próximo será distinto. Nadie quiere tener cinco años de chancho seguidos. Los gobiernos muchas veces meten la pata en la elección de los jefes de las entidades gubernamentales, los cuales a diferencia de los ministros es más difícil remover. Está claro que este gobierno no es la excepción. Cuando uno revisa las entidades gubernamentales (gob.pe) en el Perú encuentra que la gran mayoría tienen directorios, salvo un trío de notables excepciones: la SBS, la SUNAT y el INEI. ¿Por qué se prefiere no tener un directorio en dichas entidades? Haciendo de forense uno podría pensar que la ausencia de un directorio concentra el poder en el jefe de la institución y por lo tanto el objetivo podría ser que dichos jefes sean todopoderosos. Si aceptamos esto, la siguiente pregunta que se cae de madura es ¿y para qué tanto poder? En el caso de la SBS uno podría pensar que hay ciertos momentos críticos (cierre de una entidad financiera) en los cuales se podría necesitar mucho músculo y acción muy rápida. OK, suena razonable, pero sería muy fácil poner en las normas de la entidad que hay una serie de situaciones límite en las cuales el directorio de la entidad le da ese mayor poder a su jefe para que decida con informe posterior al directorio. Entonces, ¿para qué tanto poder en una sola persona? Si pensamos en la SUNAT podríamos pensar que hay información confidencial que no quisiéramos que una gran cantidad de gente la conozca. Pero si pensamos más detenidamente en el tema nos daremos cuenta que ese argumento no tiene peso. La información circula en la intranet de la entidad y son muchos quienes tienen acceso a ella. Pensemos entonces en las razones que justifican reducir el poder de los jefes de las entidades públicas estableciendo directorios. La más importante es para evitar decisiones arbitrarias o erróneas producto de la visión del encargado de turno que no tendrán contrapeso en la discusión al interior de la institución. Claramente el jefe puede imponer su visión sobre el punto en discusión y la cadena de mando al interior de la institución está sujeta a la amenaza de ser despedida si es que se opone a lo que diga el jefe. Como toda esa cadena de mando ocupa lo que se llama cargos de confianza, cualquiera puede ser removido en un instante por el jefe sin ningún miramiento. La ausencia de un directorio puede implicar que un jefe opte por llevar a la misma institución a un marasmo o a un activismo exagerado, o a tener una posición absolutamente distinta de un año al otro. El directorio sirve para dar continuidad a la institución. En el Perú la construcción de instituciones es uno de los deberes más pendientes. Por ejemplo, la SBS pasó de una administración con las pilas puestas y buscando la implementación de reformas, a otra en la que prácticamente no se hizo nada por reformar temas urgentes. ¿Quién podía evitar dicha inacción? ¿El Ministro de Economía o el Premier de turno? El Banco Mundial hace dos preguntas a los empresarios en el mundo respecto a las autoridades tributarias. La primera es si el nivel de los impuestos implica un obstáculo importante al desarrollo empresarial. La segunda es si la propia administración de dichos impuestos es un obstáculo o no. Curiosamente el Perú está en el promedio en la primera pregunta pero está entre los 6 peores en el mundo en la segunda pregunta. Esta falta de predictibilidad en la respuesta de la SUNAT es parte de la debilidad institucional. El INEI también ha pasado por etapas críticas y hace mucho se viene pidiendo que se constituya un directorio que acompañe a la administración de la institución en un serio y necesario proceso de fortalecimiento. El Perú pronto será una economía con un PBI per cápita de 10 mil dólares, más vale tener instituciones que se parezcan a las de países con ese nivel de ingresos. Este es un aspecto que quienes andan detrás de reformar el Estado deberían prestar atención. Estas tres instituciones son fundamentales en nuestra economía. Cuando no funcionan se siente. ¿Son los directorios la solución perfecta? Como casi siempre en economía la respuesta correcta es depende. Si el proceso de selección de directores empieza en la agenda personal de algún funcionario seguro que no será suficiente. Lo mismo pasa si dicha selección es fruto de un proceso de negociación política donde lo que importa no es calidad del director sino los votos que me gano para otra decisión. Lo mejor es instituir la elección de gente con méritos y capacidades y establecer mecanismos de renovación parcial que garanticen continuidad. En Perú eso aún no pasa ni siquiera en el Banco Central, nuestra –de lejos- mejor institución pública. Publicado en el Blog de Semana Economica, Economia sin Anestesia. Enero 3, 2012

Saturday, December 31, 2011

Balance del 2011

Este año ha sido atroz para quienes viven de hacer pronósticos. La situación mundial ha sido absolutamente impredecible. Varios países han cambiado su régimen político de manera abrupta, dictadores eternos finalmente han caído. Una guerra inacabable como la de Irak finalmente acabó con la paciencia del ciudadano americano y sus tropas se fueron. Desde el lado económico, Europa hoy requiere de talento sudamericano para resolver una crisis que se asemeja a lo que vivió nuestra región en los años ochenta. USA vive con la esperanza de que la crisis se acabe de una buena vez pero mercados como el hipotecario o el laboral recién empiezan a ver mejoras tenues. Los mercados financieros han vivido con el corazón en la mano, saltando del entusiasmo desmedido a la pesadumbre depresiva con cada noticia. Internamente, el probable ganador de las elecciones presidenciales tuvo al menos dos nombres y quien terminó ganando cambió de plan dos veces. Las expectativas empresariales se derrumbaron para volver a reacomodarse ante los anuncios que la línea económica sería más o menos la misma aunque con un claro acento por la redistribución. El presidente emprendió el camino de la hoja de ruta con un grupo de ministros que cada uno tenía un mapa distinto. No fue sorpresa que a los 4 meses de andar y desandar el presidente optara por darle un mínimo de sensatez al esfuerzo y organizara un equipo que piensa más homogéneamente. El gabinete se estrenará en pocos días ante el Congreso. Nadie espera cambios en el discurso oficial, pero si en la acción. Los consejos de ministros han pasado de ser interminables peroratas a reuniones mucho más ejecutivas donde se privilegia seguir adelante con un planteamiento que lentamente empieza a cuajar. Algunos quieren llamarlo de derecha o militarizado, lo cierto es que no es ni lo uno ni lo otro. La sensación de estar cuesta arriba con la que se empieza el próximo año es brutal. Los presidentes regionales andan cada uno por su lado, las bancadas en el Congreso aún no se consolidan y el frente externo está lleno de incertidumbres. Así y todo se cierra un año con crecimiento alto e inflación que pronto regresará a niveles manejables. Esto recién empieza. Publicado en El Comercio, Dic 31, 2011

Saturday, December 17, 2011

El nuevo pacto fiscal

Todos sabemos que el proceso de descentralización se hizo con prisa y sin pausa. Hoy, vemos los resultados: las regiones que más recursos tienen a su disposición son a su vez las más pobres. Tremenda contradicción, pero esto no es una opinión sino un dato de la realidad. Lo que es claro hoy es que la situación actual no sirve, no está bien, no corrige los problemas. El proceso trató de evitar errores más que apoyar la posibilidad de grandes aciertos. Las leyes limitaron más que promovieron.

Este gobierno o cualquiera que venga luego, necesita replantear roles, recursos y responsabilidades a los gobiernos subnacionales. Esto sin duda sacará ronchas, pero la opción de no hacer nada es inaceptable. Hoy vivimos una etapa de amplios recursos que son producto de la explotación de un producto no renovable. Lo responsable es utilizar dichos recursos de manera inteligente. La prioridad no debe ser gastarlos, sino hacerlo bien.

El pacto fiscal debe incluir las reglas bajo las cuales se deberá repartir de mejor manera los recursos fiscales de la Nación entre los tres niveles de gobierno: central, regional y local. Se necesita priorizar el rol que el Estado tiene frente a toda la Nación de buscar igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Hoy, tenemos algunas herramientas de igualación como el FONCOMUN, que deberían usarse de manera más profunda y radical. Sin embargo, esa herramienta no es suficiente. Se necesita ahondar los mecanismos de coparticipación de los ingresos.

Pero la plata debería venir con responsabilidad, y más recursos deberían venir con mayor responsabilidad y con éxito en la gestión de dichos recursos. Pero no sólo se trata de repartir recursos sino que se tiene que repartir también responsabilidades de gasto. A mi juicio, el gobierno central debe conservar el rol de decirle a gobiernos regionales y locales en qué se debe gastar los recursos. Digamos, que hay un combo de servicios públicos que uno esperaría para una ciudad de determinado tamaño e ingreso. Aquí el gobierno puede actuar de dos maneras: una es obligar a los gobiernos subnacionales a invertir para lograr dicho piso mínimo, la otra es informar a la población de cada lugar, que es lo que deberían tener y no tienen. Este es el reto más grande de los próximos años.

Publicado en El Comercio Diciembre 17, 2011

Friday, December 02, 2011

Minería: Pico y pala

Para muchos desinformados la actividad minera se puede reducir a agarrar un pico y una pala. La actividad no implica ningún esfuerzo tecnológico, no hay nada de sofisticado. Como las exportaciones de minerales están clasificadas como tradicionales suponen que se utilizan métodos tradicionales, por no decir ancestrales o artesanales.

Me imagino que estarán pensando en la minería informal, en la minería artesanal. La minería formal y por tanto la exportación de minerales es por el contrario una actividad donde la tecnología de punta está en todos lados. Desde la manera como se lleva a cabo la exploración y prospección hasta las complejidades de la explotación, la minería es una actividad donde la tecnología y la innovación abundan.

El problema es que no conocemos que para cosas tan aparentemente simples como volar un cerro que tiene algún contenido de mineral debe ser volado de una manera controlada y no en estilo “Duro de Matar”. Este detalle incluye cosas como definir qué tipo de cargas explosivas usar, cómo conseguir piedras de cierto tamaño que permitirán extraer más fácilmente (y más económicamente rentable) el mineral. Proyectos como Yanacocha muestran el triunfo tecnológico de poder encontrar de manera rentable las minúsculas partículas de oro a través de procesar literalmente cerros de material a través de un proceso llamado lixiviación. La minería innova porque un dato crucial para sus proyectos de inversión es cuál es su costo de producción. Los mineros no deciden a qué precio venden. Ese precio viene dado. Si sus costos de operación no son suficientemente bajos simplemente no van.

La presencia de empresas trasnacionales es sin duda una enorme ventaja para la adopción de tecnología. Estas son empresas que tienen un enorme incentivo para innovar. Cada ventaja tecnológica implica una ganancia directa en sus beneficios así que lo van a hacer no porque les interese ser sofisticados sino porque les conviene privadamente.

Pensar que no hay valor agregado es suponer que la minería se hace a punta de pico y pala. Esa es simplemente una caricatura alejada de la realidad.

Publicado en El Comercio Diciembre 2, 2011

Thursday, December 01, 2011

Conga y los espíritus animales

En Cajamarca hay riqueza que le pertenece a toda la Nación. El presidente regional no piensa lo mismo. El no ha leído la Constitución que dice expresamente en su artículo 66: “Los recursos naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación. El Estado es soberano en su aprovechamiento.”

Sin embargo, el gobierno no ha podido viabilizar el proyecto Conga. Este megaproyecto requerirá una inversión de más de 4 mil millones de dólares. Es decir, este proyecto representa el 10 por ciento de la inversión total en un buen año en el Perú. ¿Podemos darnos el lujo de postergar esta inversión? ¿Se imaginan cual será el comentario mañana en el inicio de la reunión anual de empresarios en Cuzco?

La inversión privada tal como se anticipaba ya se desaceleró en el tercer trimestre como consecuencia del remezón electoral y la incertidumbre que había respecto a la orientación del nuevo gobierno. Hasta ahora las sorpresas han sido positivas. Algunos errores, algunos escándalos pero nada realmente que desanimara la inversión. Keynes decía que si bien uno podría pensar que la inversión privada si era fruto de una decisión calculada, en realidad, pesaba en dicha decisión lo que el llamaba los espíritus animales de los empresarios. Se refería a que los empresarios pasaban de estados de euforia a estados de depresión. En el primer caso, cualquier proyecto les parecía rentable porque su entusiasmo los hacía suponer que los buenos tiempos iban a seguir por siempre. En el otro caso, el pesimismo no les permitía ver rentabilidad en ningún proyecto producto de su percepción de que la economía iba a irse al tacho.

Por eso es tan importante Conga. La forma como se resuelva el tema de Conga impactará de manera decisiva en esos espíritus animales. Si la solución es que el proyecto no va, tendremos una retracción significativa en la inversión privada. Los planes de inversión se reevaluarán porque ahora entrará en la decisión la sensación que el gobierno no tiene un norte fijo. Muchos podrían estimar que la bancada oficialista se dividirá y que los cambios de gabinete no terminarán en Diciembre. Si se hace a la mala el resultado es totalmente incierto.


Publicado en El Comercio Diciembre 1, 2011

Saturday, November 19, 2011

Un balde de Legos

Imagínense que ustedes reciben esta Navidad de regalo un balde de piezas de Lego. ¿Qué es lo que pueden hacer? Si tenemos piezas especiales podremos hacer modelos más especiales. Por ejemplo, si tenemos una hélice, nuestro avión de Lego será mucho mejor. Si por el contrario nuestro balde solo tiene piezas cuadradas de 1x1 por más imaginación que tengamos no podremos hacer gran cosa.
Los países pueden ser entendidos como baldes de Legos. Algunos tienen muchas piezas distintas y otros tienen pocas piezas. Por ello, algunos pueden hacer de todo y otros sólo producen unos pocos bienes. En el Perú no hacemos autos o celulares, pero si cereal en caja, muebles, entre otros.
Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard, sugiere en un reciente libro (Atlas de la Complejidad) que los países que pueden producir cosas más complejas son los países ricos. Lo más interesante es que muestra que los países con un nivel de complejidad mayor que el que se esperaría dado su nivel de ingreso, crecerán más en el futuro. Por ejemplo, el crecimiento per cápita esperado para Perú en los siguientes 20 años es de 2.3 por ciento por encima del 2 por ciento de Chile.
Cada individuo tiene un cierto nivel de conocimiento acumulado. Hay distintos tipos de conocimiento que uno puede acumular. Por ejemplo, yo soy un inútil para arreglar las cosas que se malogran en casa, pero cocino, sin embargo, dicto clases de economía. Uno podría clasificar a las personas por dichos conocimientos. Hausmann sugiere hablar de person-bytes. Es decir, unidades de información y conocimiento alojados en una persona.
Cada persona tiene una cierta capacidad de hacer cosas con el conocimiento que ha acumulado. Si una economía tiene muchas personas con el mismo conocimiento seguramente no podrá hacer muchas cosas. El progreso de las naciones está asociado a poder acumular muchos person-bytes. Ese conocimiento especializado permite hacer más cosas complejas. Pero no podemos olvidar que además de conocimiento se necesita organización. Puedo tener un equipo de talentos que podrían hacer una innovación, pero puedo tener reglas que no fomenten el trabajo en equipo y no saque nada más que lo que cada uno por separado puede dar.

Publicado en El Comercio Noviembre 19, 2011

Saturday, November 05, 2011

La pieza que falta

Si uno tuviera un incendio en la cocina de la casa nunca se nos ocurriría ponernos a regar primero las plantas. Eso es lo que están haciendo los jefes de Estado europeos frente a la crisis de deuda soberana que tienen encima. Saben cuál es el problema y que es lo que corresponde hacer para resolverlo, lo único que falta es ponerlo en práctica. Me recuerda a esa persona que bebe demasiado y va al doctor quien luego de conversar con él le dice con voz severa "usted tiene que dejar la bebida". El tipo sale desolado del consultorio entra a su auto y dice aliviado, "por suerte el doctor no me dijo desde cuándo".
Vienen pateando desde Mayo del año pasado la solución. Le dieron un poco de plata a Grecia para no resolver nada. El Banco Central Europeo compró bonos de los países periféricos de la Eurozona pero no se compromete a seguir haciéndolo. Les piden a los bancos que están mal en las pruebas de estrés que consigan más capital, pero el Banco Dexia quebró y tuvo que ser nacionalizado a pesar de haber pasado con la mejor nota dicha prueba la semana previa. Esto se llama procrastinar. Dejar para mañana lo que se debería de hacer de una vez. Es cierto que la toma de decisiones implica consensos complejos de obtener pues hay 17 presidentes en la mesa, aunque es claro que Alemania y Francia cortan el jamón.
Europa ya entró en recesión este trimestre y lo que viene el 2012 es una profunda crisis. Esto puede implicar un punto menos de crecimiento global y por ello se hace urgente localmente mover la pieza que falta. El MEF ya mandó un par de salvavidas pequeños pero lo que hace falta es al Presidente saliendo a resolver la potencial parálisis de la inversión privada frente a un escenario internacional claramente desfavorable.
Si el Presidente no consigue destrabar y poner en marcha dos proyectos mineros grandes la inversión privada que ya crece a menor ritmo se paralizará. En ese escenario la economía peruana crecerá el 2012 en no más del 3.5%.
No imitemos la inacción europea. No hay porqué esperar a ver peores cifras aquí. Hoy es cuando corresponde actuar sobre la pieza que realmente mueve la economía peruana: la inversión privada. Hasta hoy nadie en el gobierno se atreve a promoverla sin vergüenza.

Publicado en El Comercio, Noviembre 5, 2011

Saturday, October 22, 2011

Juguetes sin pilas

Mi infancia estuvo marcada por el gobierno militar por la ausencia de juguetes importados. Mis hermanos mayores gozaron de una infancia con robots y juguetes Fisher Price, a mí me tocó apreciar los juguetes de plástico duro de BASA. Por eso que uno de mis juguetes favoritos era uno hecho por mi papá. A una mesa de madera le clavó botones de mando para la velocidad, el timón y altímetro y nos permitía viajar (sin visa y sin necesidad de pilas) por todo el mundo. Para nuestros hijos no hay peor cosa que en Navidad el juguete no incluya pilas.
Así es como se siente el Ministro de Economía. Sentado en su escritorio ordena que frente a la posibilidad de una profundización de la crisis mundial el Estado gaste más rápido y como si estuviese sentado frente a esa mesa de madera que yo tenía, los botones de mando no están conectados a nada. Es un juguete sin pilas. El ministro mira las cifras y observa que del total del presupuesto de inversión pública los gobiernos regionales y locales sólo han gastado 4 de cada 10 soles que tenían disponibles.
Parte de esta incapacidad de gasto se explica porque la mayoría de las autoridades son nuevas. Recuerden que la reelección de autoridades regionales y locales es casi nula. Si miramos los datos de 2007 otro año de inicio de funciones de los gobiernos subnacionales veremos hacia dónde vamos. Al final de ese año, los gobiernos regionales sólo gastaron la mitad de su presupuesto de inversión pública y los gobiernos locales sólo 4 de cada 10 soles. Al final de sus mandatos, el 2010, habían subido a 6 y 7 de cada 10 soles respectivamente.
El MEF debe tomar la iniciativa y esta no se puede limitar a planes de estímulo fiscal. El verdadero estímulo es trabajar de la mano con regiones y municipalidades para que gasten y lo hagan bien. Cada zona tiene un conjunto de necesidades que deben ser atendidas primero antes que las fantasías y preferencias personales de quienes hoy son autoridades. Saber que 50 por ciento de las escuelas públicas no tiene electricidad es como un baldazo de agua fría para reordenar prioridades de gasto. Avancemos, recursos hay, falta gestionarlos mejor.

Publicado en El Comercio, Octubre 2011